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08-03-2026, 3:24:20 PM

La historia de Rosalind Franklin, la científica a la que olvidaron en el descubrimiento del ADN

La imagen conocida como “Fotografía 51” que obtuvo Rosalind Franklin fue clave para revelar la estructura del ADN.

Rosalind Franklin produjo evidencia experimental crucial para el descubrimiento del ADN.
Rosalind Franklin produjo evidencia experimental crucial para el descubrimiento del ADN. © Hecho con IA a través de ChatGPT

En 1953, el mundo científico celebró uno de los descubrimientos más importantes de la historia: la estructura del ADN, la molécula que contiene la información genética de todos los seres vivos. Los nombres que quedaron grabados en los libros fueron los de James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins, quienes años más tarde recibirían el Premio Nobel por ese hallazgo. Sin embargo, detrás de esa historia existe una figura clave que durante décadas permaneció en la sombra: Rosalind Franklin. Ella fue la científica británica cuya investigación y fotografías de difracción de rayos X fueron fundamentales para descifrar la famosa doble hélice del ADN. Hoy su trabajo es reconocido como una pieza esencial en uno de los avances científicos más trascendentales del siglo XX.

Una científica brillante en un mundo dominado por hombres

Rosalind Franklin nació en Londres en 1920 en una familia judía que valoraba profundamente la educación y la ciencia. Desde joven mostró una gran aptitud para las matemáticas y la química, lo que la llevó a estudiar química física en la Universidad de Cambridge, donde se graduó en 1941.

Durante la década de 1940 desarrolló una sólida carrera científica. Primero trabajó investigando la estructura del carbón y el grafito, un trabajo fundamental para entender materiales utilizados en la industria y en tecnologías emergentes. Más tarde, se especializó en una técnica que sería crucial para su legado: la difracción de rayos X, una herramienta que permite estudiar la estructura de moléculas complejas.

La investigación que permitió ver la estructura del ADN

En 1951, Franklin se integró al King’s College London, donde comenzó a estudiar la estructura del ADN utilizando técnicas avanzadas de rayos X. Su trabajo consistía en obtener patrones de difracción que permitieran deducir la forma tridimensional de la molécula.

Fue en este laboratorio donde produjo la famosa “Fotografía 51”, una imagen extraordinariamente clara de la estructura del ADN obtenida mediante difracción de rayos X. Este patrón mostraba indicios muy claros de una estructura helicoidal, una pista fundamental para descifrar la arquitectura molecular del material genético.

Fotografía 51, que muestra el patrón de difracción de rayos X del ADN | Imagen: King's College London Archives
Fotografía 51, que muestra el patrón de difracción de rayos X del ADN | Imagen: King’s College London Archives

Franklin estaba trabajando cuidadosamente en la interpretación de los datos cuando otros científicos comenzaron a interesarse en los resultados.

Su precisión experimental y su rigurosidad metodológica la convirtieron en una investigadora excepcional en un momento en el que las mujeres tenían escasas oportunidades dentro de los laboratorios científicos.

La fotografía que cambió la historia… sin su consentimiento

En 1953, el científico Maurice Wilkins —también investigador en King’s College— mostró la Fotografía 51 a James Watson, quien trabajaba junto con Francis Crick en la Universidad de Cambridge. La imagen fue compartida sin el conocimiento ni el consentimiento de Franklin.

Watson y Crick utilizaron esa evidencia clave para construir su modelo de la doble hélice del ADN, que publicaron ese mismo año en la revista Nature. En el mismo número de la revista también aparecieron artículos del equipo de Franklin que confirmaban experimentalmente la estructura, aunque su contribución fue presentada como complementaria.

Décadas más tarde, Watson reconocería en su libro The Double Helix que la Fotografía 51 había sido decisiva para comprender la estructura del ADN.

El Nobel que nunca llegó

En 1962, Watson, Crick y Wilkins recibieron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por el descubrimiento de la estructura del ADN. Rosalind Franklin no fue incluida.

Para entonces, Franklin había fallecido cuatro años antes, en 1958, a los 37 años, a causa de cáncer de ovario. Las reglas del Premio Nobel no permiten otorgarlo de manera póstuma, lo que contribuyó a que su trabajo quedara fuera del reconocimiento oficial.

Sin embargo, historiadores de la ciencia coinciden hoy en que su investigación fue fundamental para comprender la estructura del ADN, y que su contribución fue subestimada durante décadas.

El reconocimiento tardío de una pionera

A partir de los años setenta y ochenta, la figura de Rosalind Franklin comenzó a recibir mayor atención por parte de la comunidad científica y del público. Su historia se convirtió en un ejemplo emblemático de las dificultades que enfrentaban las mujeres en la ciencia durante el siglo XX.

Durante años, la historia oficial del ADN omitió el papel decisivo de una científica cuya investigación permitió entender la doble hélice | Imagen: Uso libre
Durante años, la historia oficial del ADN omitió el papel decisivo de una científica cuya investigación permitió entender la doble hélice | Imagen: Uso libre

Hoy, numerosas universidades, institutos de investigación y premios científicos llevan su nombre. Su trabajo no solo contribuyó al descubrimiento del ADN, sino que también fue crucial para estudios posteriores sobre virus, estructuras moleculares y biología estructural.

La historia de Franklin también ha sido revisada por científicos que buscan comprender cómo los procesos de reconocimiento pueden verse influenciados por dinámicas de poder.

La científica olvidada del ADN: el legado de Rosalind Franklin

Rosalind Franklin no fue simplemente una figura secundaria en el descubrimiento del ADN. Su trabajo experimental proporcionó algunas de las pruebas más claras sobre la estructura de la molécula que define la vida.

Aunque el reconocimiento llegó tarde, hoy su legado forma parte esencial de la historia de la genética moderna. Su caso recuerda que detrás de muchos grandes avances científicos existen historias complejas, donde el talento no siempre recibe el crédito inmediato que merece.

Rosalind Franklin produjo evidencia experimental crucial para el descubrimiento del ADN.
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autor Periodista web amante de los negocios y los cómics. Martha Violante es maestra por la Universidad Panamericana. Cuenta con una carrera de 17 años en estrategía editorial digital y creación de contenido sobre negocios, innovación y cultura digital en México. Ha entrevistado a figuras de la talla de Randi Zuckerberg, Daniele Lamarre, Zoe Saldana, entre otros. Ha trabajado en medios como Entrepreneur en Español e Inglés, Alto Nivel, Cine PREMIERE, México Desconocido, entre otros.