
La ‘Princesa del Pop’, Britney Spears, vendió los derechos de su catálogo musical completo a la editorial musical Primary Wave. La operación ha sido calificada como un “acuerdo histórico”, ya que podría rondar los $200 millones de dólares, según estimaciones de medios y fuentes de la industria con acceso a documentos legales.
El trato, cerrado oficialmente el 30 de diciembre de 2025, incluye la transferencia de derechos de propiedad y regalías de una parte significativa de sus canciones más emblemáticas. Aunque el monto exacto no ha sido confirmado por Spears ni por la editorial, tanto TMZ como agencias internacionales reportan que la cifra se aproxima a esa suma, comparable a otros acuerdos recientes en la industria musical.
Este movimiento marca un punto de inflexión en la carrera de la cantante estadounidense. Britney ha sido una figura icónica del pop desde su deebut en 1998, con grandes éxitos como …Baby One More Time, Toxic, Oops!… I Did It Again y Womanizer. Y ahora cierra un ciclo.
Primary Wave es una editorial musical independiente con un amplio portafolio que incluye derechos de obras de artistas como Prince, Whitney Houston, Bob Marley y otros nombres legendarios. Esta adquisición pone a la editorial al frente de uno de los catálogos de pop más influyentes de las últimas décadas.
El acuerdo contempla tanto los derechos de autor como los ingresos futuros por reproducción en plataformas digitales, sincronización en cine y publicidad, y demás usos comerciales de las canciones incluidas. Estas regalías son consideradas activos de largo plazo en la industria, especialmente valiosos ente el crecimiento del streaming.
Britney Spears, ahora de 44 años, no ha publicado un álbum desde Glory en 2016 ni ha realizado una gira mundial desde 2018. Sin embargo, su música se sigue reproduciendo a nivel global, mientras ella mantiene una presencia cultural innegable.
La venta se produce tras el fin de su tutela legal en 2021. Recordemos que durante 13 años su padre mantuvo el control administrativo total sobre su carrera y finanzas. Ella misma ha descrito este período como “restrictivo y desafiante”.
Desde entonces, Spears ha buscado reorganizar sus asuntos personales y profesionales, priorizando tiempo con su familia y explorando nuevos proyectos fuera de los escenarios.
Ni la cantante ni Primary Wave han emitido comunicados oficiales sobre los detalles financieros de la compra. Sin embargo, analistas de la industria destacan esta operación pone a Spears en la tendencia de artistas que monetizan sus legados musicales por muchos millones antes de retirarse o reenfocar su carrera.
La venta de catálogos musicales se ha vuelto habitual en los últimos años, en un mercado que valora cada vez más la propiedad intelectual como activo financiero. Artistas como Justin Bieber, Bruce Springsteen y Shakira han vendido partes o la totalidad de sus derechos por sumas similares.
Para Spears, este contrato no solo representa una ‘liquidación’ económica: es una redefinición de su legado en la industria musical.
