



En el mes de San Valentín se presentan muchas posibilidades para reactivar los negocios y el mercado (pregúntale al famoso Jabón Rosa Venus). Por eso, cuando se acerca esta fecha, muchos emprendedores comienzan a crear proyectos para iniciar un nuevo negocio o ampliar el propio. Sin embargo, se sabe que intentar sacar adelante un proyecto empresarial sin un plan de negocios detrás, es como construir una casa sin planos para apoyarse.
Lo habitual es que los inversores quieran saber de dónde pretende el emprendedor obtener consumidores e ingresos, o qué hace diferente su negocio de lo que ya hay en el mercado. Y también el propio emprendedor necesita una guía para orientarse en cada fase del negocio.
Formular un buen plan de negocios es fundamental para que un emprendedor decida aventurarse en un determinado proyecto y lo consiga con éxito.
Debes ser capaz de demostrar que existe una oportunidad y destacar cómo planeas aprovecharla con pocas palabras. Más útil que describir las secciones, es detallar los temas que deben estar en todo plan de negocios: oportunidad, modelo de negocios, estrategia de entrada, recursos y riesgos.
La oportunidad evoluciona con los intereses de los clientes y la acción de los competidores. Por ello, también es importante una sección que describa la industria y cómo esperamos que cambie.
Por un lado, debes especificar cómo ganaremos dinero: a quién, cómo y porqué se le cobra. Por otro, debes mostrar cómo haremos el producto: qué actividades se realizarán por la empresa y cuáles fuera de ella.
En la primera sección preocúpate por detallar los siguientes puntos:
Primero, hay que definir cómo satisface actualmente el cliente su necesidad y qué ventajas le ofrece nuestro producto. Luego, ver cómo le comunicamos estas ventajas y cómo haremos para que pueda encontrar el producto y adquirirlo. Aquí va el plan de marketing y distribución: especificar qué canales de comercialización usaremos para llegar a ese segmento.
Debes identificar los recursos humanos, tecnológicos y, especialmente, económicos que requieres para implementar tu estrategia.
Con los costos de los recursos y una estimación de los potenciales ingresos, podemos armar el flujo de caja proyectado. El flujo de caja también nos permite calcular la rentabilidad y el valor esperado de cada proyecto.