
Después de más de una década de ambición, dinero público y privado, y expectativas de revolucionar la industria alimentaria con proteínas de insectos, Ÿnsect, la emblemática start-up francesa de proteínas animales, ha cerrado sus puertas en medio de una liquidación judicial.
La empresa, que en su momento fue vista como un símbolo de la innovación verde y la French Tech, se encontró con costos de producción elevados, retrasos en sus proyectos industriales y una incapacidad persistente para alcanzar la rentabilidad, pese a haber recaudado más de 600 millones de dólares en financiamiento y subsidios. Hoy su caída no solo marca el final de una historia empresarial, sino que pone en tela de juicio el modelo económico de la proteína alternativa basada en insectos.
Fundada en 2011, Ÿnsect surgió con una promesa ambiciosa: transformar larvas de insectos en proteína de alta calidad para alimentación animal, humana y fertilizantes, mediante técnicas de agricultura vertical innovadoras. Con el respaldo de inversores privados y subvenciones públicas, la compañía hizo crecer su reputación internacional, destacándose como una de las start-ups más prometedoras del sector AgriTech europeo.
Durante años, atrajo capital —más de 600 millones de dólares según reportes internacionales— provenientes de fondos de inversión, actores como la FootPrint Coalition de Robert Downey Jr. y la banca pública Bpifrance, entre otros. La visión era ambiciosa: no solo alimentar animales con una fuente más sostenible, sino también reducir la huella ecológica de las proteínas tradicionales.
En 2021, Ÿnsect inauguró una planta vertical gigante de 45 000 m² en Poulainville, norte de Francia, concebida para producir hasta 200 000 toneladas anuales de ingredientes a base de insectos. Era, en su momento, la mayor instalación de este tipo en el mundo y un símbolo del potencial de las proteínas alternativas.
Sin embargo, los problemas comenzaron pronto. Retrasos en la construcción, en parte atribuibles a interrupciones por la pandemia de COVID-19, hicieron que la producción se postergara años. Además, los elevados costos de automatización y operación, así como la falta de economías de escala efectivas, erosionaron la capacidad de la empresa para generar ingresos significativos en el corto y mediano plazo.
A pesar de los recursos financieros obtenidos, la start-up nunca alcanzó la rentabilidad real. En 2023, la empresa reportó pérdidas de más de 80 millones de euros, una señal de que los gastos superaban con creces los ingresos, que eran modestos en comparación con la magnitud de sus inversiones.
Las dificultades económicas persistentes llevaron a que Ÿnsect solicitara primero un procedimiento de sauvegarde (protección ante insolvencia) y más tarde fuera colocada en redressement judiciaire —un estatus de reestructuración forzada— en 2025. Finalmente, el 1.º de diciembre de 2025, el tribunal de comercio de Évry pronunció la liquidación judicial de la empresa por no poder reunir los fondos necesarios para continuar operando.
La liquidación no solo implica el cierre de la planta de Poulainville, sino también la pérdida de empleos: en su mejor momento la compañía llegó a emplear cientos de personas, aunque ese número se redujo a 43 trabajadores en el momento de la decisión final.
Además, este desenlace afecta la percepción del sector de proteínas alternativas en Europa. La caída de uno de sus actores más destacados plantea dudas sobre la sostenibilidad industrial de granjas de insectos a gran escala, especialmente cuando los mercados objetivo (alimentación animal, humana o fertilizantes) tienen márgenes económicos muy diferentes y competidores bien establecidos.
Aunque Ÿnsect cierra sus operaciones, algunos activos y tecnologías podrían encontrar nueva vida. Se espera que partes del conocimiento acumulado, así como ciertos sitios de producción secundarios, sean adquiridos o reutilizados bajo nuevas iniciativas. Esto apuntando quizá a nichos más rentables como fertilizantes o productos específicos de alto valor.
Más allá de la empresa, el caso de Ÿnsect ofrece una lección clave para emprendedores: la innovación tecnológica necesita un modelo económico sólido. Es decir, la idea debe sostenerse más allá de las expectativas y fondos iniciales.
