
Un equipo internacional de científicos logró devolver a la vida microbios que permanecieron inactivos bajo tierra durante miles —e incluso millones— de años, en un hallazgo que desafía lo que creíamos saber sobre los límites de la vida en la Tierra.
Los microbios fueron hallados en sedimentos marinos del Pacífico y revivieron tras ser expuestos a condiciones favorables. Esto reveló nuevas posibilidades para la astrobiología, la medicina y la biotecnología.
Un grupo de investigadores logró reactivar microbios que llevaban miles de años enterrados en las profundidades del lecho marino. Las muestras fueron extraídas de hasta 70 metros bajo el fondo del océano Pacífico, en una zona donde los sedimentos acumulados datan de hace más de 100 millones de años. Al exponer estos organismos a oxígeno y nutrientes en laboratorio, los científicos observaron que comenzaron a alimentarse y reproducirse.
Según se publicó en la revista científica The ISME Journal – Oxford Academic, los microorganismos revividos pertenecen principalmente a grupos de bacterias aerobias, que requieren oxígeno para vivir, así como arqueas, que suelen prosperar en condiciones extremas. Se encontraban en un estado de latencia conocido como criptobiosis, lo que les permitió sobrevivir sin nutrientes ni luz durante milenios.
Este tipo de resistencia biológica no tiene precedentes en organismos multicelulares.
Los investigadores utilizaron tecnología avanzada para perforar el lecho marino sin contaminar las muestras. Una vez extraídos, los sedimentos se incubaron a temperaturas de 10 °C, con oxígeno y compuestos orgánicos simples. En cuestión de semanas, los microbios comenzaron a multiplicarse, demostrando que no solo seguían vivos, sino que conservaban su capacidad metabólica intacta.
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El estudio sugiere que la vida puede resistir en ambientes extremos durante escalas de tiempo geológicas. Esto plantea escenarios optimistas para la búsqueda de vida en otros planetas o lunas heladas del sistema solar, como Europa o Encélado, donde podrían existir organismos latentes similares en el hielo o el subsuelo.
Aunque aún no se puede hablar de inmortalidad, este descubrimiento redefine los límites conocidos de la biología. La criptobiosis podría inspirar nuevas formas de conservar células, tejidos o incluso organismos completos por largos periodos de tiempo, lo que tendría aplicaciones revolucionarias en medicina, criogenia y exploración espacial.
El hallazgo ha sido recibido con entusiasmo por biólogos y astrobiólogos de todo el mundo.
“Esto demuestra que la vida es mucho más resistente de lo que imaginábamos”, comentó el microbiólogo Steven D’Hondt, uno de los investigadores principales.
La resurrección de estos microorganismos enterrados durante milenios es un testimonio de la increíble capacidad de adaptación de la vida. Lejos de ser solo una curiosidad científica, este hallazgo podría tener impactos duraderos en cómo entendemos la vida, tanto en nuestro planeta como más allá de él.
