
¿Se puede apagar fuego con sonido?
Una estudiante mexicana de 16 años llevó esa pregunta hasta una competencia internacional y regresó con una medalla de oro. Ángela Karime Hernández Venegas, alumna del CETis 78 de Altamira, Tamaulipas, obtuvo el primer reconocimiento en su categoría durante la International Science and Invention Fair (ISIF) 2026, realizada en Indonesia, con un proyecto denominado Vortex Tech, un extintor acústico portátil.
La joven compitió en la categoría de Tecnología, nivel Secondary. N+ reporta que su proyecto destacó entre alrededor de 110 propuestas procedentes de 25 países. Además del oro, recibió el IYSA Semi Grand Award, que le da acceso a participar en el encuentro virtual I2ASPO 2026.
Vortex Tech no lanza agua, espuma o polvo químico.
El prototipo produce ondas acústicas de baja frecuencia capaces de generar movimientos pulsantes del aire alrededor de la llama.
Ángela explicó previamente que su dispositivo trabaja alrededor de 30 Hz y utiliza una batería de 12 volts, un generador de frecuencias, un amplificador y una bocina. El objetivo es crear suficiente perturbación alrededor del fuego para volver inestable la combustión.
Aquí conviene aclarar algo: algunas explicaciones populares describen el proceso simplemente como “quitarle oxígeno al fuego”, pero el fenómeno físico es más complejo.
Investigaciones revisadas por pares indican que las ondas sonoras de baja frecuencia producen oscilaciones y corrientes de aire que deforman y estiran la llama, alterando la mezcla entre combustible y oxígeno hasta provocar su extinción bajo determinadas condiciones.
Es decir, el sonido no funciona como si aspirara todo el oxígeno de una habitación.
El proyecto no apareció de un día para otro.
Antes de la competencia, N+ documentó que Ángela había trabajado alrededor de un año en diferentes versiones de Vortex Tech y realizado más de 100 pruebas.
La estudiante señaló que su prototipo había conseguido extinguir llamas experimentales relacionadas con madera, líquidos inflamables, equipos electrónicos y aceite de cocina, generalmente en periodos de entre cinco y ocho segundos. También trabajaba en una versión automática capaz de detectar una llama antes de activar el sistema acústico.
Esos resultados corresponden a las pruebas realizadas por el propio proyecto y no equivalen todavía a una certificación independiente para uso contra incendios reales.
Ese límite es importante.
Un incendio doméstico, industrial o vehicular puede crecer rápidamente y presentar riesgos que un prototipo escolar no ha sido diseñado todavía para enfrentar.
La idea puede sonar futurista, pero Ángela no parte de una fantasía científica.
Investigadores llevan años estudiando la supresión acústica de llamas.
Una revisión científica publicada en 2025 encontró que frecuencias bajas, generalmente alrededor de 40 a 80 Hz, pueden alterar la estabilidad de la combustión mediante perturbaciones del flujo de aire. Otros estudios experimentales han conseguido apagar llamas utilizando frecuencias incluso inferiores a 20 Hz.
La ventaja potencial es evidente: el sistema puede funcionar sin agentes químicos y sin dejar residuos.
Eso podría ser útil, en el futuro, en lugares donde rociar agua o polvo represente un problema, como áreas con equipos electrónicos, instalaciones sensibles o determinados espacios de difícil acceso.
Pero la propia literatura científica advierte que todavía deben estudiarse factores como distancia, potencia acústica, frecuencia, geometría del fuego y tipo de combustible antes de pensar en aplicaciones masivas.
La historia también pone el foco en la educación tecnológica mexicana.
Ángela estudia en el CETis 78 de Altamira y desarrolló el proyecto con asesoría del profesor Arturo Hernández Muñoz. La Secretaría de Educación de Tamaulipas confirmó tanto la medalla de oro como el premio adicional obtenido en Indonesia.
La International Science and Invention Fair es organizada por la Indonesian Young Scientist Association (IYSA) y reúne proyectos estudiantiles en áreas como tecnología, ingeniería, física, medio ambiente y ciencias de la vida.
