
La conversación con Guillermo Aguado arranca con una frase que, en México, parece casi una provocación: el garrafón no es el futuro del agua. Mientras lo dice, es imposible no pensar en la imagen cotidiana de millones de cocinas donde ese recipiente azul es parte del paisaje doméstico.
Pero detrás de esa costumbre hay una tensión mayor: el estrés hídrico, la calidad del agua y un modelo de consumo que, según Aguado, ya no es sostenible. Ahí es donde entra bebbia, la apuesta de Rotoplas para redefinir cómo bebemos agua en casa.
México enfrenta un reto estructural en agua. Aunque cuenta con recursos hídricos, la presión sobre ellos es alta: regiones como el Valle de México operan con niveles de estrés superiores al 100% de disponibilidad.
Además, la calidad es un problema persistente: más del 50% del agua superficial está contaminada y solo una fracción es apta para consumo humano.
En este contexto, el acceso al agua potable no solo es un tema de infraestructura, sino de confianza.
“Lo que buscamos es acercar tecnología de purificación al hogar”, explica Guillermo Aguado.
La premisa es simple pero disruptiva: en lugar de transportar agua, purificarla directamente en casa.
El modelo tradicional —garrafones transportados en camiones— implica costos logísticos, impacto ambiental y riesgos en calidad. Aunque el agua embotellada cumple estándares, su proceso puede implicar contaminación en etapas posteriores, como el almacenamiento o transporte.
bebbia apuesta por eliminar esa cadena intermedia.
El concepto central es “agua como servicio”.
“Por 369 pesos al mes tienes agua de alta calidad en tu casa, sin preocuparte por mantenimiento o tecnología”, explica Aguado.
Este enfoque responde a una tendencia más amplia: la economía de suscripción. En lugar de vender un producto, se construye una relación continua con el cliente.
En este modelo, la métrica clave no es la venta inicial, sino la permanencia. “Si no mantienes al cliente satisfecho, te cancela”, dice Aguado.
Uno de los mayores retos de Bebbia no es tecnológico, sino cultural.
“El 76% de los hogares mexicanos sigue usando garrafón”, señala.
Esto tiene raíces históricas. Durante décadas, campañas públicas promovieron evitar el consumo de agua de la llave por razones sanitarias. Esa percepción persiste.
Aguado lo resume así: “El garrafón forma parte del paisaje de la cocina… ni siquiera se cuestiona”.
Para competir, Bebbia apuesta por tecnología avanzada de purificación adaptada a cada región.
“El agua cambia incluso por código postal”, explica.
El proyecto “Ojo de Agua” de Rotoplas analiza estas variaciones para ajustar sistemas de filtración. Además, nuevos productos como Bebbia Smart permitirán monitorear la calidad del agua en tiempo real desde una app.
El dato clave: la personalización del tratamiento del agua será un diferenciador competitivo en el sector.
A diferencia de muchas startups, bebbia no es solo software.
Su operación incluye técnicos, bodegas y cobertura en más de 180 ciudades.
Esto implica retos logísticos complejos:
“Lo difícil no es llevar el equipo, es garantizar el servicio continuo”, admite Aguado.
El modelo también tiene implicaciones ambientales.
México concentra gran parte de su población en zonas áridas o semiáridas, lo que incrementa la presión sobre los recursos hídricos.
Además, el transporte de agua embotellada implica emisiones y uso intensivo de plástico.
bebbia busca reducir ambos factores: menos transporte y menos envases.
Aguado insiste en que el propósito es clave.
“Cuando mejoras un indicador, impactas directamente en miles de familias”, dice.
Su estilo de liderazgo se centra en el cliente: “Si decides pensando en el cliente, el camino se vuelve claro”.
Ese enfoque es coherente con el modelo de suscripción, donde la experiencia es el producto.
La ambición es directa: “Queremos destronar al garrafón”, afirma.
No es una meta menor. México es uno de los mayores consumidores de agua embotellada en el mundo.
Pero las tendencias globales apuntan hacia sistemas de purificación doméstica, impulsados por sostenibilidad, costos y tecnología.
bebbia no solo compite contra otras soluciones de purificación. Compite contra décadas de hábitos, percepciones y estructuras logísticas.
En un país donde el agua es un tema cada vez más crítico, su propuesta combina negocio, tecnología y sostenibilidad en una misma ecuación.
Y en el centro está Guillermo Aguado, convencido de que cambiar la forma en que bebemos agua no es solo una oportunidad de mercado, sino una necesidad estructural para México.

