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Humanos para emprender, agentes para multiplicar.

A los 50 años, Luis de la Fuente vivía uno de los momentos más difíciles de su carrera. Había sido despedido del Deportivo Alavés en octubre de 2011 y, pese a su experiencia como futbolista profesional y entrenador de categorías inferiores, ningún club volvía a llamarlo. Cada mañana repetía la misma rutina: desayunar en un bar, revisar el periódico y esperar una oportunidad que parecía no llegar.
Esa oportunidad apareció en el lugar menos esperado: un pequeño anuncio donde la Real Federación Española de Futbol (RFEF) buscaba entrenadores para sus selecciones juveniles. Aquel contrato de apenas tres meses terminó convirtiéndose en un proyecto de más de 13 años que culminó con la conquista del Mundial 2026.
La historia de Luis de la Fuente no solo explica el origen del éxito reciente de España, también demuestra cómo un proceso construido con paciencia terminó llevando al entrenador riojano a la cima del futbol mundial.
Cuando dejó el Alavés, Luis de la Fuente pensó que encontraría trabajo rápidamente. Había dirigido al Portugalete, al Aurrerá de Vitoria, al Bilbao Athletic y conocía a la perfección el desarrollo de jóvenes futbolistas. Sin embargo, las semanas se transformaron en meses y el teléfono nunca volvió a sonar.
En entrevistas con Cadena SER y posteriormente con El País, el propio entrenador recordó que pasaba las mañanas leyendo el periódico en la misma cafetería hasta que encontró un anuncio diminuto publicado por la RFEF.
La Federación buscaba entrenadores para sus selecciones inferiores. De inmediato llamó a Iñaki Sáez, quien había sido su entrenador en el Athletic Club, le envió su currículum y comenzó un proceso de entrevistas que terminó con una propuesta inesperada: un contrato de apenas tres meses para intentar clasificar a España al Campeonato Europeo Sub-19.
Era una oportunidad breve y con mucha presión. Si no conseguía el objetivo, probablemente tendría que volver a empezar desde cero.
Luis de la Fuente cumplió la primera misión y clasificó a España al Europeo Sub-19 de 2013, aunque el equipo cayó en semifinales frente a Francia. Un año después llegó otro golpe cuando la selección ni siquiera consiguió el boleto para la fase final del torneo.
Pese al tropiezo, la Federación decidió mantener su confianza. Esa decisión terminaría cambiando el futuro del futbol español.
En 2015 conquistó el Campeonato Europeo Sub-19 con una generación en la que ya aparecían futbolistas como Unai Simón, Rodri y Mikel Merino. Después llegaron la medalla de oro en los Juegos Mediterráneos de 2018, el título del Europeo Sub-21 en 2019 y la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, disputados en 2021 por la pandemia.
Durante esos años también acompañó el crecimiento de jugadores como Dani Olmo, Fabián Ruiz, Martín Zubimendi, Marc Cucurella, Mikel Oyarzabal y Pedri. Sin hacer demasiado ruido, Luis de la Fuente fue formando la columna vertebral de la generación que años después levantaría los trofeos más importantes del futbol internacional.
Cuando Luis Enrique dejó el cargo tras el Mundial de Qatar 2022, la Federación apostó por un técnico que conocía mejor que nadie a los futbolistas que venían empujando desde las categorías inferiores. Muchos cuestionaron la decisión porque nunca había dirigido un equipo de Primera División y su experiencia se concentraba casi exclusivamente en selecciones juveniles.
La apuesta dio resultado muy pronto. En 2023 conquistó la UEFA Nations League y un año después llevó a España a ganar la Eurocopa con un futbol dinámico, ofensivo y basado en un grupo que él mismo había ayudado a formar desde la adolescencia.
El siguiente capítulo llegó en el Mundial de 2026. En su partido número 50 al frente de la Selección Española, Luis de la Fuente levantó la segunda Copa del Mundo para España después de una trayectoria que, hasta ese momento, acumulaba 38 victorias y apenas dos derrotas.
A sus 65 años, el entrenador que pasó más de un año desempleado y encontró trabajo gracias a un pequeño anuncio de periódico terminó convirtiéndose en uno de los técnicos más exitosos de la historia del futbol español. Aquella oferta de tres meses abrió una puerta, pero fueron la constancia, la paciencia y más de una década formando futbolistas las que terminaron escribiendo una de las historias más sorprendentes del deporte.
