
El pasado 14 de febrero, en pleno Día del Amor, se estrenó la nueva adaptación cinematográfica del clásico literario Cumbres Borrascosas. El proyecto, protagonizado por Margot Robbie y Jacob Elordi, ha generado tanto debate que el equipo ha tenido que justificarla mucho durante la gira de promoción. Tal es el caso de la estrella de ‘Barbie’, quien dejó claro que la prioridad debe ser “hacer películas para quienes compran entradas”.
La dirección estuvo a cargo de Emerald Fennell, quien decidió alejarse de la fidelidad absoluta al libro de Emily Brontë para buscar un impacto emocional mayor. Esta adaptación ha generado una intensa polémica en redes sociales debido a que prioriza el espectáculo visual y la química de sus protagonistas sobre el texto original.
Este enfoque comercial busca que las personas que jamás han leído a Brontë se sientan atraídas por este drama romántico tan visual. Y está funcionando. Pese a las críticas tanto de especialistas como de fans de la novela, los números confirman que el público (en especial el más joven) está respondiendo de forma positiva.
La cinta costó 80 millones de dólares y ya recuperó la inversión: recaudó 83 millones de dólares a nivel global en su primer fin de semana en cines, posicionándose como la más taquillera de febrero (hasta ahora).
Durante una plática reciente con la revista GQ Australia, Margot Robbie aclaró que su prioridad al producir cine siempre será la satisfacción de los espectadores. La actriz generó polémica al asegurar que lo más inteligente es enfocarse en quienes realmente sostienen la industria con el pago de su boleto físico.
Siempre tengo el público en consideración. Nunca jamás he estado en set pensando, ‘¿Qué van a pensar los críticos de esto?’. Pienso, ‘¿Qué va a sentir ahora el público? ¿Cuál va a ser su respuesta emocional?’. Creo que deberías hacer películas para la gente que va a comprar entradas para verlas. Es tan simple como eso”, dijo Robbie.
La también productora dijo que prefiere trabajar con directoras como Emerald Fennell porque ambas entienden que la conexión sentimental con la audiencia es mucho más valiosa. Para Margot, el cine debe ser una experiencia vibrante y no necesariamente una lección académica que respete cada línea escrita en un libro antiguo.
Me encanta trabajar con Emerald porque siempre prioriza una experiencia emocional sobre una idea sesuda. Es muy inteligente. Tiene ideas geniales, pero dejará una idea guay a un lado para ofrecer la opción que vaya a ser más emocionante para el público. Valoro mucho esto de ella”, agregó Robbie en declaraciones recogidas por Espinof.
Esta mentalidad empresarial explica por qué la película decidió suavizar los temas más oscuros y controversiales de la novela original de 1847. Aunque los expertos literarios acusan a la producción de crear un contenido superficial, la actriz sostiene que su labor es entretener de forma masiva.
Gran parte del éxito en taquilla de esta nueva adaptación se debe a una estrategia de marketing conocida como method dressing. Esta consiste en vestir a los actores con ropa que hace referencia directa a la estética o temática de su personaje. Según la revista Vogue, esta técnica convierte las alfombras rojas en extensiones narrativas del filme para captar la atención del consumidor.
Las marcas de alta costura colaboraron con la producción para vestir a los protagonistas con piezas exclusivas durante toda la gira promocional. Firmas como Chanel, Gucci y Givenchy han participado en esta estrategia.
Para esta gira, Margot Robbie lució un vestido transparente en tono nude con cabello entrelazado, así como un brazalete a juego, réplica de una pueza luctuosa que en su día se hizo con el cabello de la propia escritora, según relatan desde Glamour. Jacob Elordi complementa la estética portando trajes oscuros de estilo vintage, para evocar el misterio profundo de su personaje.
Esta táctica publicitaria ha sido utilizada anteriormente por celebridades como Zendaya para la promoción de Challengers, donde sus prendas incluían pelotas de tenis muy llamativas.
Ariana Grande y Cynthia Erivo adoptaron los colores rosa y verde para el estreno mundial de Wicked, logrando captar la atención visual de la audiencia. Además, sus interacciones en las alfombras rojas, eventos y entrevistas resultaba más inquietante que cualquier hechizo de Elphaba y Glinda, creando una mítica intrigante más allá de la pantalla.
Timothée Chalamet replicó este método con looks retro para Marty Supreme, además de una intensa campaña basada en el color anaranjado, celebridades y viralidad. ¡Y funcionó muy bien!
El actor no sólo generó conversación sobre el proyecto en redes: logró que se le mencionara como candidato al Óscar aún semanas antes del estreno de la película. Toodo esto basándose sólo en algunos adelantos y la actitud de Chalamet, quien “se metió demasiado en el personaje”.
La estrategia de marketing para Cumbres Borrascosas aprovecha la química y supuesta atracción entre sus protagonistas como principal motor de promoción.
Jacob Elordi declaró para Vogue Australia que su experiencia con Margot Robbie en el set fue como una auténtica “danza eléctrica”, y que desarrolló una especie de “dependencia” por su coestrella. Por su parte, la actriz confesó a la prensa que experimentó una tensión tan real que incluso “le temblaron las piernas” la filmar una escena clave.
También alimentaron el interés mediático al revelar que Elordi llenó de rosas rojas el camerino de Robbie, y que ambos llevan anillos a juego alusivos al filme. Durante las alfombras rojas, los aparentes coqueteos y susurros constantes entre ambos generaron miles de notas en la prensa de todo el mundo.
Esta narrativa fuera de pantalla logra que el público asista al cine no por la historia en sí, sino por la figura mediática y la relación de los actores. La película no solo se consume en la sala, sino que vive a través de fotos virales y videos cortos en plataformas digitales.
Gracias a esto, Cumbres Borrascosas se convirtió en todo un fenómeno para la generación que busca la estética por encima de la narrativa. Y tú, ¿ya la viste?
