
Sanliurfa, Turquía.- Turkish Airlines ha puesto su mirada (y sus rutas) en un lugar que está cambiando nuestra comprensión de la historia: Göbekli Tepe. Este centro ceremonial neolítico, descubierto en el sudeste de Turquía, es un yacimiento de más de 11,000 años que ha resultado ser “el primer templo del mundo”. La aerolínea turca, además de ofrecer vuelos directos a Sanliurfa, colabora activamente con arqueólogos locales y transporte de materiales, apoyando un ambicioso redescubrimiento de la civilización humana.
A unos 15 km de Şanlıurfa (antigua Édesa) se alza Göbekli Tepe, declarado Patrimonio de la Humanidad y considerado por muchos investigadores como el santuario más antiguo del planeta. Aquí, gigantescos monolitos en forma de T, tallados con animales y símbolos misteriosos, se remontan a unos 12,000 años – ¡7,500 más que las pirámides egipcias! Este complejo religioso preagrícola reescribe la historia: sugiere que la espiritualidad nació antes que la agricultura.
En medio de este hallazgo arqueológico, Turkish Airlines no solo conecta viajeros con la cuna de la civilización, sino que también financia y facilita investigaciones pioneras, estrechando lazos entre científicos y promoviendo exposiciones internacionales.
Göbekli Tepe, en turco “colina panzona”, es un cerro natural que guarda ruinas de círculos megalíticos excavados hace apenas tres décadas. La colina fue identificada ya en los años 60, pero no fue hasta 1994 cuando el arqueólogo alemán Klaus Schmidt descubrió que no se trataba de un simple cementerio medieval, sino de un complejo ritual del Neolítico. Las excavaciones han revelado hasta ahora cuatro recintos circulares (de 10 a 30 m de diámetro) con pilares de piedra en forma de T, algunos esculpidos con bajos relieves de animales (leones, toros, jabalíes, aves) y figuras antropomorfas.
Göbekli Tepe es único porque fue construido antes de la agricultura; sus arquitectos eran cazadores-recolectores itinerantes que no cultivaban la tierra ni vivían allí. Sin embargo, las vetustas estructuras exigen enormes esfuerzos de organización social: se estima que cada monolito de T necesitó la fuerza de decenas de hombres para ser transportado hasta la colina. Al respecto, las excavaciones han confirmado que estas gentes de la edad de piedra celebraban grandes banquetes –restos óseos de cérvidos y antílopes afirman que se reunían allí en multitud– lo que implica una comunidad sofisticada y numerosas. Es probable que, tras acabar las faenas constructivas, volvieran a sus aldeas cercanas, quizás en la región de Şanlıurfa.
Hasta el hallazgo de Göbekli Tepe se creía que la agricultura permitió el sedentarismo y, con ello, la aparición de templos y ciudades. Este sitio pone al revés esa idea: parece que primero hubo un templo, y luego vino la agricultura. Como explica Turkish Airlines en su blog, los hallazgos sugieren que una revolución cultural (religiosa) precedió a la revolución agrícolablog.turkishairlines.com. En efecto, se considera el primer lugar de culto conocido en la historiaes.wikipedia.org. Fue abandonado misteriosamente hacia el año 8000 a.C. (sin que aún sepamos por qué), y posteriormente quedó sepultado bajo sedimentos hasta su redescubrimiento.
La datación por carbono radiométrico confirma que sus niveles más antiguos datan del X milenio a.C. (alrededor del 9600 a.C.). Algunos investigadores han llegado a afirmar que en Göbekli Tepe pudo nacer “la chispa de la civilización”, al encender la conciencia de lo sagrado entre grupos cazadores-recolectores. Su enorme edad y complejidad arquitectónica –más antigua en 6,000 años que Stonehenge– obligan a revisar los manuales de historia. Las implicaciones son profundas: es un templo levantado antes de que los hombres aprendieran a sembrar, algo que “incita curiosidad y asombro” según los expertos.
Esta revolución arqueológica de la Anatolia oriental no pasó desapercibida para Turkish Airlines. La aerolínea nacional turca ha incluido Göbekli Tepe en su oferta de destinos y promueve viajes culturales a la región. Más allá de los vuelos diarios a Şanlıurfa, Turkish Airlines ha impulsado proyectos educativos y científicos. Por ejemplo, patrocinó un programa internacional de intercambio arqueológico entre Turquía y España, que trajo a Madrid y Cantabria a los doctores Necmi Karul y Eylem Özdoğan (excavadores de Göbekli Tepe y Karahantepe) para compartir los últimos hallazgos.
Además, Turkish Airlines facilitó el traslado de estos arqueólogos a congresos y conferencias en Europa, subvencionando sus desplazamientos y estadía. La compañía incluso participó en la difusión de Göbekli Tepe más allá de sus fronteras: en octubre de 2024 se inauguró en Roma una exposición en el Coliseo con réplicas de los pilares del sitio, y Turkish Airlines transportó gratis esas enormes réplica. El patrocinio reitera su compromiso de “promover la rica historia arqueológica de Turquía”, como lo anunció la prensa italiana.
Estos esfuerzos transforman a Turkish Airlines en algo más que un medio de transporte: es un puente cultural que acerca al viajero a los orígenes de la civilización. Los visitantes pueden volar cómodamente desde Estambul o Ankara hasta Şanlıurfa (hay varios vuelos diarios operados por Turkish Airlines) y, desde allí, acceder en coche o bus al yacimiento. La misma aerolínea recomienda este destino y ofrece guías turísticos, señalando que Göbekli Tepe recibe cada año cientos de miles de visitantes interesados en arqueología.
Visitar Göbekli Tepe es también un paseo por la cuna de la civilización. En Sanliurfa conviven restos mesopotámicos, romanos y bizantinos: su Museo de Mosaicos exhibe piezas romanas descubiertas localmente, y la ciudad alberga estelas sumerias y un «Urfa Man» prehistórico. A pocos kilómetros, Hallan Çay y Nevalı Çori (hoy inundados) fueron otros asentamientos neolíticos contemporáneos. Aun más al este, Karahantepe (o Taş Tepeler) está mostrando vestigios aún más antiguos que Göbekli Tepe, confirmando que la región era un nodo poblado en el VII milenio a.C.
Göbekli Tepe ha abierto una ventana al pasado que ha obligado a reescribir la historia de la humanidad. Este santuario de 12,000 años nos recuerda que los seres humanos empezamos a construir monumentos religiosos aún cuando vivíamos como nómadas. Turkish Airlines, consciente de este valor inestimable, ha hecho de la arqueología parte de su proyecto cultural: conectando regiones, facilitando la investigación y difundiendo el patrimonio neolítico al mundo. En 2025, un vuelo de Turkish Airlines no solo traslada pasajeros, sino que transporta también el interés colectivo por la cuna de la civilización.
Turkish Airlines no solo vuela hasta allí, sino que integra estos sitios en paquetes turísticos. Ofrece rutas por la “Ruta de la Seda” o tours especializados en arqueología que incluyen Sanliurfa, Karahantepe y las iglesias rupestres de Capadocia, promoviendo la riqueza cultural del sureste turco. De esta forma, los viajeros no solo ven monumentos antiguos, sino que enriquecen al conocer de primera mano cómo vivieron nuestros ancestros.


