
Florence Nightingale Graham, conocida como Elizabeth Arden abandonó sus estudios de enfermería en Toronto, Canadá para convertirse en una de las primeras empresarias del siglo XX, y una de las más influyentes en Estados Unidos. Tuvo poder antes de que las mujeres obtuvieran el derecho a votar.
Elizabeth Arden fue pionera en el enfoque científico de las fórmulas para el cuidado de la piel, y así revolucionó el mundo de la belleza.
En la época de Elizabeth Arden, el maquillaje y los cosméticos se consideraban impropios, pues estaban asociados a las mujeres de la vida galante. Sin embargo, ella contribuyó decisivamente a cambiar la idea que el mundo tenía sobre la belleza, además de destacar por su mente brillante para hacer fórmulas cosméticas y marketing.
Esta mujer, influyente por excelencia, no sólo construyó un imperio empresarial mundial duradero: creó toda una industria.
Elizabeth Arden hacía experimentos en la cocina de su casa, luego ya tuvo su propio laboratorio y creó productos de belleza como el maquillaje de ojos y la barra de labios roja, y clásicos como Eight Hour Cream, el primer producto de belleza multifunción. También es conocido como el “tratamiento de belleza todoterreno” porque incluye los cuatro pasos básicos: limpiar, tonificar, hidratar y nutrir.
Esta empresaria nacida en Canadá fue la primera en lanzar cosméticos de muestra. También estableció el concepto de “belleza total” que se refiere a un cuidado integral que va más allá del uso de productos cosméticos, sino un sistema virtuoso que promueve el bienestar general.
Elizabeth Arden creía en la reinvención, la innovación y la redefinición constante de la belleza. Estaba convencida de que es posible lograr lo que parece imposible. Así, se esforzaba por empoderar a las mujeres a través de la belleza para que se sintieran verdaderamente bellas y seguras de sí mismas.
El comienzo de Elizabeth Arden se remonta al año 1910 (hace 115 años) cuando esta empresaria legendaria abrió su primer salón Red Door (Puerta Roja) en la Quinta Avenida en Nueva York. Era un local muy discreto; y contaba solo con lo necesario.
Antes de abrir su primer salón, Elizabeth Arden se asoció con la experta de belleza Elizabeth Hubbard. La sociedad solo duró un año. Pero, Arden seguía con la idea de tener su estética, sin embargo, los bancos no quisieron prestarle dinero porque no les parecía bien que una mujer soltera tuviera un negocio. Así que, le pidió 6,000 dólares a su hermano. Seis meses después liquidó ese préstamo.
Pionera en productos cosméticos científicos, spas y marketing femenino, la marca de Elizabeth Arden alcanzó más de 150 salones de lujo y 1,000 productos en más de 22 países durante su vida.
Desde sus inicios, ella demostró una gran ambición que la llevó a construir uno de los primeros y más exitosos imperios de belleza a nivel mundial; y que trascendió las fronteras de Estados Unidos.
Su visión integral: combinar innovación científica, packaging lujoso, cuidado multisensorial y marketing aspiracional para redefinir la industria.
Elizabeth Arden falleció a los 84 años con un imperio de belleza global de 60 millones de dólares al año. Murió en 1966 (hace 59 años) en Nueva York. En 1971, Eli Lilly compró la empresa de Elizabeth Arden por 38 millones de dólares. En 2016 el negocio pasó a manos de Revlon. Hoy en día se estima su valor en más de 1,300 millones de dólares.
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