
El 2025 marcó el inicio de una revolución tan profunda que nuestros bisnietos sentirán que vivíamos en la era de las cavernas. Lo peor es que es la revolución más acelerada de la historia. Por ello, en 2026, liderar con ajustes graduales te convertiría en el cuello de botella de tu propio negocio.
Las grandes transformaciones de la historia —la agricultura, la Revolución Industrial, internet— tomaron siglos. Pero esta nueva revolución, impulsada por la inteligencia artificial, no viene con paciencia ni con aviso. La IA no avanza como un tren, sino como un cohete. Lo que hoy es novedad, en muy poco tiempo será la norma, y el mercado no tiene espacio para los nostálgicos aferrados al “así siempre lo hemos hecho”.
Muchos líderes la están subestimando, comparándola con la llegada de las redes sociales. Pero esto no es otra herramienta digital. Es una redefinición de cómo pensamos, y eso exigirá que tu liderazgo sea más sólido que nunca.
Aquí está la parte incómoda: será muy complicado. Por un lado, tendrás que abrazar la inteligencia artificial como columna vertebral del progreso. Ignorarla será tan suicida como ignorar las redes sociales en la década pasada… ¿recuerdas de qué empresas te hablo? ¡Exacto, nadie las recuerda!
Si lideras una familia, es tu responsabilidad que tus hijos aprendan a convivir con la IA; aferrarse a lo “tradicional” los dejará desarmados en un mundo que ya cambió. En los negocios, esta lógica se multiplica: solo las organizaciones que piensen y operen bajo un enfoque IA First sobrevivirán en un mercado implacable.
Pero, en medio de esta revolución vertiginosa, hay algo que no puedes perder: la confianza de tu gente. Tus empleados sabrán que podrías reemplazarlos con una máquina, tus clientes sabrán que podrías contaminar más, y todos sabrán que podrías crear testimonios falsos para tu marca.
Y la palabra clave es esa: podrías. Porque la velocidad con la que adoptes la tecnología será importante, pero lo que definirá tu liderazgo será la integridad con la que lo hagas.
Si no usas IA, te eliminará la competencia. Pero si la usas sin alma, serán tus propios clientes quienes te saquen del juego.
Así que aquí van algunos consejos puntuales para navegar en este mar de cambio:
¿Lo ves? Un chorrito de IA, siempre acompañado de una pizca de humanidad. Equilibrio en el frenético caos del cambio… ese es el desafío.
Qué divertida década.
Qué aterradora década.
Qué década llena de oportunidades.
Feliz 2026.

