Dos funcionarias renunciaron tras grabar un comercial de botanas dentro de oficinas de la SCJN. La polémica estalló por usar espacios públicos para publicidad. ¿Qué dicen las autoridades y la ley?
Lo que parecía un TikTok ligero sobre estrés laboral terminó convertido en un caso incómodo para la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Dos abogadas adscritas a la ponencia del ministro Irving Espinosa Betanzo renunciaron después de grabar un comercial de botanas dentro de las oficnas del máximo tribunal del país.
El video, difundido en redes sociales para promocionar productos de la marca Snack’in For You, mostró a las funcionarias actuando escenas humorísticas sobre la vida ‘Godín’ mientras consumían churritos y otros snacks.
La polémica no explotó solo por el tono relajado del contenido. El verdadero problema surgió porque utilizaron instalaciones públicas, mobiliario institucional y presuntamente tiempo laboral para una campaña comercial privada.
La SCJN se deslindó públicamente, abrió una revisión administrativa y confirmó que ambas trabajadoras presentaron una renuncia “inmediata e irrevocable”.
El caso abrió un encendido debate sobre los límites entre la vida personal y la vida laboral. En una época donde muchos creadores de contenido convierten cualquier espacio en set de grabación, la Suprema Corte dejó claro que las oficinas gubernamentales no son un ‘fondo’ puedan usar para hacer contenido patrocinado.
El comercial de botanas que desató el escándalo en la SCJN
Los videos comenzaron a circular en TikTok y otras redes sociales esta semana. En ellos aparecían dos trabajadoras dentro de oficinas de la Corte recreando diálogos sobre presión laboral y relaciones entre jefes y empleados. Una de las frases que más llamó la atención fue: “Tu jefa es estricta, pero también es tu bestie”.
Mientras los Juzgados de Distrito y muchos Tribunales están saturados de expedientes, acuerdos y audiencias, trabajando con cargas exorbitantes para sacar adelante los asuntos de la gente, en la SCJN parece sobrar tiempo para grabar TikToks y hacer contenido. https://t.co/cxYxTRGS7R
Las grabaciones promocionaban productos de Snack’in For You, una línea de botanas vinculada a la empresa Sigma, subsidiaria del conglomerado Alfa. Según reportes, las oficinas utilizadas pertenecían a la ponencia del ministro Irving Espinosa Betanzo.
El contenido se viralizó rápidamente y generó críticas porque muchos usuarios consideraron inapropiado grabar publicidad comercial dentro de una institución encargada de impartir justicia. La conversación escaló todavía más cuando surgieron cuestionamientos sobre si las grabaciones ocurrieron durante horario laboral y si utilizaron recursos públicos.
Grabar publicidad en oficinas públicas sí representa un problema
La discusión no gira únicamente alrededor de ‘hacer TikToks’. El punto central es el uso de espacios gubernamentales para fines privados o comerciales.
La SCJN explicó en un comunicado que “las instalaciones están destinadas exclusivamente al desarrollo del trabajo jurisdiccional e institucional”. También recordó que “cualquier uso con fines comerciales o de promoción privada requiere autorización expresa conforme a la legislación aplicable”.
Tarjeta Informativa | Ante la difusión en redes sociales de un video grabado en las oficinas del Máximo Tribunal, la #SCJN informa👇 pic.twitter.com/vgGm8Kq53c
En otras palabras: aunque muchas oficinas privadas permiten grabar contenido para redes, las instituciones públicas manejan reglas distintas porque operan con recursos financiados por el Estado. Usar oficinas oficiales como escenario publicitario puede interpretarse como aprovechamiento indebido de bienes públicos o incluso como promoción privada dentro de espacios gubernamentales.
Además, el Poder Judicial suele mantener protocolos estrictos sobre neutralidad, imagen institucional y uso de instalaciones. El problema no solo fue el video, también influyó el contexto: una Corte que actualmente está sienco constantemente observada por temas de transparencia, privilegios y gasto público.
Esto dijeron las autoridades sobre el comercial de botanas
La SCJN reaccionó rápido tras la viralización del caso. En su posicionamiento oficial señaló:
“Ni el Alto Tribunal ni el ministro Irving Espinosa Betanzo, titular de la ponencia donde laboraban las personas que aparecen en el video, autorizaron que las instalaciones fueran utilizadas para actividades de comunicación ajenas a las funciones oficiales de la Suprema Corte”, explican en un comunicado.
El tribunal también afirmó que “la difusión de este contenido se realizó a título estrictamente personal y no representa, respalda ni constituye una actividad institucional de este Máximo Tribunal”.
Tras la controversia, la Corte solicitó retirar el material de redes sociales y anunció una revisión “para determinar si existió el uso indebido de espacios, tiempo laboral, mobiliario o recursos institucionales”.
Mientras tanto, distintos medios reportaron que las involucradas abandonaron sus cargos casi de inmediato para intentar contener la crisis mediática.
El choque entre redes sociales y vida profesional
Más allá de las renuncias, el episodio exhibe un fenómeno cada vez más común: la mezcla entre cultura influencer y espacios laborales.
Hoy muchas marcas buscan colaboraciones “casuales” y auténticas en oficinas, hospitales, restaurantes o espacios corporativos. El problema aparece cuando esa lógica aterriza en instituciones públicas o áreas sensibles del gobierno.
La viralidad también aceleró el castigo social. En pocas horas, el tema pasó de un anuncio aparentemente inofensivo a un debate nacional sobre ética profesional, uso de recursos públicos y comportamiento de funcionarios.
En tiempos donde todo puede convertirse en contenido, la SCJN quiso marcar una línea muy clara: una oficina judicial no es foro publicitario, aunque el video parezca divertido y dure apenas unos segundos.
Mairem Del RíoPeriodista con más de 20 años de trayectoria y especialista en estrategia digital desde 2011. Soy una contadora de historias multiformato que busca transformar temas complejos en narrativas de alto impacto sin perder la frescura. Mi expertise abarca desde las finanzas personales y el ecosistema emprendedor, hasta la vanguardia tecnológica, estilo de vida y salud.