
La Cámara Nacional de la Industria de la Cerveza y de la Malta, conocida como Cerveceros de México, anunció el relanzamiento de “No te hagas güey”, una campaña que busca reforzar la prevención del acceso y consumo de alcohol en menores de edad. La iniciativa retoma una estrategia lanzada originalmente en 2013 y que se convirtió en uno de los mensajes de responsabilidad social más visibles de la industria cervecera mexicana.
La nueva etapa mantiene un tono cercano y directo para recordar que la venta de alcohol a menores no debe normalizarse. El mensaje central es contundente: “a menores de edad, alcohol NO”. La campaña estará presente en restaurantes, tiendas de conveniencia, abarrotes, espacios de consumo, redes sociales y eventos deportivos en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Aunque diversos estudios muestran una disminución gradual en algunos indicadores de consumo juvenil durante los últimos años, el problema sigue siendo relevante. Datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) indican que el 20.6% de los adolescentes mexicanos reportó consumo actual de alcohol y que el 13.9% registró episodios de consumo excesivo durante los últimos 12 meses.
Además, análisis recientes sobre infancia y adolescencia en México señalan que cerca de uno de cada siete adolescentes tuvo episodios de consumo excesivo de alcohol durante 2022, una cifra que continúa generando preocupación entre especialistas en salud pública.
Uno de los aspectos más relevantes de la campaña es que traslada la conversación más allá de la industria. El mensaje está dirigido a padres de familia, puntos de venta, distribuidores, consumidores, autoridades y comercios.
Según explicó Karla Siqueiros, directora general de Cerveceros de México, la iniciativa busca reforzar prácticas básicas como solicitar una identificación oficial cuando exista duda sobre la edad de compra. El objetivo es construir una cultura de legalidad donde la verificación de edad sea una práctica habitual y no una excepción.
La evidencia internacional respalda este enfoque. La Organización Panamericana de la Salud sostiene que limitar el acceso al alcohol y retrasar la edad de inicio del consumo son algunas de las medidas más efectivas para reducir daños futuros asociados a esta sustancia.
La preocupación no es menor. Diversos organismos internacionales advierten que el cerebro adolescente continúa en desarrollo, por lo que la exposición temprana al alcohol puede afectar procesos cognitivos, emocionales y conductuales. La Organización Mundial de la Salud señala que el consumo de alcohol durante la adolescencia puede generar alteraciones neurocognitivas y aumentar el riesgo de desarrollar problemas relacionados con el alcohol en etapas posteriores de la vida.
Asimismo, instituciones especializadas en salud pública advierten que el alcohol incrementa el riesgo de accidentes, violencia, conductas de riesgo y problemas escolares entre menores de edad.
De acuerdo con Cerveceros de México, la industria ha destinado más de mil millones de pesos durante los últimos cinco años a programas, campañas y acciones orientadas a prevenir el acceso y consumo de alcohol por parte de menores de edad.
Estas iniciativas habrían generado más de 1,300 millones de impactos potenciales en todo el país.
La nueva fase de “No te hagas güey” contempla una estrategia multicanal que incluye materiales en puntos de venta, publicidad exterior, refrigeradores, mostradores, camiones de distribución, plataformas digitales y redes sociales, donde esperan alcanzar más de 3.7 millones de impactos adicionales.
El relanzamiento también ocurre en un momento en el que la industria cervecera mantiene una relevancia económica significativa. Según datos de Cerveceros de México, el sector genera más de 715 mil empleos directos e indirectos, participa en 168 actividades económicas y aporta alrededor del 1.6% del Producto Interno Bruto nacional. Además, 73% de sus insumos son de origen mexicano.
La cerveza mexicana se comercializa en cerca de un millón de puntos de venta en el país y representa aproximadamente el 30% de los ingresos de muchas tiendas de abarrotes. Ese alcance convierte a la industria en un actor con capacidad de influir en hábitos de consumo y en iniciativas de responsabilidad social a gran escala.
