
En un giro inesperado dentro de la misión Artemis —el ambicioso plan de la NASA para regresar a la Luna tras más de medio siglo— la agencia espacial estadounidense enfrenta un obstáculo poco habitual que amenaza detalles logísticos críticos de su calendario. La incapacidad de un proveedor clave para cumplir con los requisitos de transporte terrestre ha obligado a NASA a replantear parte de su estrategia y a echar mano de un aliado tradicional: Boeing y su Astrovan II, un vehículo diseñado originalmente para otro programa espacial, que hoy entra en escena como solución provisional para acompañar a los astronautas camino al lanzamiento.
La NASA se propuso con el programa Artemis volver a colocar a astronautas en la Luna. Este es un objetivo histórico con una serie de misiones escalonadas que culminarían en Artemis III, el alunizaje programado para 2027. Sin embargo, la agencia se topó con la quiebra de Canoo Technologies Inc., la empresa contratada para construir y operar tres vehículos eléctricos. Estas cápsulas estaban diseñadas para trasladar a los astronautas desde la base de operaciones hasta la plataforma de lanzamiento.
Estos vehículos, conocidos como Artemis Crew Transportation Vehicles, fueron concebidos como microbuses eléctricos ecológicos. Su misión es llevar de forma segura y eficiente a la tripulación equipada con trajes espaciales. No obstante, la inestabilidad financiera de Canoo terminó con su capacidad de cumplir el contrato. Esto a forzado a la NASA sin un medio esencial para la etapa previa al lanzamiento.
Ante este contratiempo, la NASA evaluó diversas alternativas, que incluían usar vehículos eléctricos de otros fabricantes o incluso adaptaciones improvisadas. La opción que ha prevalecido —al menos de manera temporal— es recurrir al Astrovan II, un transportador de astronautas desarrollado por Boeing en colaboración con Airstream, diseñado originalmente para su cápsula Starliner.
Este vehículo posee especificaciones técnicas y de seguridad alineadas con las necesidades operativas de astronautas en traje completo antes de abordar una nave espacial. Su uso era esperado principalmente en el contexto del programa Comercial Crew de Boeing y misiones relacionadas con Starliner, pero ahora servirá para apoyar Artemis II, la primera misión tripulada de dicho programa lunar.
En apariencia, el traslado de astronautas en tierra puede parecer un detalle menor frente a la enorme complejidad de enviar humanos al espacio profundo. Sin embargo, este segmento logístico es fundamental: desde asegurar la comodidad y seguridad del personal humano antes de entrar al cohete, hasta coordinar tiempos, rutas y sistemas de emergencia con precisión milimétrica.
Cualquier error puede repercutir en retrasos o —en casos extremos— riesgos para la tripulación.
El Astrovan II no es un vehículo cualquiera: es un transporte preparado para manejar trajes voluminosos. También debe atender sistemas de soporte vital itinerantes y condiciones controladas de temperatura y presión, diseñados específicamente para facilitar estos movimientos de alto riesgo.
