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07-08-2026, 4:20:00 PM

Exoesqueletos y emociones: Inteligencia artificial y robótica para potenciar al ser humano, no para reemplazarlo

En Emprendedor Summit 2026, Rodrigo Ruiz y David da Vinci plantearon una idea: IA y robótica no deben sustituir personas, sino ampliar sus capacidades.

No es futuro: IA, robótica y emprendimiento en acción
No es futuro: IA, robótica y emprendimiento en acción © Emprendedor.com

La inteligencia artificial, la robótica y el emprendimiento en México ya dejaron de ser una conversación sobre el futuro y comenzaron a plantear soluciones para problemas concretos.

Durante Emprendedor Summit 2026, Rodrigo Ruiz, fundador de Kotemah Robotics, y David da Vinci, fundador de Macayos, mostraron dos caminos distintos para utilizar la tecnología. Mientras el primero se enfoca en potenciar el cuerpo humano mediante la robótica, el pequeño genio mexicano de 11 años usa la IA para ayudar a otros niños a desarrollar habilidades emocionales.

La inteligencia artificial y la robótica ya está cambiando la forma de emprender

La conversación partió de una preocupación que se repite cada vez que aparecen nuevas tecnologías: que las máquinas terminen reemplazando a las personas. Para ambos emprendedores, el verdadero potencial está en otra dirección.

“La tecnología más importante del futuro no será la que sustituya al ser humano”, planteó da Vinci, sino aquella que ayude a desarrollar su potencial.

Desde la industria hasta la educación, ambos coincidieron en que el reto no consiste únicamente en adoptar tecnología, sino en aprender a utilizarla sin entregar a las máquinas capacidades que siguen dependiendo del criterio humano.

Robótica para hacer más fuerte al cuerpo, no para quitar empleos

Rodrigo Ruiz llevó la conversación al terreno de la industria, donde su trabajo con robótica busca atender uno de los problemas que enfrentan las personas que realizan actividades físicamente demandantes: el estrés corporal. Su planteamiento parte de una premisa clara: utilizar robots para complementar las capacidades humanas, no para desaparecerlas.

“Básicamente es: ¿Como puedo yo aumentar el potencial humano? Es uno de mis propósitos. El objetivo es utilizar estas tecnologías para mitigar riesgos físicos y económicos dentro de las operaciones industriales”, explicó Ruiz al hablar de su trabajo con robótica aplicada al cuerpo humano.

Esa visión también está detrás del desarrollo de un exoesqueleto capaz de asistir físicamente a una persona. Ruiz explicó que construir este tipo de tecnología implica resolver retos relacionados con la biomecánica, el peso del equipo y la potencia necesaria para que pueda acompañar el esfuerzo humano sin convertirse en una carga adicional.

El proyecto, de acuerdo con lo explicado durante el panel, se encuentra en una frontera tecnológica todavía reducida a pocas compañías en el mundo. Para Ruiz, el reto aumenta en Latinoamérica por las condiciones de trabajo que todavía implican cargas físicas importantes.

La idea que atraviesa su propuesta es sencilla: el robot puede aportar fuerza, pero la persona sigue siendo quien realiza el trabajo y toma las decisiones.

De la fuerza física a la inteligencia emocional

Mientras Ruiz trabaja en aumentar las capacidades físicas, David da Vinci presentó una aplicación distinta de la tecnología: utilizar inteligencia artificial para ayudar a desarrollar habilidades emocionales desde la infancia.

Macayos, explicó, es una plataforma digital creada con inteligencia artificial que busca ayudar a los niños a gestionar sus emociones y desarrollar habilidades que considera necesarias para las nuevas generaciones.

La propuesta parte de una pregunta que se convirtió en uno de los momentos centrales de la conversación: “Si la inteligencia artificial ya está transformando el mundo, ¿por qué seguimos preparando a millones de niños para un mundo que ya no existe?”

Para da Vinci, el avance tecnológico está ocurriendo a una velocidad mayor que la transformación educativa. Por eso, considera necesario incorporar el desarrollo emocional como parte de la formación de las nuevas generaciones y no limitar la educación tecnológica al aprendizaje de herramientas.

“En un futuro todos vamos a saber utilizar la inteligencia artificial, pero para eso necesitamos saber también manejar nuestras emociones”, afirmó con elocuencia el pequeño.

La conversación también llevó el tema hacia los adultos. Rodrigo Ruiz explicó que muchas personas de su generación crecieron sin herramientas para comprender y manejar sus emociones, algo que posteriormente puede influir en la manera en que toman decisiones y se relacionan con otras personas.

“Cuando no sabes manejar tus emociones, no sabes manejar tus decisiones”, resumió durante el encuentro.

El verdadero reto será no entregarle todo a la tecnología

La discusión terminó alejándose de la idea de una competencia entre humanos y máquinas. Para los dos emprendedores, el problema no está en utilizar inteligencia artificial o robótica, sino en asumir que sus respuestas siempre son correctas o permitir que las herramientas sustituyan el juicio humano.

Ruiz contó durante el panel una experiencia relacionada con un análisis termodinámico realizado para una pieza de una turbina de avión. El software había generado un resultado que indicaba que la pieza no funcionaría, pero al revisar los datos apareció una inconsistencia: la temperatura utilizada para el análisis era cuatro veces la temperatura del Sol.

El ejemplo sirvió para explicar por qué la inteligencia artificial requiere supervisión y criterio. “Nosotros debemos tener todavía estas habilidades humanas como el juicio, la reflexión, la intuición”, señaló Ruiz.

Para da Vinci, esa combinación también define el papel de la tecnología en el futuro. “La tecnología hoy en día debería multiplicar nuestra capacidad de aprender”, afirmó durante el cierre.

La reflexión final del panel apuntó hacia una generación capaz de combinar herramientas tecnológicas con curiosidad, creatividad y propósito.

“Si logramos formar personas curiosas, creativas, con propósito que innoven en un futuro, entonces la inteligencia artificial y la robótica ya dejarán de ser una amenaza para convertirse en las herramientas más poderosas que haya tenido la humanidad”, concluyó da Vinci.

Esta primera ya tiene un ángulo que puede funcionar muy bien como nota de apertura de la serie, porque establece una tesis que después podemos ir desmontando o complementando con los demás paneles: la IA no llega sola a transformar los negocios, transforma lo que hacemos cuando sabemos qué queremos potenciar.

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autor Periodista con más de 20 años de trayectoria y especialista en estrategia digital desde 2011. Soy una contadora de historias multiformato que busca transformar temas complejos en narrativas de alto impacto sin perder la frescura. Mi expertise abarca desde las finanzas personales y el ecosistema emprendedor, hasta la vanguardia tecnológica, estilo de vida y salud.