
En una conversación que inicia con una anécdota aparentemente simple —un cajero sin correo corporativo— se revela un problema estructural que pocas empresas tecnológicas habían decidido enfrentar. Gerónimo Maspero, fundador y CTO de Humand, no habla de software, habla de desconexión.
Esa brecha digital, que durante años ha separado a millones de trabajadores operativos de las decisiones y procesos de sus empresas, es el origen de una de las startups latinoamericanas que hoy crece con mayor velocidad en el ecosistema HR Tech.
La historia de Humand comienza en 2019, cuando Maspero y su cofundador Nicolás Benenzon detectaron un patrón recurrente en grandes corporativos: la imposibilidad de comunicarse digitalmente con su fuerza laboral operativa.
“Había empresas con más de 100 mil empleados sin email corporativo ni computadora”, recuerda. “Eso hacía imposible incluso medir la satisfacción laboral antes de que renunciaran”.
Este problema no es menor. Según diversas estimaciones del mercado laboral, cerca del 80% de la fuerza laboral global no trabaja frente a una computadora, lo que limita el acceso a herramientas digitales corporativas.
La consecuencia: procesos lentos, comunicación fragmentada y altos niveles de rotación.
La solución fue construir una plataforma centrada en el móvil. Humand funciona como una app todo en uno que centraliza comunicación interna, cultura organizacional y procesos de Recursos Humanos en un solo espacio accesible desde el teléfono.
En términos simples, explica Maspero: “Es como pagar Netflix: las empresas pagan una suscripción mensual y tienen todo resuelto”.
Este enfoque responde a una lógica clara: eliminar fricción tecnológica. La plataforma integra desde solicitudes de vacaciones hasta comunicación interna, encuestas y onboarding en un entorno ligero y accesible.
El objetivo, dice la compañía, es “empoderar a las personas en el trabajo para hacerlas más felices y exitosas”.
Hoy Humand conecta a más de 1.5 millones de empleados en más de 1,500 empresas y 50 países.
El dato sorprende aún más al conocer su estrategia: casi sin inversión en marketing.
“La clave fue enfocarnos en crear el mejor producto. Cuando eso pasa, el cliente te recomienda”, explica Maspero.
Este efecto de “viralidad B2B” se ha convertido en una ventaja competitiva en un mercado donde la confianza entre directores de Recursos Humanos es determinante.
El enfoque mobile-first no es un detalle técnico, es el corazón del modelo.
En empresas como Oxxo, con cientos de miles de empleados sin computadora, la digitalización dependía de procesos manuales: solicitudes en papel, comunicación tardía y errores operativos.
“Hoy todo eso se resuelve en minutos desde el celular”, señala Maspero.
Además, la app está diseñada para funcionar incluso con conectividad limitada, una condición clave en regiones rurales de México y América Latina.
En el mundo del software empresarial, pocas métricas son tan reveladoras como la adopción.
Humand reporta niveles superiores al 95% en sus clientes, una cifra atípica en soluciones corporativas.
Un caso emblemático: en Oxxo, más del 80% de los empleados adoptaron la plataforma en menos de tres meses.
Esto rompe uno de los grandes mitos del sector: que los trabajadores operativos no adoptan tecnología.
El auge de plataformas como Humand ocurre en un momento de transformación acelerada del trabajo.
Por un lado, la inteligencia artificial está incrementando la productividad en oficinas. Por otro, millones de trabajadores siguen sin digitalización básica.
“Mientras algunos usan IA todos los días, otros ni siquiera están conectados digitalmente”, advierte Maspero.
Este contraste abre una oportunidad de mercado enorme: digitalizar la base de la pirámide laboral.
Tras levantar una de las rondas Serie A más grandes de la región, la empresa no cambió su visión, pero sí su velocidad.
“Antes pensábamos lanzar ciertos productos en cinco años. Hoy los hacemos ahora”, explica.
El capital funciona como un acelerador de ejecución, especialmente en áreas como inteligencia artificial aplicada a Recursos Humanos.
Más allá del producto, la historia de Humand también es una narrativa clásica del emprendimiento latinoamericano.
Maspero y su socio dejaron la universidad, invirtieron sus ahorros y se mudaron a México sin clientes locales.
“Las ideas están en todos lados. La diferencia es la ejecución”, afirma.
En seis meses lograron cerrar contratos con más de 30 empresas en el país.
La ambición es clara: convertirse en el estándar global para trabajadores operativos, como Microsoft lo es para empleados de oficina.
“Así como usas YouTube o Instagram, las empresas van a usar Humand para conectar a sus colaboradores”, proyecta Maspero.
La meta: pasar de 1,700 empresas a decenas de miles en los próximos años.
La historia de Humand no es solo la de una startup en crecimiento, sino la de una brecha estructural que comienza a cerrarse.
En un mundo obsesionado con la inteligencia artificial, la empresa apuesta por resolver algo más básico —pero igual de transformador—: conectar a quienes nunca estuvieron conectados.
Para Maspero, el éxito no se mide solo en métricas financieras, sino en impacto: “Cómo sería el mundo sin Humand y cómo es con Humand”.
En esa diferencia, probablemente, está el verdadero valor de su propuesta.

