
La Inteligencia Artificial (IA) se ha consolidado como una de las tecnologías con mayor capacidad para transformar la economía y la forma en que operan las organizaciones. Su potencial para optimizar procesos, fortalecer la toma de decisiones y generar nuevas oportunidades de crecimiento la ha convertido en un elemento estratégico para la competitividad empresarial a nivel global.
En México, el desafío ya no consiste únicamente en avanzar en la digitalización de los negocios, sino en asegurar que las empresas, particularmente las pequeñas y medianas (Pymes), puedan aprovechar plenamente las oportunidades que ofrece esta tecnología. Este reto es especialmente relevante si se considera que las Pymes representan una parte fundamental del tejido productivo nacional y desempeñan un papel clave en la generación de empleo y el desarrollo económico del país.
En este contexto, diversos organismos han destacado la importancia de fortalecer la infraestructura digital, impulsar la innovación tecnológica y desarrollar capacidades que permitan a México competir en una economía cada vez más digitalizada.
La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) ha señalado que el desarrollo tecnológico y la innovación son factores esenciales para incrementar la competitividad y promover un crecimiento sostenible.
Asimismo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha advertido que la adopción de tecnologías digitales y de Inteligencia Artificial será determinante para mejorar la productividad y fortalecer la competitividad de las economías en los próximos años.
Frente a este panorama, las Pymes mexicanas muestran avances relevantes en la incorporación de herramientas de Inteligencia Artificial.
De acuerdo con el Sondeo de Tendencias Pymes de Movistar Empresas, el 41.6% de las pequeñas y medianas empresas en México ya utiliza soluciones de IA en sus procesos operativos, una cifra que supera en 8.1 puntos porcentuales el promedio de América Latina, ubicado en 33.5%.
Los resultados también reflejan una creciente disposición hacia la transformación digital. Según el mismo estudio, únicamente el 9% de las Pymes encuestadas señala no contar con una ruta definida para avanzar en este proceso durante los próximos años.
Los beneficios de la IA adquieren especial relevancia al analizar los resultados que las organizaciones ya están obteniendo.
El 61.9% de las empresas que utilizan esta tecnología reporta mejoras significativas en su productividad, mientras que el mismo porcentaje identifica avances en la experiencia de sus clientes.
Además, el 52.4% registra incrementos en sus ventas y el 40.5% reporta reducciones en costos operativos.
Estos resultados muestran cómo la Inteligencia Artificial está evolucionando de una herramienta emergente a un habilitador de crecimiento y eficiencia.
Sin embargo, aún existen oportunidades importantes para ampliar su alcance.
Actualmente, el 64.3% de las empresas que utilizan IA la concentra en áreas de marketing y ventas, mientras que el 50% la emplea para optimizar la atención al cliente.
En contraste, solo el 19% la aplica en procesos relacionados con inventarios y logística, ámbitos en los que también existe un importante potencial para generar eficiencias.
Esta realidad pone de manifiesto que el siguiente paso no consiste únicamente en incrementar la adopción de la Inteligencia Artificial, sino en profundizar su integración a lo largo de toda la cadena de valor de las organizaciones.
Para ello será fundamental fortalecer las capacidades digitales, facilitar el acceso a herramientas tecnológicas y promover una mayor comprensión de los beneficios que esta tecnología puede aportar a distintos procesos de negocio.
En este esfuerzo, el sector de las telecomunicaciones desempeña un papel relevante como habilitador de la transformación digital.
La conectividad, la infraestructura tecnológica y el acceso a herramientas digitales son elementos esenciales para que más empresas, particularmente las Pymes, puedan aprovechar el potencial de la Inteligencia Artificial y traducirlo en productividad, innovación y crecimiento.
El desafío para los próximos años será acelerar una adopción más estratégica de estas tecnologías, impulsando su uso no solo en funciones comerciales y de atención al cliente, sino también en procesos operativos, productivos y logísticos.
La capacidad de México para fortalecer su competitividad dependerá, en buena medida, de que un mayor número de empresas logre incorporar la innovación como un elemento central de su desarrollo.

