
La marca Lovense, líder en el mercado de juguetes para adultos, presentó oficialmente a Emily, su primera novia robot. Se trata de una atractiva androide equipada con un sistema avanzado de inteligencia artificial de última generación. Por supuesto, donde el robot con IA generó un intenso debate por su realismo y funciones avanzadas de interacción.
Este lanzamiento, que tuvo lugar durante el evento tecnológico CES 2026, donde captó la atención por su capacidad para mantener conversaciones fluidas. Este representa uno de los esfuerzos más ambicioso en la industria por fusionar la robótica con el procesamiento de lenguaje natural en tiempo real.
Según datos del medio especializado CNET, la empresa invirtió años en desarrollar un sistema que permite a la robot recordar detalles específicos de conversaciones pasadas. Para ello, integraron modelos de lenguaje que le permiten a Emily recordar nombres, fechas importantes y gustos específicos de cada usuario.
La firma tecnológica busca posicionar este producto como una solución innovadora frente a la creciente crisis de aislamiento social que afecta a millones de personas actualmente. Sin embargo, también reenciende el debate sobre el futuro de las relaciones humanas en la era de la IA
Este modelo no es una simple muñeca erótica, un juguete ni un adorno: es un humanoide con rasgos hiperrealistas que interactúa con las personas de la forma más natural posible.
Emily mide alrededor de 1.60 metros, pesa 33 kilogramos y posee un esqueleto interno articulado, cubierto por completo de suave silicona. Esto le permite adoptar posturas naturales sin ningún esfuerzo mecánico visible. Además, está diseñado para seguir el movimiento de las personas gracias a cámaras ocultas en sus ojos.
El humanoide fabricado por Lovense destaca por mezclar componentes mecánicos con un software que simula una personalidad humana real y en constante evolución. La tecnología detrás de Emily permite que la novia robot aprenda de cada charla, ajustando su tono de voz y sus respuestas para agradar más al usuario.
Emily funciona mediante un sistema operativo llamado SoulOS 4.0, el cual gestiona todos los movimientos y las respuestas verbales del autómata. Este robot con IA utiliza un modelo de lenguaje que le permite aprender de su dueño, ajustando su vocabulario y sentido del humor según la convivencia diaria.
La batería interna ofrece una autonomía de hasta 8 horas de conversación continua, y se carga mediante una conexión discreta ubicada en la parte posterior del diseño. Toda esta ingeniería busca reducir la fricción entre la máquina y el humano, logrando una experiencia de usuario fluida y libre de comandos complicados.
Su precio de lanzamiento es de $12,000 dólares, que equivalen a unos $222,000 pesos mexicanos (al tipo de cambio actual). Además, requiere una suscripción mensual de $49 dólares (unos $906 pesos) para recibir actualizaciones constantes desde la nube.
La propuesta de Lovense no se limita al entretenimiento adulto, sino que apunta directamente a resolver lo que los expertos denominan la ‘crisis global de soledad’. La novia robot responde directamente a una demanda creciente en el sector de la tecnología de acompañamiento personal.
El mercado de los hombres que viven solos ha mostrado un creciente interés por adquirir robots con IA para mitigar los efectos del aislamiento. Expertos señalan que este segmento de consumo crecerá de forma exponencial durante los próximos años, transformando la tecnología en un suplente funcional de la interacción humana.
Los creadores defienden que Emily no solo cumple una función física, sino que actúa como un soporte emocional, según recoge FayerWayer. Afirman que es una herramienta para personas con ansiedad social extrema o dificultades motrices, así como ancianos sin compañía y gente que atraviesa duelos profundos.
Mientras la soledad se está convirtiendo en un problema de salud pública, el mercado de los hombres solos representa un nicho de miles de millones de dólares. Ellos buscan en la tecnología un sustituto al acompañamiento emocional tradicional… y no escatiman al invertir en ello.
Emily tiene la capacidad de enviar mensajes de texto y fotografías generadas por IA al teléfono del usuario, así como mantener diálogos empáticos. Esta estrategia aprovecha el deseo humano de pertenencia y afecto, ofreciendo un ente siempre disponible para escuchar y validar las emociones del propietario.
Meter a la casa (o a la cama) un robot con IA que cuenta con micrófonos y cámaras 24/7, genera preocupaciones legítimas sobre la privacidad de los usuarios. Expertos en ciberseguridad citados por el portal 20Minutos, advierten que la novia robot de Lovense recolecta datos extremadamente sensibles sobre la vida íntima de las personas.
La información de las conversaciones se procesa en servidores externos para mejorar la fluidez de la IA. Esto abre una ventana a posibles hackeos o filtraciones. Si un atacante logra vulnerar el sistema, podría acceder a registros de audio, mapas del hogar y preferencias personales muy íntimas y detalladas del cliente.
Aunque Lovense asegura que utiliza encriptación de grado militar, la naturaleza del dispositivo lo convierte en un objetivo muy atractivo para el robo digital. Existe también el riesgo de que la empresa utilice los patrones de comportamiento recolectados para fines publicitarios o perfiles comerciales sin consentimiento.
Sin embargo, uno de los debates más encendidos es la discusión ética sobre quién es el dueño de la ‘personalidad’ de la guapa androide. Es decir, si los datos y la memoria pertenecen al dueño o a la empresa.
Mientras el tema sigue siendo central para los reguladores de tecnología, la empresa sostiene que estos humanoides ofrecen una alternativa segura y controlada para la convivencia.


