
Foriu, una plataforma mexicana de peinado y maquillaje profesional a domicilio no nació bajo condiciones ideales. Sin embargo, ha sabido adaptarse a las circunstancias. Tras cinco años de operaciones ya tiene presencia en más de 40 ciudades de México y Estados Unidos, y se encuentra en proceso de expansión a Colombia y otros países de Latinoamérica.
Edgar Meza, su CEO y fundador, compartió en entrevista con Emprendedor.com cómo el negocio surgió en los días más inciertos de la pandemia por el Covid-19. “En diferentes aspectos de mi vida he aprendido que en las crisis es cuando hay oportunidades”, recuerda.
Su historia empresarial no inicia con un plan de negocios tradicional, sino con una videollamada. “Estaba en una reunión virtual y un compañero dijo que su esposa le iba a cortar el pelo en casa. Ahí me hizo clic. Si la gente ya no podía ir a una estética, ¿por qué no llevar la estética a la gente?”
Edgar no es maquillista, trabajaba en una operadora de fondos de inversión. Asegura que, “si esperas a tener todo claro, nunca empiezas”. Con la idea rondando por su cabeza, decidió comenzar con una oferta de cortes y tintes a domicilio. Después de dos años, decidió ofrecer el maquillaje y peinado para eventos sociales y bodas XV años. Actualmente tiene servicios hasta para editorial.
Esa decisión, dice, marcó el momento en que el proyecto pasó de “sobrevivir” a crecer. “Los primeros dos años fueron puro aprendizaje. Prueba y error. Hasta que entendimos que debíamos enfocarnos en lo que más valor generaba”.
La plataforma funciona bajo un modelo de comisión: los maquillistas –a quienes él llama “coaches”– tienen libertad total para elegir horarios y zonas. Pero lo que distingue a Foriu no es solo su estructura digital, sino el trato hacia ellos. “Procuramos no verlos como un número más. Hay una persona detrás de cada coach”
Además, Foriu, a diferencia de su competencia, ofrece capacitaciones gratuitas cada mes. Estas son elegidas por votación entre la comunidad de maquillistas, lo que Edgar considera una inversión, “si ellos mejoran, ganamos todos”
Esta cercanía ha generado vínculos reales: hay coaches que llevan años en la plataforma, algunos abrieron su propio salón y siguen conectados con la comunidad. Foriu incluso organiza cenas y encuentros para fortalecer esa red.
Además de adaptarse a las circunstancias y optar por enfocarse solo en maquillajes y peinados, Foriu ha tenido que hacer otras adecuaciones para expandirse a nuevos territorios. Operar en Estados Unidos implicó un reto completamente distinto.
A diferencia de México –donde el oficio de maquillista no requiere licencia oficial– en ciudades como Nueva York, Miami o Los Ángeles cada estado exige certificaciones específicas para ejercer. Eso elevó la exigencia para los “coaches”, no solo en términos técnicos, sino culturales.
“En México la mayoría de las clientas buscan estilos similares; en Estados Unidos atendemos personas de todo el mundo, con tipos de piel, cabello y gustos completamente distintos”, explica Edgar.
Por ello, Foriu en Estados Unidos tuvo que especializar su proceso de reclutamiento y capacitación para asegurar que cada maquillista pudiera trabajar con pieles afrodescendientes, asiáticas, latinas o caucásicas, así como adaptarse a tendencias más marcadas en makeup social, glam o editorial.
Este nivel de personalización –que la competencia suele resolver con algoritmos automatizados– en Foriu se aborda con selección manual y asignación curada de cada servicio, lo que ha permitido mantener cercanía incluso en mercados altamente diversos.
Según Statista, el mercado mexicano de belleza y cuidado personal alcanzará los 11,600 millones de dólares en 2025, con un crecimiento constante de 3% anual. A su vez, la Cámara Mexicana de la Industria del Embellecimiento Físico estima más de 250,000 negocios de estética activos en el país, representando 0.6% del PIB nacional
En ese panorama, Foriu se posiciona como un intermediario flexible y profesionalizado que conecta demanda creciente con talento disponible.
La filosofía de Edgar se sostiene en el propósito como motor de su negocio. Más allá de métricas o capital levantado, subraya que su brújula es el impacto:
“El dinero es consecuencia de hacer las cosas bien. Lo que realmente me mueve es aportar a la gente, dejar huella en alguien”, Edgar Meza, fundador y CEO de Foriu.
Esta convicción lo ha llevado a rechazar inversionistas que no comparten su visión o que solo buscan escalabilidad acelerada: “Cuando no tienes que rendirle números a alguien más, puedes tomar decisiones más puras”, afirma.
A la pregunta expresa sobre cuál es su propósito personal, responde sin fórmulas: “Mi propósito en la vida es inspirar. Que la gente crea en sí misma y se atreva. Eso me llena. Tuve un hermano menor que falleció; inspirarlo fue lo que más me motivaba. Hoy quiero replicar eso en más personas”.


