
México llegó a la FITUR 2026 en Madrid no solo para participar, sino para adueñarse del evento más importante del turismo global. Como invitado de honor, la delegación mexicana levantó el pabellón más imponente en la historia de la Feria Internacional de Turismo: un espacio de 1,780 metros cuadrados que grita orgullo en cada rincón.
Bajo la certeza de que México es el centro de atención, el país despliega su riqueza cultural, desde la artesanía oaxaqueña hasta la modernidad de sus sedes mundialistas para 2026. Con la mira puesta en el Mundial de la FIFA, este despliegue récord busca demostrarle al planeta que estamos listos para ser el centro del mapa turístico.
Es un momento histórico donde el color, el sabor y la calidez de nuestra gente se convierten en el imán perfecto para atraer a millones, consolidando nuestra posición como una potencia que no tiene límites.
El 2026 comienza con una afirmación clara: México está de moda y buscará ser el centro del mapa turístico global. Como país invitado en la 46ª edición de FITUR en Madrid, la delegación mexicana ha levantado el pabellón más grande que el país haya presentado en la historia de esta feria.
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Además de este hito, el país será sede de la Copa Mundial de la FIFA por tercera vez. Por este motivo, la secretaria de turismo, Josefina Rodríguez Zamora, lo definió como «el año del turismo en México».
El diseño del pabellón a cargo de la empresa CreaTurismo destaca por su escala y la inteligencia estratégica detrás del mismo. Serán 1,780 metros cuadrados divididos en zonas temáticas, para que el visitante se sumerja en la experiencia mexicana. Un vistazo a México que se fragmenta en tres naves principales, cada una diseñada para capturar un segmento específico del mercado global.
Este es el núcleo de la feria. Aquí, los 32 estados de la República convergen en un crisol de colores y texturas. Es el espacio donde la narrativa de 32 mundos diferentes cobra vida.
Desde el barro negro de Oaxaca y los textiles de Chiapas hasta el azul turquesa de la Riviera Maya y los viñedos emblemáticos de Baja California, el pabellón busca enamorar al visitante europeo a través de los sentidos.
Un espacio de promoción turística se fusiona con la pasión deportiva. Esta sección está dedicada exclusivamente a las tres sedes del recibirán la Copa del Mundo de la FIFA: Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León.
Aquí se presenta la infraestructura que recibirá a los 5.5 millones de visitantes adicionales esperados para el torneo. Es el lugar donde se explica que el Mundial no solo ocurrirá en los estadios, sino en las calles de una nación lista para hacer historia.
Este ecosistema para empresas privadas y prestadores de servicios que buscan capitalizar el flujo de los 5.5 millones de turistas adicionales que se esperan este año.
Con la presencia de más de 800 participantes y una delegación masiva de empresarios, este tercer espacio es el motor económico donde se cierran alianzas con aerolíneas, turoperadores de Asia y Medio Oriente y fondos de inversión. El objetivo es capitalizar el crecimiento a doble dígito que el turismo mexicano ha mostrado en ingresos y divisas.
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Para que Madrid sea más mexicana que nunca la oferta toma las plazas públicas con distintas propuestas recreativas:
Gobierno de México
– Gastronomía al aire libre: en un espacio exterior de 600 metros cuadrados, se despliega el festival «México de mis Sabores», donde el mole poblano, el tequila y el mezcal son los embajadores.
– Innovación y deporte: esta propuesta incluye simuladores de Fórmula 1, exhibiciones de joyería artesanal y desfiles de moda contemporánea para proyectar una imagen de México como industria tecnificada, responsable y moderna.
México llegará al Mundial con una inversión histórica de más de 225 mil millones de pesos en infraestructura, pero el verdadero reto es que la derrama económica no se quede solo en las sedes. Por ello, en FITUR se presentan las 267 Rutas del Aficionado.
Esta estrategia busca desviar al menos el 15% del flujo de visitantes hacia el interior del país. en otras palabras, se busca aprovechar que los ojos del mundo están en el pabellón de IFEMA para invitar a los viajeros aficionados a extender su estancia mundialista.
El objetivo es que el fanático que viene por un partido en el Estadio Azteca, se quede a bailar en una calenda oaxaqueña o a recorrer las Barrancas del Cobre en el Chepe.
Tras cerrar un 2025 con 88.1 millones de visitantes internacionales (un crecimiento del 15%), México ya no solo compite con sus vecinos. Este año quiere competir con los gigantes.
Actualmente, el ranking mundial de ONU Turismo sitúa a Francia a la cabeza con más de 100 millones de turistas. México, que ya supera los 45 millones de turistas internacionales anuales en cifras de flujo constante, tiene en la mira convertirse en la quinta nación más visitada del mundo para 2030.
«México no sería potencia turística sin la cultura que tiene», afirma la titular de SECTUR. Y es precisamente esa cultura —la gastronómica, la artesanal y la calidez de su gente— la que se ha convertido en el principal producto de exportación en esta FITUR.
Esta apuesta no se trata solo de sol y playa, se trata de una industria que busca fortalecer el bienestar de las comunidades locales, pues hablamos de una industria que genera empleos directos y que utiliza la seguridad como una prioridad transversal con protocolos para proteger al viajero.
El mensaje es claro. México te espera en la cancha, pero también en sus Pueblos Mágicos, en sus selvas y en sus mesas. Porque hoy más que nunca el mundo lo sabe: México está de moda.

