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por ola de calor y Mundial 2026

Cada año, en el marco del Día de las Madres, tiende a retomarse una narrativa familiar sobre las madres trabajadoras, centrada en el equilibrio entre la maternidad y la vida profesional, lo que implica sacrificio y el reto de la reincorporación al trabajo. Si bien esto puede ser cierto, el mercado laboral actual está experimentando un cambio que posiciona a la maternidad como un momento clave para redefinir la carrera profesional.
En México, esta transformación se produce paralelamente al aumento de la participación femenina en el ámbito laboral. Según una encuesta de Indeed, en 2024, el 83% de los trabajadores creía que las mujeres habían ganado más espacio en la toma de decisiones, y el 86% afirmó que su presencia en puestos de liderazgo estaba aumentando.
Sin embargo, un 58% reconoció que aún queda mucho camino por recorrer.
Estas estadísticas demuestran que la maternidad forma parte de una evolución más amplia de los roles de la mujer en el trabajo. Al regresar de la baja por maternidad, se observa una nueva forma de comprender sus habilidades, establecer límites y una mayor capacidad para gestionar la complejidad.
En resumen, la maternidad no disminuye el valor profesional; puede refinarlo como una nueva identidad profesional.
Ahora bien, estos cambios en cuanto a crecimiento, flexibilidad, beneficios y otros factores influyen en la cultura organizacional general, ya que se espera que las integraciones sean equiparables. Lo que antes se consideraba una ventaja se está convirtiendo rápidamente en una necesidad básica, no solo para las madres, sino también para los trabajadores que se replantean cómo equilibrar sus carreras profesionales con sus metas personales. Es aquí donde el debate debe evolucionar.
En lugar de preguntarnos cómo las mujeres pueden integrar la maternidad en sus carreras, debemos reflexionar sobre cómo el trabajo en sí mismo está siendo transformado por una generación de profesionales que redefinen el éxito en sus propios términos, sin sacrificarse a sí mismos ni a la empresa.
Durante la maternidad, comprendí que la flexibilidad laboral no es una aspiración, es lo que marca la diferencia entre crecer profesionalmente o renunciar a oportunidades. Cuando las empresas apuestan por esto, retienen el talento femenino. Un buen líder no debe asumir que la maternidad te desconcentra; al contrario, debe confiar en que cumplirán con sus responsabilidades, pues ello se mide por los resultados, no por las horas conectadas.


