
En un giro tan inusual como llamativo, Donald Trump afirmó en un reciente acto que es “el primer excocinero de McDonald’s en convertirse en presidente de los Estados Unidos”. Lo hizo aludiendo a un video-acto de su campaña de 2024 en el que apareció tras la línea de papas fritas en un restaurante de la cadena, y lo utilizó para reforzar una narrativa de cercanía con la “gente común”. Aun así, la afirmación abre más preguntas que respuestas respecto a la veracidad y el contexto de su experiencia real.
Durante su participación en el evento McDonald’s Impact Summit 2025, celebrado en Washington D.C. el 17 de noviembre de 2025, Trump dijo: “Me siento honrado de estar ante ustedes como el primer ex cocinero de McDonald’s en convertirse en Presidente de los Estados Unidos”.
Añadió que, según su versión, trabajó por unos 30 minutos en la cocina de McDonald’s durante la campaña para luego aludir a su rival, Kamala Harris, asegurando que él había estado “30 minutos más que ella” en la línea de fritos.
La frase generó reacciones inmediatas: algunos la recibieron como un guiño humorístico de campaña; otros, como una afirmación que carece de respaldo.
La historia de Trump en McDonald’s se remonta a un evento de su campaña en octubre de 2024 en Feasterville-Trevose (Pensilvania), donde se le vio con delantal, trabajando la freidora y atendiendo el drive-thru, según reportes.
Este acto simbólico formaba parte de su estrategia para presentarse como un hombre que “transformó su suerte” y se acerca a la clase trabajadora. Sin embargo, no hay evidencia documentada de que Trump haya sido empleado regular de McDonald’s, contratado y remunerado como tal, antes de su carrera empresarial-política.
Tras aquella visita de campaña, McDonald’s aclaró que la sucursal en Pensilvania accedió a abrir para Trump por iniciativa del franquiciado, y que la empresa corporativa no respalda a ningún candidato ni actuación política concreta.
La aclaración se produjo en medio de críticas por supuesto uso de la marca para fines electorales. La cadena enfatizó que su puerta está “abierta para todos” y que su política se mantiene neutral ante elecciones.
La referencia de Trump a su rol como “cocinero de McDonald’s” funciona como recurso retórico: al ligar su figura con un símbolo del trabajador común, busca reforzar una imagen populista con la que captar simpatías. Analistas de campaña interpretan el momento como una “performance política” que se suma al repertorio de Trump de guiños cotidianos y contrastes deliberados. Aun así, el hecho de que no exista registro oficial de empleo respalda que se trata más de una metáfora visual que de un historial laboral convencional.
De acuerdo con los informes públicos, Trump no aparece en nóminas de McDonald’s como ex-empleado. El acto del freído de papas fue una visita de campaña limitada, no un empleo formal.
La declaración del exmandatario, aunque literal en contexto de escenario, carece de correspondencia con una trayectoria laboral acreditada en la empresa. Por ello, medios como The Guardian la calificaron como “reclamación falsa” o al menos no sustentada.
