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Las claves del Taller Jacobo y María Ángeles para tener éxito en el emprendimiento social

Algunas pistas que resumen cómo el Taller de Jacobo y María Ángeles logró ser un legítimo emprendimiento social.

El Taller Jacobo y María Ángeles es un ejemplo de emprendimiento social.
El Taller Jacobo y María Ángeles es un ejemplo de emprendimiento social. © Taller Jacobo y María Ángeles vía Instagram.

El terreno empresarial contemporáneo depende de la innovación. En pocas palabras, la innovación se entiende como un producto, servicio, modelo de negocio o estrategia que es novedosa y útil. La investigación y la práctica indican que las compañías exitosas incorporan la innovación en su estrategia para que aporte a su ventaja competitiva. Esto provoca que sus modelos, productos y procesos puedan diferenciarse de la competencia y así, de forma disruptiva o gradual, se hagan de más mercado.

En 1994 se funda el Taller Jacobo y María Ángeles. En medio de los valles oaxaqueños, en el municipio de San Martín Tilcajete nace un modelo que desafía los principios que creíamos que sostienen a la innovación empresarial. El nombre del Taller rinde homenaje a los maestros artesanos fundadores de la empresa, cuyo propósito es “emprender y rescatar la práctica ancestral de darle vida a las tonas y nahuales a través de la talla en madera y el decorado a mano”. Dentro de sus obras destacan lo que muchos conocemos hoy como los famosos alebrijes. Las piezas de Jacobo y María Ángeles han recorrido el mundo. Después de Diego Rivera, han sido los únicos artistas mexicanos que han adornado el Rockefeller Center en Nueva York.

“Enseñar, compartir y contribuir”

El principio fundamental de los maestros es que a través de su modelo de negocios se pueda manifestar su compromiso con la transformación de su entorno. Su mecanismo de trascendencia es garantizar que los jóvenes de la localidad aprendan el oficio y sean capaces de que perdure su esencia a través de los años. El lema es “Enseñar, compartir y contribuir”.  Jóvenes de más de 16 localidades aledañas a San Martín Tilcajete en el Valle de Ocotlán son parte de lo que los maestros denominan la “comunalidad”; los jóvenes tienen una inmersión de entre dos y tres meses en el modelo, tiempo durante el cual el Taller les paga para ser aprendices del arte. En el corazón de esta propuesta yace una garantía de perdurabilidad “si te enseñé, tú le enseñas a otro”. Los jóvenes aprendices se comprometen a trabajar fin de semana, a dedicar sus vacaciones de verano para ir regenerando el aprecio por las tradiciones ancestrales de la región.

Los clientes también son copartícipes de este proceso de sensibilización. El modelo busca educar a los consumidores, hacerles entender que cada pieza es arte y una forma única de expresión y experimentación de la cultura mexicana. Esto permite transitar de ver las piezas como suvenirs para apreciarles como verdaderas obras de arte con una estética y discurso únicos. Este cambio de mentalidad se logra llenando los sentidos de quienes visitan su Taller y valoran el trabajo y todo lo que hay detrás del modelo. Además de la escuela de artes y el taller de oficios, Jacobo y María Ángeles continuamente aportan a promulgar la gastronomía y cultura de la región, y organizan proyectos con las localidades a favor de la reforestación y cuidado del medio ambiente.

El modelo de un buen emprendimiento social

¿Qué funcionó? La clave del modelo está en cómo desafiaron los principios de la innovación atesorando su diferenciador como una ventaja competitiva, pero que no se queda hacia dentro de la empresa, sino que se construye con su comunidad y se pone al servicio de la misma. Por aquí algunas pistas que resumen cómo la innovación se ha convertido en una herramienta central para que el Taller de Jacobo y María Ángeles sea un legítimo emprendimiento social:

Innovación en el modelo

Posicionar lo artesanal como arte y aspiración. A diferencia de otros modelos de negocios en la industria artesanal, el Taller le apuesta a la mezcla de lo ancestral con lo exquisito de la propuesta técnica del producto. El proceso educativo por el que pasan los clientes ha permitido que se posicionen como el referente en la elaboración de alebrijes. Se han consolidado con una audiencia nicho local y extranjera muy particular, lo que ha permitido que se asocien con marcas muy poderosas como Mercedez Benz, Dolce Gusto, entre otras.

Innovación en el proceso

Su técnica es colectiva, no propietaria. Quizás el mayor diferenciador del Taller se encuentra en sus procesos de producción. A diferencia de otros modelos cuya base es la técnica, Jacobo y María Ángeles ponen disposición de la comunidad ese conocimiento.  La ventaja de este proceso es que: a) tienen una creciente oferta de artistas a su disposición, b) logran diferenciarse por su propuesta de co-creación de valor con otros actores. La narrativa social del proyecto se sostiene y fortalece a través de este mecanismo.

Innovación en el producto

Técnica y arte en cada pieza. Finalmente, se trata de un producto con un alto nivel de especialización y técnica. Cada obra es única, el nivel de detalle se plasma en cada rincón del Taller y sus creaciones. 

Hoy, el estado de Oaxaca es considerado como una de las cunas más productivas de arte mexicano. Previo a la llegada del modelo, en palabras de Jacobo “la técnica se atesoraba, la forma de pensar era: si le doy mi conocimiento a otro, me tumba”. Al poner su técnica al servicio de los demás, la diferencia conceptual que ofrece el Taller es entender que existe la capacidad para innovar para la empresa (lo cual es bueno y deseable), y también existe la capacidad de innovar para la sociedad. Por supuesto, ambos enfoques no sólo no son excluyentes, sino que tienen la capacidad de alimentarse entre ellos. Sin embargo, parece que el Taller Jacobo y María Ángeles permite sacudir la forma en la que entendemos las fronteras de la innovación si desafiamos con astucia la pregunta fundamental: innovar, ¿para qué?

Emprendimiento social
autor Es profesora del área de Entorno Político y Social y directora del Centro de Investigación en Responsabilidad Social de IPADE Business School. Se ha desempeñado como consultora de procesos de investigación y evaluación de proyectos sociales intersectoriales, gobierno y sociedad civil organizada.