
La inteligencia emocional, definida por expertos como Daniel Goleman, es la habilidad fundamental para reconocer y gestionar nuestras emociones; e identificar de manera efectiva las de quienes nos rodean. Sin embargo, muchas personas viven en un estado de “analfabetismo emocional”, sin comprender realmente lo que sienten ni cómo expresarlo correctamente ante los demás.
Controlar las emociones es una de las habilidades más importantes que debemos desarrollar para tener éxito en la vida”. – Daniel Goleman.
De acuerdo con la consultora Renata Roa, herramientas como el mindfulness y el lenguaje corporal permiten construir una autoconciencia profunda. Al adoptar pequeños hábitos diarios y una mirada de autocompasión, es posible transformar nuestra narrativa interna y alcanzar el equilibrio.
“Yo soy una analfabeta emocional en rehabilitación. Cuando me preguntaban ‘¿cómo te sientes?’, sólo venía a mí, ansiedad e incomodidad, y no podía expresar absolutamente nada”, comenta la consultora en imagen, comunicación facial y mindfulness.
El analfabetismo emocional es no entender qué sientes y mucho menos qué hacer con ello; y el mindfulness o atención plena, es una herramienta poderosa que puede ayudarte a desarrollar inteligencia emocional.
La inteligencia emocional y el lenguaje corporal están intrínsecamente conectados porque el cuerpo es un espejo de las emociones. Por eso, comprender el lenguaje no verbal (gestos, postura, movimientos, contacto visual, tono de voz) es clave para la autoconciencia emocional y la empatía hacia otros.
Cuando era niña, Renata pensaba que podía leer la mente de su hermano con la suficiente concentración. Sin embargo, lo que ella ha hecho es desarrollar poco a poco la habilidad de conectar y entender los corazones. Así, surgió su verdadera pasión por todo el mundo del lenguaje no verbal.
“Empecé a investigar cómo funciona nuestro cerebro y entendí que tenemos algo que se llama neurona espejo. Es apasionante porque cuando estoy conectando con alguien, imito su lenguaje corporal”, explica Renata Roa en su charla TedX llamada: “Inteligencia emocional a través de pequeños hábitos”.
En su podcast “El poder de lo pequeño”, Renata Roa, también enseña la tríada ideal del entendimiento: voluntad, amor e inteligencia.
Se considera que la combinación de estas tres cualidades es fundamental para la realización humana integral y para evitar desequilibrios. Por ejemplo: voluntad sin inteligencia puede ser perjudicial; inteligencia sin voluntad impide la acción.
Para Renata Roa, la empatía es “empatar emociones” cuando estás conectando con alguien. “Yo le llamo empatía consciente; que tiene dos ingredientes importantísimos: el primero es la curiosidad y el segundo es la compasión. ¿Por qué? Porque cuando empiezas a ver de manera curiosa a la persona que tienes enfrente, realmente comienzas a entender por qué se comporta de esa manera, o habla tal cosa”.
La gente (muchas veces) reacciona mal porque está en un modo sobreviviente, y en vez de amar y conectar, está huyendo, atacando.
En su rehabilitación del analfabetismo emocional, esta emprendedora entendió que la mirada más amorosa que uno necesita, es la de uno mismo. Ahí descubrió que en la búsqueda de preguntarse “¿Cómo me siento?”, la respuesta automática es “bien”, cuando eso no es real.
“Si te pones los lentes de compasión y curiosidad, es cuando realmente puedes empezar a entender que ese ‘bien’, te estaba haciendo mucho mal; y empezar a explorar lo que sientes y por qué”.
Así, Renata Roa, diseñó una herramienta que consiste en responder dos cosas:
“Esta es la forma en como yo, de manera constante, trato de ubicarme en este proceso de rehabilitación emocional. Porque yo siempre cargaré (con muchísimo honor) la insignia de analfabeta emocional, porque de esa forma siempre voy a estar muy atenta, como los alcohólicos anónimos, al ‘solo por hoy’, y atender lo que realmente estoy sintiendo”.
Esta emprendedora es una buscadora de herramientas que impacten en el autoconocimiento y poder que cada persona tiene para lograr una vida plena. Así, recomienda estos pequeños hábitos para tener inteligencia emocional:
La atención moldea la identidad. Pues lo que tú observas de una manera constante, va transformando tu cerebro. Pero debes poner tu atención en lo correcto, y atenderlo.
La meditación es un extraordinario ejercicio de manera silenciosa. Sin que nada te distraiga, cierra los ojos, y empieza a indagar tu cuerpo, cómo te sientes, reflexionar en tus pensamientos y sentimientos. Pero que sea en una postura donde el oxígeno te ayude a relajarte y conectar mucho más contigo.
El movimiento del cuerpo no nada más tiene que ver con esta actividad física y rigorosa que haces, sino también con cosas tan pequeñas como poner tu canción favorita en un momento de estrés para mover el cuerpo. El hecho de estar tenso y moverte, cambiar de postura, brincar, te transforma.
La risa más sanadora que ha encontrado Renata, es la que somos capaces de tener de nosotros mismos (sin vergüenza). Aprender a reírte de ti mismo. Hacer esto, aligera el camino. No solo a nivel físico, sino creativo. También busca personas que realmente te hagan sonreír.
¿Qué es lo que te estás contando? ¿Qué te dice tu vocecita interna todo el tiempo? Empiézale a poner sus límites.
Aprende también a resignificar las experiencias. Entender el propósito en todo lo que te pasa. Y tener la capacidad de saber en quién te convertiste después de haber vivido algo en específico. “Por lo menos yo he descubierto que ser un analfabeta emocional ha sido de las experiencias más increíbles y reveladoras”.
En fin, la inteligencia emocional se busca para mejorar las relaciones, la toma de decisiones y el bienestar personal. Pero eso es no todo. La inteligencia emocional también te ayuda a liderar mejor, resolver conflictos y trabajar en equipo de forma efectiva.
Descubre más:

