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La cuesta de enero de 2026 comenzó antes: estas son las señales

COLUMNA

Identificar estos signos a tiempo permite tomar mejores decisiones financieras y evitar que la presión económica se prolongue durante los primeros meses del año.

La cuesta de enero se gesta antes de las fiestas
La cuesta de enero se gesta antes de las fiestas © Depositphotos.com

Tradicionalmente se piensa que la cuesta de enero comienza después de las fiestas, pero en realidad se trata de un fenómeno que se genera desde antes de las celebraciones decembrinas.

Las primeras señales de una potencial cuesta de enero en los hogares este año aparecieron desde noviembre, cuando los precios esenciales volvieron a presionar el bolsillo de millones de familias.

Primero debemos considerar que la inflación general cerró noviembre en 3.80% anual; los alimentos, uno de los gastos más importantes para los hogares —representando hasta el 38% del ingreso mensual en el país—, aumentaron alrededor de 5% anual. Contemplando, además, que desde noviembre los usuarios incrementan sustancialmente su intención de compra, entonces estamos ante una cuesta de enero que se forma desde el último trimestre del año.

En dicho escenario, en Tala identificamos cuatro señales claras de que la cuesta de enero de 2026 comenzó antes de tiempo:

  1. La liquidez se deterioró desde noviembre por aumentos en precios esenciales.
    Es decir, los incrementos inflacionarios y en costos redujeron el margen financiero de los hogares antes de que iniciaran los gastos estacionales de diciembre.
  2. Más personas están usando crédito para gastos básicos, no para compras de temporada.
    Nunca es una buena señal que el crédito se utilice principalmente para cubrir alimentos, transporte y servicios básicos.
  3. Aumentó la recurrencia de microcréditos y solicitudes consecutivas.
    Se trata de un comportamiento que funciona como un amortiguador inmediato, pero que también es una señal temprana de tensión económica a la cual se debe prestar atención.
  4. Se presentan pequeños atrasos estacionales que no significan morosidad estructural.
    Es decir, el usuario no llega con recursos suficientes a su fecha límite de pago derivado del contexto, no por una incapacidad de pago que refleje un deterioro permanente.

¿Por qué importa identificar estas señales desde ahora?

Al respecto, te damos recomendaciones básicas, considerando que la época de intercambios, regalos navideños y descuentos irresistibles está justo en su apogeo:

1. Diferenciar gastos esenciales de gastos de temporada, priorizando los primeros

    Los gastos esenciales son aquellos que, si dejas de pagarlos, afectan directamente tu bienestar o el de tu familia: comida, transporte, renta o hipoteca y servicios básicos. Los gastos de temporada son los que se concentran en ciertas fechas: regalos, cenas especiales, viajes, intercambios o “gustitos” que normalmente no tendrías.

    La recomendación clave es que cualquier ingreso extraordinario (aguinaldo, bonos, horas extra) se asigne primero a cubrir o “blindar” los gastos esenciales de enero y febrero y solo después, si hay margen, a los gastos de temporada.

    2. Evitar sumar deudas pequeñas en distintas plataformas, que pueden volverse difíciles de rastrear

    La trampa más común no es “una gran deuda”, sino muchas deudas pequeñas dispersas. Cada monto, por separado, parece manejable; el problema es que, en conjunto, se comen tu flujo de efectivo sin que te des cuenta. Además, al estar repartidas, es fácil perder de vista fechas de pago y terminar pagando recargos o intereses por simples olvidos.

    Lo recomendable es reducir la cantidad de fuentes de deuda activas al mismo tiempo. Si ya tienes tres o cuatro compromisos, pregúntate si realmente necesitas abrir uno más o si es mejor reorganizar los que ya tienes.

    3. Aprovechar modelos de evaluación basados en el comportamiento actual

    Durante años, el sistema financiero ha evaluado a las personas casi exclusivamente por su historial: si te atrasaste, aunque haya sido en una mala racha o por un tema puntual, ese registro te persigue durante mucho tiempo.

    Los modelos basados en inteligencia artificial y datos de comportamiento del usuario buscan algo distinto: entender cómo manejas hoy tu dinero, si cumples con tus compromisos recientes, cómo utilizas tus ingresos y qué tan estable es tu comportamiento, en lugar de castigarte de forma indefinida por el pasado.

    Para las personas, esto abre la puerta a accesos más justos al crédito, siempre que se use de forma responsable. ¿Qué puedes hacer tú? Cuidar tus patrones actuales: pagar lo más puntual posible, aunque sean montos pequeños; evitar “desaparecer” ante un atraso y usar el crédito para construir un historial positivo, no solo como último recurso.

    En modelos que analizan tu comportamiento real y reciente, las buenas decisiones de hoy pueden compensar errores del pasado mucho más rápido. Esto es especialmente valioso en contextos como la cuesta de enero, donde los atrasos suelen ser temporales y no deberían definir tu futuro financiero durante años.

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    autor Daniela Leyva es una experimentada profesional de Recursos Humanos con amplia experiencia en planeación corporativa, evaluación de desempeño y gestión de operaciones. Actualmente se desempeña como Directora de Recursos Humanos en Tala, donde colabora desde 2018. Es experta en el desarrollo de estrategias relacionadas con la compensación, los beneficios y la salud ocupacional, mientras que también gestiona las actividades de recursos humanos. Daniela tiene un título de Piloto de Avión de Capacitación Aérea Integral.