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19-02-2025, 10:24:00 AM

Meritocracia en el trabajo: ¿La clave para un liderazgo efectivo?

En la meritocracia el desempeño es un indicador de recompensa. La premisa es que con trabajo duro puedes obtener todo lo que te propongas.

La excelencia es un concepto muy valorado en el trabajo y los negocios, se basa en la idea de que todos deben ser promovidos y recompensados ​​de acuerdo a sus habilidades, capacidades y resultados, independientemente de sus antecedentes o conexiones. Los méritos conforman una parte importante en el concepto de la meritocracia.

El desempeño se convierte en un indicador de recompensa, crea una sensación de justicia y transparencia, en el que todos los empleados saben que sus logros son reconocidos y recompensados. Se centra en el rendimiento de los trabajadores para gestionar equipos en diferentes contextos y fomentar la competencia.

¿Qué es la meritocracia?

“La meritocracia no es una mera ficción: es una ideología incorporada en la socialización”, explica un artículo de la Universidad Complutense de Madrid, donde se detalla que la visión del mérito para alcanzar metas afecta la percepción sobre los demás y nosotros mismos. La describe como un recurso esencial de la promoción de la competencia en varios campos, tanto institucionales como profesionales.

El estudio, que dice que el ámbito escolar es el que perpetua el sistema del trabajo duro, asegura que la meritocracia tiene 2 versiones, una progresista y otra, conservadora; la primera, se centra en la igualdad de oportunidades y la segunda, es conocida también como la cultura del esfuerzo.

El mérito lleva a los empleados a esforzarse lo más que puedan para aumentar la productividad en la empresa y mejorar las oportunidades al interior. Se espera que estos aprendan a tomar el control de su propio éxito con base en lo que están dispuestos a sacrificar para lograr sus objetivos.

La sombra del mérito: persisten las brechas

Uno de los principales problemas del sistema basado ​​en el mérito es que no aborda las ineficiencias estructurales asociadas con el acceso a la igualdad de oportunidades. El espíritu empresarial en su forma más pura sugiere que todo el mundo empieza desde el mismo punto, lo cual rara vez es cierto. 

Factores como la educación, el género, la raza, el nivel económico, desarrollo motor o intelectual etc., influyen en cómo las personas aprovechan las oportunidades que se le presentan, para poder acceder a mejores puestos y sueldos.

El informe Desafíos y oportunidades del teletrabajo en América Latina y el Caribe explica que los multimillonarios en el mundo han capturado una parte brutal del crecimiento de la riqueza total durante las últimas décadas. De esta forma, “el 1% superior se llevó el 38% de toda la riqueza adicional acumulada desde mediados de la década de 1990, mientras que el 50% inferior capturó solo el 2%”, señala el documento elaborado por la Organización Internacional del trabajo (OIT).

Equilibrio entre desempeño y equidad

Las desigualdades en el acceso a los recursos y las oportunidades en el sistema que vivimos puede indicar que la meritocracia perpetúa la desigualdad. Los trabajadores se enfrentan mayores barreras para alcanzar un puesto, en comparación con aquellos que tienen más acceso a una buena educación, salud, redes o apoyo.

Es importante que los líderes empresariales y los emprendedores comprendan las limitaciones del mérito y busquen equilibrarlo con medidas que apoyen a quienes lo necesitan. Esto puede incluir programas de tutoría, programas para movilizar talento dentro de la empresa y garantizar que todos los empleados tengan acceso a las herramientas y recursos que necesitan para sobresalir.

Así, expertos han señalado que la ilusión de la meritocracia podría estar sujeta a que las cosas suceden solo con la voluntad y nada puede dominar esta. Al implementar una meritocracia más directa, los líderes pueden crear un ambiente de trabajo que recompense el desempeño e ignore las diferencias estructurales.

No solo mejora el entorno laboral, sino que también es una estrategia eficaz para atraer y retener talento diverso, lo cual es importante en un mercado global y competitivo.

Reconocimiento y resoluciones: el gran desafío de la meritocracia

El mayor desafío de la meritocracia es evitar que se convierta en un sistema que premie a quienes ya son privilegiados. Para superar este problema, los líderes deben crear espacios que promuevan la igualdad de oportunidades. Esto puede incluir políticas de contratación inclusivas, desarrollo de talento interno y programas de formación para personas de entornos desfavorecidos.

El liderazgo no debe ser sólo un objetivo sino una herramienta en un enfoque más amplio que tenga en cuenta la diversidad de experiencias y orígenes de los colegas. Al equilibrar el desempeño y la equidad, los emprendedores pueden crear equipos fuertes, creativos y funcionales.

En un mundo empresarial competitivo que se nutre del talento, el mérito puede ser una herramienta poderosa. Sin embargo, no debemos caer en la trampa de ignorar las barreras estructurales al acceso a las oportunidades.

meritocracia
autor Con interés por descubrir el mundo y retratar sus diferentes realidades a través de la palabra.