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Fortalece tu mentalidad: Cómo tener neutralidad emocional frente a conflictos

Se trata de un tipo de actitud que te permite elevarte por sobre el problema en cuestión y adoptar un estilo más sereno para tomar mejores decisiones.

La neutralidad emocional te ayudará cuando estés muy ofuscado por determinadas cuestiones.
La neutralidad emocional te ayudará cuando estés muy ofuscado por determinadas cuestiones. © Depositphotos.com

En situaciones de conflictos que pasan de castaño a oscuro, como se dice habitualmente, poner en práctica la neutralidad emocional puede ser el salvavidas para no cometer errores que cuesten caro.

La neutralidad emocional es un tipo de actitud que te permite elevarte por sobre el problema en cuestión. De esta manera, podrás observar sin involucrarte, tomar perspectiva, relevar información que en el fragor puedes haber pasado por alto y, desde allí, adoptar un estilo más sereno para tomar mejores decisiones.

Incluso esta estrategia te conducirá a mejores resultados cuando lidies en conflictos de opiniones o cuando estés demasiado incisivo contigo o muy ofuscado por determinadas cuestiones.

Cómo practicar neutralidad emocional ante los conflictos

La neutralidad emocional pone en eje todo lo desfasado por el desborde emocional. Requiere templanza y entrenamiento.

En primer lugar, necesitas hacer saber, con tono conciliador hacia tu actitud del momento, que no participarás en situaciones de problemas que no te competen, como chismes, problemas entre dos personas donde se te pide que intervengas y no quieres o no tienes nada que ver, entre otros. En el trabajo esto no implica que eludas responsabilidades, sino que estableces los límites entre los que te vas a mover.

Si opinas rompes la neutralidad; por eso es vital que no lo hagas. Tu opinión puede ser mal interpretada, poco bienvenida y estarás reflejando sólo una parte de tu percepción.

Es conveniente fijar posición una vez que hayas bajado la emocionalidad del momento y te encuentres lo suficientemente centrado como para expresar lo que piensas y sientes apoderándote de tu comunicación (“Desde mi perspectiva lo que observo es…”, “La forma en que veo que esto puede mejorar es…”).

Un punto de partida saludable es buscar siempre el propósito detrás de tu neutralidad emocional. Pueden presentarse casos en los que estarás tentado en brindar tu opinión: lo único que lograrás con esto es embarrar el asunto y meterte en medio de lo que estás evitando. Reflexiona el propósito mayor de tu actitud, y de qué forma quieres contribuir a ello.

Es una práctica que requiere paciencia

Aun así, habrá veces que estarás tan metido en el asunto que se dificultará posicionarte en neutralidad. En estos casos, ejercítate en respirar profundo varias veces antes de seguir conversando.

También puedes marcar con una “x” en un papel durante la charla por cada juicio de valor que haces; esta es una forma de graficar y tomar consciencia de cómo te están dominando. A menos juicios, mayor neutralidad.

Encontrar la neutralidad emocional en situaciones desafiantes puede ser un reto para ti; requiere de práctica, consciencia plena y desapegarte del resultado. Con algunas semanas de práctica constante, la incorporarás en forma natural, y, quizás como lo he logrado -y por eso te compartí estas herramientas-, disminuyas de un 90% de conflictos en tu vida. Lo que hará que vivas con mayor paz y serenidad, tomes mejores decisiones y aumentes tus niveles de energía para dedicarla en a aquello que sí quieres enfocarla.

Inteligencia emocional neutralidad emocional Salud emocional
autor Facilitador y Máster Coach Ejecutivo especializado en alta gerencia, profesionales y equipos; mentor y comunicador profesional; conferencista internacional; autor de 31 libros. LinkedIn Top Voice América Latina. Certificado por ICF; Coach certificado y Miembro de John Maxwell Team.