
¿Sabías que, en México, la NOM-035 te protege del burnout y los jefes tóxicos? Un mensaje de tu jefe a las 11:58 de la noche puede dar más miedo que cualquier fantasma o monstruo, sobre todo cuando responder parece obligatorio. Detrás de esa escena cotidiana pueden aparecer jornadas que se alargan, metas imposibles, vigilancia constante y comentarios que cruzan la línea del respeto.
En México, estas conductas no son solamente material para memes de oficina: varias están relacionadas con factores de riesgo psicosocial reconocidos por la legislación laboral. La Norma Oficial Mexicana NOM-035-STPS-2018 contempla cargas excesivas, falta de control sobre el trabajo, interferencia entre la vida laboral y familiar, liderazgo negativo y violencia laboral.
Además, sondeos recientes de OCC muestran que el estrés, la desconexión y las condiciones del entorno influyen en cómo las personas viven su empleo y deciden permanecer. Así, el verdadero terror corporativo no está en una junta eterna, sino en prácticas de gestión que desgastan equipos y comprometen su bienestar.
Un jefe que pide copiarlo en cada correo, revisa cada movimiento o cambia instrucciones a mitad del día puede convertir la jornada en una prueba de resistencia. La NOM-035 no utiliza el término burnout ni micromanagement, pero sí identifica la falta de control sobre el trabajo, las cargas excesivas y el liderazgo negativo como factores de riesgo psicosocial.
La norma también reconoce la violencia laboral cuando existen actos persistentes de intimidación, descrédito, insultos, humillaciones, burlas o ridiculización. La Secretaría del Trabajo explica que estos elementos deben identificarse y analizarse dentro de los centros laborales, junto con las condiciones del entorno organizacional.
Esto no significa que cualquier desacuerdo con un superior constituya acoso. La definición normativa considera conductas sistemáticas y persistentes, así como relaciones de subordinación en casos de hostigamiento.
La diferencia importa porque permite dejar atrás la etiqueta ligera de “jefe intenso” y observar comportamientos concretos que afectan la dignidad, la autonomía y la convivencia en el trabajo, y no únicamente en una percepción subjetiva del ambiente.
El trabajo no siempre termina cuando se cierra la computadora. Mensajes nocturnos, pendientes durante el fin de semana y expectativas de respuesta inmediata pueden extender la jornada e invadir el tiempo personal.
La NOM-035 incluye las jornadas superiores a las previstas por la ley y la interferencia trabajo-familia entre los factores que deben analizarse. En julio de 2025, OCC preguntó a 3,838 trabajadores en México si el estrés laboral había impactado su vida personal: 5 de cada 10 respondieron que sí.
En otra medición publicada en agosto, 8 de cada 10 participantes consideraron que descansar y desconectarse del trabajo ayuda a rendir mejor. Sin embargo, solo 19% afirmó que su empresa cuenta con políticas de desconexión que sí se respetan; otro 19% dijo que existen, pero no siempre se aplican.
Los datos muestran una brecha entre reconocer la importancia del descanso y convertirlo en una práctica cotidiana dentro de las organizaciones. La desconexión, además, no depende solo de apagar notificaciones: requiere acuerdos claros sobre horarios, urgencias y disponibilidad.
El desgaste laboral también tiene una dimensión empresarial: afecta la concentración, la productividad y la permanencia del talento. El liderazgo, por tanto, no es un detalle decorativo del organigrama: influye en la experiencia diaria de los equipos.
En junio de 2025, OCC reportó que 38% de los trabajadores consultados se sentía expuesto a riesgos psicosociales como estrés, ansiedad o burnout. Además, 6 de cada 10 colaboradores señalaron que la seguridad y salud laboral influían en su decisión de quedarse o buscar otro empleo.
La misma plataforma encontró que 17% de participantes relacionaba la falta de espacios para hablar de salud mental con una mayor rotación. A escala global, Gallup reportó en su estudio de 2026 que el compromiso laboral de los gerentes cayó de 27% en 2024 a 22% en 2025.
Cuando dirigir significa intimidar, vigilar o exigir disponibilidad permanente, el costo puede aparecer en ausencias, desmotivación y salidas de personal. La rotación también implica costos de selección, contratación y capacitación.
Si después de leer esto dijiste “ese yo” o “me representa” más de una vez, recuerda que no tienes por qué normalizar estas prácticas en tu trabajo. La NOM-035 establece obligaciones para que los centros laborales identifiquen, analicen y prevengan factores de riesgo psicosocial, así como para atender la violencia laboral.
Si consideras que tu empresa incumple estas disposiciones o que tus derechos laborales han sido vulnerados, puedes solicitar orientación gratuita en la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (PROFEDET).
También puedes acudir a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) para conocer las vías de inspección y denuncia correspondientes. Identificar estas conductas es el primer paso para dejar de considerarlas parte normal de la vida laboral.
ENTÉRATE:
