



Mark Zuckerberg está intentando reclutar al equipo de Mira Murati, ex CTO de OpenAI y fundadora de la nueva startup Thinking Machines Lab, para alimentar la ambiciosa expansión de Meta en inteligencia artificial.
Sin embargo, según reporta The Wall Street Journal, a pesar de ofrecer sueldos que alcanzan cifras de hasta mil millones de dólares a varios investigadores de Murati, ninguno ha aceptado la propuesta, lo que refleja los desafíos éticos y culturales en la guerra por el talento en IA.
Meta, bajo la dirección de Mark Zuckerberg, ha dirigido su enfoque hacia el personal clave de Thinking Machines Lab, con el objetivo de fortalecer su nueva Meta Superintelligence Labs. Más de una docena de empleados fueron contactados con ofertas multimillonarias, incluyendo paquetes de hasta mil millones de dólares, para incorporarse a su súper división de IA.
Antes de intentar comprar Thinking Machines Lab, Zuckerberg habría ofrecido adquirir la empresa por una cifra cercana a mil millones de dólares. Al recibir la negativa, la estrategia pasó a enfocarse en captar talento individual, lo que refleja una visión agresiva y costosa para acelerar los avances de Meta en IA.
Los miembros del equipo de Murati rechazaron las ofertas, aun cuando se les prometían compensaciones acumulativas de entre 200 millones y mil millones y medio de dólares en plazos de varios años.
Esta resistencia evidencia que la misión y el ambiente de trabajo pesan más que la remuneración económica.
Varios empleados citan la sólida lealtad hacia la visión de Murati y objetivos claros de su propia startup. Muchos se mostraron reticentes a cambiarse a Meta debido a dudas sobre su cultura corporativa, historial ético y dirección estratégica en IA.
La ofensiva de Zuckerberg forma parte de una estrategia mayor: consolidar Meta Superintelligence Labs mediante reclutamiento de estrellas de la IA. Ya han sumado talento de OpenAI, Apple, Google y Anthropic, aunque no todos los esfuerzos han tenido éxito total.
Desde su lanzamiento en febrero de 2025, Thinking Machines Lab ha captado atención global por su rápido crecimiento. Con financiamiento de Andreessen Horowitz y una valoración de al menos 12 mil millones de dólares, el equipo de Murati ha estructurado un liderazgo fuerte y autónomo que no se doblega ante gigantes como Meta.
El rechazo colectivo al reclutamiento millonario simboliza el choque entre dos modelos: una startup emergente que plasma una visión de IA responsable y colaborativa, frente a otra centrada en el crecimiento vertiginoso mediante recursos financieros. Meta intenta ganar terreno con dinero, pero Murati retiene su equipo gracias a confianza y convicción.
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La situación pone de relieve que el éxito en IA no depende exclusivamente de recursos financieros, sino de integridad, propósito y alineación ética. La estrategia de Meta, aunque audaz, subestima la importancia de la cultura y la misión compartida que impulsa a muchos investigadores en el rubro.
El intento de Zuckerberg por reclutar al personal de Mira Murati representa un episodio clave en la contienda por el dominio de la inteligencia artificial.
Aunque abundaron los estímulos financieros, el rechazo masivo evidencia que la lealtad a una visión ética y una cultura sólida pueden prevalecer sobre cualquier oferta sideral.
Este enfrentamiento entre gigantes corporativos y talentos independientes marca un punto de inflexión en cómo se valora y retiene el capital humano en la nueva economía tecnológica.