
Elegir cosméticos con la etiqueta ‘cruelty free’ no depende de que una marca simplemente declare que no prueba sus productos en animales. Para respaldar esa afirmación, una organización certificadora revisa toda la información sobre ingredientes, proveedores, fabricantes y políticas de producción. De pasar las pruebas, reciben el sello de ‘libre de crueldad animal’, lo que les da una ventaja competiriva en el mercado de los produsctos .
En América Latina la encargada es Te Protejo, una entidad sin fines de lucro fundada en Chile que desde 2013 certifica a las marcas de cosmética como . Esto significa que en ningún punto de sus procesos o cadena de suministro hacen pruebas en peluditos.
Yolanda López Sánchez, directora corporativa y gestora de vinculación de Te Protejo, explicó en entrevista con Emprendedor.com que el sello funciona como una verificación externa. El proceso puede abarcar partes de la cadena de producción que la empresa no controla directamente, como las pruebas realizadas por sus proveedores de ingredientes.
Las marcas pueden jurar que no testean animales. Nosotros decimos: ‘Ok, hagamos el proceso para ver si es cierto’. El sello respalda una declaración comercial con una revisión documentada, no solo con la palabra de la compañía”, detalló la especialista.
Te Protejo también trabaja en la concientización, investigación, incidencia pública y vinculación comercial para impulsar alternativas a la experimentación animal. El programa busca que las afirmaciones sobre bienestar animal puedan comprobarse con criterios claros y documentación.
Te Protejo se fundó en Chile en 2012 y lanzó su programa de certificación un año después, tras estudiar modelos internacionales y adaptar sus procedimientos a América Latina. Hasta ahora, más de 200 marcas han sido certificadas por su programa en la región.
La evaluación no se limita a preguntar si una empresa realiza pruebas en animales. El equipo solicita documentos sobre ingredientes, certificados, políticas de la marca, trazabilidad y fabricantes externos que participan en la elaboración de los productos.
También se consideran los mercados de venta y sus distintos requisitos.“Hay una revisión exhaustiva de la cadena de producción de la marca”, explicó López Sánchez.
Dicha revisión puede revelar que un proveedor realiza pruebas en animales, aunque la marca no lo haga directamente. En esos casos, la empresa debe revisar sus opciones y, si es necesario, cambiar el ingrediente o al proveedor para cumplir los criterios.
Las marcas certificadas pueden aparecer en el directorio de productos cruelty free de Te Protejo y participar en acciones digitales de visibilidad. También comparte tendencias del mercado y acompaña a las empresas al desarrollar productos o resolver dudas sobre ingredientes y proveedores.
La vinculación comercial es otra parte del programa. Te Protejo busca conectar marcas, consumidores y retailers interesados en cosméticos libres de pruebas en animales. Según López Sánchez, en Chile algunas tiendas ya solicitan a las marcas un sello oficial para respaldar sus afirmaciones, una dinámica que, señaló, podría extenderse a otros mercados de la región.
Para una empresa que busca exportar, una certificación utilizada en distintos mercados puede facilitar conversaciones con distribuidores. El proceso implica revisar información de terceros y cambiar proveedores si no cumplen los criterios.
México publicó en 2021 una reforma a la Ley General de Salud que prohíbe las pruebas en animales para productos cosméticos y la comercialización de éstos. López Sánchez señaló que sigue pendiente una norma oficial para detallar la implementación y fiscalización.
Para Te Protejo, el sello distingue las declaraciones comerciales de un proceso de revisión, y aporta información sobre las prácticas detrás de cada compra. La certificación privada y la regulación pública cumplen funciones distintas: Te Protejo revisa si una marca cumple los criterios de su programa, mientras que las autoridades deben aplicar la legislación.
Además, te Protejo promueve alternativas para evaluar ingredientes, como pruebas in vitro, modelos de piel artificial, tecnologías de órganos en chip e información científica existente. A la par, buscan nuevas tecnologías para sustituir las pruebas con animales sin dejar de evaluar la seguridad de los productos.

