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¿Por qué postergamos el ahorro? La historia tiene una respuesta

COLUMNA

La historia demuestra que actuar a tiempo ha sido clave para construir prosperidad.

El tiempo perdido para ahorrar e invertir es uno de los costos más difíciles de recuperar.
El tiempo perdido para ahorrar e invertir es uno de los costos más difíciles de recuperar. © Hecho con IA vía ChatGPT

Desde la antigüedad, culturas como Egipto, Roma o Mesopotamia entendieron que postergar el trabajo significaba perder por completo el soporte de vida por largos periodos de tiempo; simplemente era una opción que no podían tomar. Estas culturas mostraban gran interés en la prevención. Guardar granos era una de las prácticas más comunes para prever épocas de sequía. Asegurar que el pueblo tuviera suficiente comida era importante y se convertía en una de las actividades principales, ya que garantizaba la supervivencia.

En la Edad Media, la historia vuelve a mostrarnos que podemos ver prosperidad cuando nos negamos a postergar. En ciudades como Venecia, Florencia y Génova, los mercaderes se enfocaban en producir a través de la construcción de barcos, trazar y financiar rutas marítimas. Por supuesto, se empezaron a realizar acciones que ayudaban a hacer crecer este tipo de comercio y, por eso, también unían esfuerzos para generar puertos seguros.

En esta época se crean los primeros seguros marítimos; se respaldaba la mercancía, ya que prever algún tipo de robo era sumamente importante. Toda esta actividad dio como resultado generar riqueza a través de la acumulación de oro, ya que significaba seguridad, poder y autoridad, y, por supuesto, también generaba credibilidad con otros reinos. Todo esto se lograba gracias al enfoque que se tenía para financiar la expansión.

Ahorro, inversión y crecimiento económico

En la época de la Revolución Industrial se tuvieron que tomar decisiones estratégicas enfocadas a realizar grandes inversiones. En gran medida, se dejó a un lado el consumo de lujos y se enfocaron en la construcción de máquinas.

El registro de patentes fue, en realidad, el resultado de tomar la decisión de invertir en uno de los momentos más importantes de la historia humana. El avance no hubiera sido posible si las decisiones de ahorro e inversión se hubieran postergado.

La riqueza se construyó con base en una transformación económica y financiera.

El sistema bancario comenzó a ordenarse de tal forma que para los inventores fue posible pedir préstamos que permitían hacer sus sueños realidad. Muchos de estos préstamos se usaban para producir más y hacer mejoras en los inventos.

El resultado: grandes proyectos consolidados, más ciencia y prosperidad, avance en general.

A través de diferentes épocas podemos ver un patrón: el ahorro y la inversión han protegido necesidades básicas, pero también han impulsado expansión, mejora y crecimiento. En algunos casos, el foco está en producir más; en algunos otros, en asimilar conocimiento y ponerlo en práctica; en otros más, en invertir para crecer.

Sin duda, en cualquier época podemos respaldar la importancia de tomar riesgos y no conformarnos con lo que hoy tenemos, sino aprovechar el poco o mucho recurso que tenemos y enfrentar decisiones poderosas que nos lleven a crear seguridad y autoridad sobre nuestros recursos.

El mejor momento para comenzar es hoy

La historia también nos recuerda que nunca encontraremos “el mejor momento” para generar una vida financiera sana. El mejor momento siempre será el que tienes hoy, y hoy tienes las mejores oportunidades al informarte y tomar acción.

Sí, también existe la opción de quedarte atrás de la línea, esa línea que separa la acción de decidir avanzar versus quedarte congelado en el mismo lugar. Postergar tus decisiones solo hará que veas pasar el tiempo sin crecimiento y, sin duda, no hay nada más dramático que ver pasar el tiempo y estar en el mismo lugar, con las mismas dudas y situaciones financieras adversas.

Aprender de la experiencia de otros es una forma de aplicar sabiamente el conocimiento que se nos comparte a través del tiempo. Justamente es gracias a ese aprendizaje acumulado que hoy contamos con el sistema financiero moderno, que sin duda se ha construido con base en aciertos, errores y, por supuesto, la propia evolución.

Lo que enseña el sistema financiero moderno

El sistema financiero actual nos revela con claridad que:

  • Cuando hacemos a un lado gastos innecesarios, se crea un recurso financiero sólido.
  • Cuando no hacemos caso a prever, podemos enfrentar el costo de un riesgo innecesario.
  • Cuando postergamos un pago, se genera deuda.
  • Cuando postergamos un ahorro, perdemos tiempo y rentabilidad.

Una mala decisión financiera no nos condena para siempre, pero un conjunto de malas decisiones financieras sí puede hacerlo, porque crea un comportamiento financiero repetitivo difícil de romper.

Cuando nos equivocamos, sin duda hay forma de corregir errores y replantear estrategias, pero si tenemos un comportamiento financiero repetitivo, lo que no podremos recuperar es el tiempo para ahorrar, invertir, generar un negocio, pagar un seguro o tener rendimientos.

El tiempo ya no vuelve y, por lo mismo, debemos considerarlo como uno de nuestros recursos más valiosos.

El miedo detrás de la procrastinación financiera

Cuando postergar decisiones financieras se convierte en un hábito, nos estamos dirigiendo de manera silenciosa a perder años de crecimiento.

Según un estudio de la Universidad de Noruega publicado en la revista Frontiers in Psychology en 2019, postergar nuestras decisiones normalmente se debe a que no confiamos en nuestras capacidades para mantenernos en equilibrio a través del tiempo. Sentimos que en algún momento fallaremos y ese pensamiento, ligado al miedo, genera ansiedad.

Cuando esto sucede, en automático el cerebro elige la salida más cómoda: postergar.

Podemos disminuir las decisiones financieras que postergamos construyendo escenarios claros y seguros. Esto nos reta a anticiparnos, dedicando el tiempo necesario para enfocarnos en la vida que realmente deseamos construir.

Aquí comienza realmente la certeza que necesitamos para avanzar en nuestras metas financieras.

Construir el futuro financiero que deseas

A lo largo del recorrido en la historia, hemos visto que las civilizaciones avanzaron gracias a que no postergaron decisiones importantes. Es decir, actuaron a tiempo, se arriesgaron, pero también se prepararon para tomar en cuenta cada aspecto que se podía presentar y afectar la decisión que se había tomado.

La vida financiera se puede estancar si no le ponemos atención a lo importante y esto último, aunque parece obvio, lo que nos dice la práctica es que no lo es.

Es por eso que preferimos lo tangible e inmediato antes de lo intangible y a largo plazo. Aún nos cuesta conectar con nuestro yo del futuro. Pensamos que prácticamente el dinero se lo quedará alguien más y que no es para nosotros. Nuevamente, el miedo toma fuerza.

Algo debemos tener claro: la decisión de postergar puede salirnos más cara de lo que pensamos y, por lo tanto, debemos aceptar que el miedo es parte natural del proceso. Por eso, no dejes de informarte, proyecta quién quieres ser y cómo quieres vivir, y ejerce autoridad sobre tus recursos.

La historia confirma lo que tu vida financiera necesita: acción.

¿Estás listo para dejar de postergar? Tu futuro financiero libre, sano y consciente ya te está esperando.

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autor Consultora en finanzas, seguros e inversiones. Conferencista y creadora de contenido. Mi misión es impulsar la cultura financiera y el crecimiento económico en México. Egresada del Tecnológico de Monterrey.