
Pepsi ha vuelto a encender la eterna batalla de las colas frente a Coca-Cola con un comercial claro, directo… y hecho sin inteligencia artificial. En pleno auge de la publicidad generada por algoritmos, la marca azul decidió apostar por la creatividad humana para su nuevo anuncio del Super Bowl 60, reviviendo el duelo con su rival más grande al tiempo que juega con símbolos clásicos de la cultura pop. Este movimiento no solo recuerda las “cola wars” de décadas pasadas, sino que pone en evidencia cómo las marcas tradicionales siguen encontrando formas audaces de competir en un mercado saturado.
En un momento donde la inteligencia artificial domina buena parte de las estrategias publicitarias, Pepsi decidió tomar otro camino: su nuevo comercial para el Super Bowl 60 fue producido sin el uso de IA, destacando la creatividad humana por encima de herramientas automatizadas.
Este anuncio, titulado The Choice, presenta a un oso polar —símbolo clásico asociado históricamente con Coca-Cola— en una suerte de prueba de sabor al estilo Pepsi Challenge. En la prueba a ciegas, el oso escoge Pepsi Zero Sugar sobre Coke Zero Sugar, desencadenando una narrativa humorística donde el personaje enfrenta una especie de crisis existencial y termina consultando a un terapeuta.
La decisión de incluir a la icónica criatura y de plantear un argumento con guion y dirección creativa —a cargo de Taika Waititi, director y cameo en el propio comercial— subraya la apuesta de Pepsi por la narrativa tradicional frente a las soluciones generadas por IA.
La pieza no se queda en un simple choque de marcas, sino que incorpora elementos culturales reconocibles por diversas generaciones. El comercial se acompaña de la canción I Want to Break Free de Queen —un himno pop con connotaciones de liberación—, y hace referencia a momentos virales recientes, como la “kiss cam” de un concierto de Coldplay en 2025.
Este enfoque multidimensional pretende alcanzar tanto a consumidores que recuerdan las clásicas guerras publicitarias de Pepsi en los años setenta como a audiencias más jóvenes que consumen contenido digital y aprecian guiños culturales modernos.
La estructura del comercial hace eco del Pepsi Challenge, una iniciativa de marketing que PepsiCo lanzó originalmente en 1975, invitando a consumidores a probar ambas colas a ciegas para decidir cuál preferían, sin etiquetarlas.
Esa campaña no solo es parte de la historia de Pepsi, sino que es uno de los elementos icónicos de la conocida guerra de las colas (cola wars), donde ambas marcas compitieron por décadas a través de enfoques creativos, pruebas de sabor y mensajes audaces.
Revitalizar este espíritu con un anuncio del Super Bowl —el evento televisivo más visto de Estados Unidos y escaparate publicitario global— representa para Pepsi una declaración de intenciones: la competición por ganar la preferencia del consumidor sigue viva y no depende únicamente de tendencias tecnológicas.
En un entorno donde muchas marcas exploran anuncios generados por IA por su rapidez y escalabilidad, Pepsi optó por lo contrario: un anuncio hecho con talentos humanos, desde dirección y actuación hasta guion y producción. Este enfoque humanista no solo genera autenticidad, sino que busca fortalecer la conexión emocional con el público, un activo valioso frente a la saturación de contenido digital homogeneizado.
De esta manera, Pepsi refuerza su posicionamiento como marca irreverente, creativa y desafiante, cualidades que han caracterizado a la compañía en las décadas de competencia con Coca-Cola.
Aunque las cola wars ya no son tan intensas como en los años setenta o ochenta, siguen siendo parte del imaginario colectivo del marketing global. Pepsi y Coca-Cola continúan compitiendo, no solo por cuota de mercado, sino por relevancia cultural, innovación creativa y conexión con distintas generaciones.
En un contexto donde las bebidas sin azúcar representan uno de los pocos nichos de crecimiento dentro de la categoría de refrescos, campañas como la de Pepsi sirven para consolidar preferencias y generar conversación, sin dejar escapar el humor ni la nostalgia.
Pepsi ha logrado revivir la eterna rivalidad con Coca-Cola a través de un comercial no generado por IA, que combina creatividad humana, guiños culturales y un regreso estratégico al Pepsi Challenge. En un mercado maduro y competitivo, la marca apuesta por reforzar su identidad mediante narrativas memorables que conectan con audiencias diversas, demostrando que la creatividad aún puede competir con el avance tecnológico en publicidad.

