
Por primera vez en la historia, un científico mexicano ha logrado demostrar experimentalmente un principio fundamental de la física cuántica que hasta ahora solo había sido descrito teóricamente. Este avance confirma, con evidencia práctica, el famoso principio de incertidumbre propuesto hace casi un siglo, marcando un hito científico internacional y colocando a México en la vanguardia de la investigación cuántica.
Desde que Werner Heisenberg formuló en 1927 su célebre principio de incertidumbre —que describe los límites fundamentales de la medición de ciertos pares de propiedades físicas como posición y momento— la física cuántica ha avanzado enormemente, pero hasta ahora no existía una verificación experimental directa de esa relación teórica.
Este principio, a diferencia de las limitaciones tecnológicas, está arraigado en la propia naturaleza de la realidad cuántica: cuanto más precisamente se conoce la posición de una partícula, menos se puede conocer su impulso, y viceversa.
Imagina que intentas fotografiar un colibrí:
No es que la cámara sea mala. Es que la naturaleza funciona así a nivel cuántico.
El físico Manuel Fernández Guasti, junto con su equipo, enfrentó este reto durante más de siete años. Su objetivo: diseñar un sistema capaz de medir, de manera simultánea y precisa, posición e impulso —lo que parecía imposible según la interpretación clásica del principio.
Según reporta La Jornada, para ello desarrollaron un arreglo óptico sofisticado con dos láseres estabilizados y una cámara ultra sensible capaz de detectar la llegada de fotones individuales en tiempos increíblemente cortos. Gracias a este montaje, pudieron observar cómo variaban las medidas cuando se cambiaba la apertura por donde pasaba la luz, confirmando el comportamiento esperado por la teoría.
El equipo trabajó con aperturas de distintos tamaños —desde 0.36 hasta 10 milímetros— y observó los patrones de interferencia de fotones en la detección. Al reducir el ancho de la apertura para mejorar la exactitud en la posición, la incertidumbre en el impulso aumentaba, y viceversa, tal como lo predice la formulación teórica de Heisenberg.
Este procedimiento permitió, por primera vez, establecer una relación cuantitativa entre incertidumbre de posición e impulso en un experimento de laboratorio, lo que hasta ahora solo se había validado indirectamente o mediante modelos matemáticos.
Este logro no solo representa un avance para la física fundamental, sino que también abre la puerta a nuevas técnicas experimentales que podrían influir en campos como la información cuántica, sensores de precisión extrema y tecnologías emergentes que dependen de la mecánica cuántica.
Además, coincide con la celebración del Año Internacional de la Ciencia y la Tecnología Cuánticas 2025, momento oportuno para destacar la contribución mexicana al desarrollo del conocimiento científico global.
Aunque este experimento valida el principio de incertidumbre en un ámbito práctico, es importante señalar que científicos de otros países han explorado métodos alternativos para medir parámetros cuánticos con precisión excepcional sin violar la mecánica cuántica, mostrando que la investigación en este campo avanza por múltiples frentes.
Sin embargo, el aporte de Fernández Guasti es único al demostrar experimentalmente —en condiciones controladas y reproducibles— la relación básica entre posición y momento, tal como lo planteó Heisenberg hace casi un siglo.
El experimento del físico mexicano Manuel Fernández Guasti no solo confirma la validez de una de las piedras angulares de la física cuántica —el principio de incertidumbre— sino que pone en evidencia que incluso las teorías más abstractas pueden encontrar eco en la experimentación práctica. Este avance reafirma a México como un actor importante en la ciencia mundial y abre nuevas posibilidades para la física experimental del futuro.

