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13-02-2026, 2:53:00 PM

Negocio en pareja: cómo proteger la empresa cuando el amor se acaba

Si una relación termina, el negocio en pareja puede estar en riesgo. Poner reglas claras marca la diferencia entre sobrevivir o desaparecer.

Quienes tienen un negocio en pareja deberían hacerse una pregunta incómoda pero necesaria: ¿qué pasaría con la empresa si la relación termina? En algunos casos, la madurez emocional permite superar esa prueba de fuego y separar el amor o el desamor de los negocios, logrando que micro, pequeñas, medianas o incluso grandes empresas sobrevivan.

Sin embargo, lo más común es que eso no ocurra. La mayoría de las parejas que emprenden juntas y rompen su relación deciden no seguir trabajando como socios.

El resultado suele ser el cierre, la venta o la fragmentación de la empresa: la estética, la maquiladora o el taller de cerámica que alguna vez funcionó, deja de operar. Por ello, es fundamental anticipar escenarios y considerar qué sucedería ante un conflicto personal o legal.

Especialistas coinciden en que el dinero y el poder son las principales causas de conflicto en las empresas familiares y, por extensión, en los negocios en pareja.

Un caso emblemático en México

Un ejemplo ampliamente conocido es el de Angélica Fuentes y Jorge Vergara. La pareja estaba por cumplir siete años de matrimonio cuando enfrentó una ruptura que también impactó de lleno en los negocios. Para entonces, ya habían consolidado el Grupo Omnilife-Angelíssima-Chivas, un conglomerado con tres pilares: suplementos alimenticios, cosméticos y un equipo de fútbol.

Tras la demanda interpuesta en 2015, Jorge Vergara recuperó el control total del consorcio, se disolvió la sociedad y la línea de belleza fue renombrada como Seytú. Paradójicamente, el propio empresario había reconocido antes la efectividad de su sociedad con Fuentes:

Yo visualizo y ella aterriza. Ha sido una combinación muy efectiva.

El caso evidencia cómo una mancuerna exitosa puede desmoronarse cuando no existen acuerdos sólidos que trasciendan lo emocional.

¿Es posible seguir con el negocio en pareja tras una ruptura?

Es cierto que para muchos que tienen un negocio en pareja es complicado seguir como socios y relación amorosa. Pero, cuando ambos reconocen que juntos funcionan bien profesionalmente, vale la pena considerar la continuidad del negocio. La clave está en perdonar de corazón y tener la capacidad de separar lo personal de lo empresarial.

En las empresas familiares y en los negocios en pareja, acumular conflictos no resueltos suele ser letal. Hablar a tiempo, establecer límites y resolver diferencias puede marcar la diferencia entre construir una empresa próspera y una familia funcional, o destruir ambas.

Ponerse de acuerdo ante de llegar a un juicio

Existe una enseñanza que recomienda ponerse de acuerdo con el adversario lo antes posible, antes de que el conflicto escale a instancias legales costosas y desgastantes.

Esta lógica coincide con la recomendación de los notarios del Colegio Nacional del Notariado Mexicano, quienes señalan que solo hay dos caminos: llegar a un acuerdo o enfrentar al menos dos años de litigio, en los que los principales ganadores suelen ser los abogados, con honorarios que pueden alcanzar hasta el 40% de lo recuperado.

De ahí el dicho: “Más vale un mal acuerdo que un buen pleito”. Muchos conflictos pueden resolverse sin llegar a una sentencia, gracias a la mediación de un notario. Incluso cuando el problema legal ya existe, mantener la cabeza fría y priorizar un arreglo económico razonable puede ayudar a salir con el menor daño posible.

Gobierno corporativo: un antídoto para el conflicto

Las empresas familiares y los negocios en pareja que cuentan con gobierno corporativo y un Consejo Consultivo tienen mayores probabilidades de sobrevivir a crisis personales. La profesionalización exige reglas claras, transparencia y estructuras tan formales que incluso permitan la entrada de inversionistas externos.

Un Consejo Consultivo integrado por empresarios y directivos con distintos perfiles, aporta experiencia, acompañamiento y una visión objetiva. Su función es ayudar a evitar tropiezos, mejorar la toma de decisiones y dar continuidad al negocio más allá de las emociones de los socios.

El objetivo final es claro: maximizar ventas, generar empleos bien remunerados y tener un impacto positivo en la comunidad donde opera la empresa. Cuando existe gobierno corporativo, el negocio deja de funcionar por ocurrencia y empieza a operar con orden, estrategia y conocimiento.

Un ejemplo de este enfoque es el programa enlace+ del Tecnológico de Monterrey, que impulsa a emprendedores a consolidarse como empresarios bajo principios de capitalismo consciente, buscando el bienestar de accionistas, colaboradores, clientes, proveedores y la comunidad.

Negocio en pareja: poner las reglas del juego

Ordenar un negocio en pareja implica contar con un acta constitutiva y un protocolo familiar. El primero es un documento legal; el segundo, un acuerdo moral que establece reglas claras:

¿Qué porcentaje de acciones tiene cada socio?, ¿Quién estará más involucrado en la operación?, ¿Qué decisiones pueden tomarse de forma individual y cuáles deben pasar por el Consejo?, ¿Qué facultades tiene el director general?

En conclusión, poner las reglas del juego desde el inicio no elimina los conflictos, pero sí puede evitar que una ruptura personal se lleve consigo el trabajo, el patrimonio y el futuro de la empresa.

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autor Periodista. Amo escribir de empresas y emprendedores.