
Leopoldo Ocaña sonríe cuando recuerda el origen de Fleet y admite, sin rodeos, que en México las personas suelen ser “lo más importante” solo en el discurso. La anécdota que cuenta —descubrir el enorme hueco entre lo que Recursos Humanos genera y lo que la dirección percibe— resume el corazón de su proyecto: iluminar con datos lo que durante años fue invisible. Así nació Fleet, una startup que busca demostrar, con números, que invertir en talento no es un gasto, sino una palanca directa de productividad y rentabilidad.
Cuando Leopoldo Ocaña se incorporó a un proyecto previo en el ecosistema emprendedor, notó un patrón: las empresas hablaban de personas, pero decidían sin información.
“Había un agujero enorme entre lo que genera Recursos Humanos y lo que llega a la dirección”, recuerda.
Fleet nace en 2023 para cerrar ese vacío y traducir el impacto humano en resultados económicos medibles. Es una plataforma de analítica de talento que conecta datos de personas —habilidades, desempeño, engagement— con métricas de negocio. “Hacemos el puente entre personas y resultados”, explica Ocaña. El objetivo: ayudar a crear empresas más productivas con información accionable, no con intuiciones.
Durante la pandemia, muchas empresas en México eliminaron o redujeron sus áreas de Recursos Humanos. Ocaña propone un cambio de enfoque: RH no es solo un departamento, es una función que todo líder debe ejercer. “Quien dirige personas ya hace recursos humanos”, subraya. Fleet, por eso, se dirige también a managers fuera de RH.
Fleet parte de una premisa: no todas las empresas están listas para lo mismo. Algunas apenas tienen datos; otras los tienen, pero desordenados; otras más no analizan lo relacionado con personas. “Primero hay que digitalizar y preparar a la empresa”, dice Ocaña. La adopción importa tanto como la tecnología.
En un entorno saturado de soluciones de inteligencia artificial, Fleet apuesta por la madurez organizacional. No se trata de vender software complejo a quien aún vive en hojas de cálculo, sino de acompañar el proceso. Este enfoque explica su énfasis en capacitación y adopción, un punto crítico en el mercado latinoamericano.
Uno de los usos más potentes de Fleet es el mapeo de talento. “Medimos habilidades y las empatamos con las competencias de cada puesto”, explica Ocaña. El resultado: descubrir “diamantes en bruto” en roles donde no se aprovecha su potencial, una de las causas silenciosas del bajo desempeño y el desenganche.
La rotación es una de las principales fugas de dinero para las empresas. Estudios de consultoras globales estiman que reemplazar a un colaborador puede costar entre 30% y 150% de su salario anual, según el nivel del puesto. Fleet utiliza modelos predictivos para anticipar riesgos de abandono y actuar antes de perder talento.
Ocaña insiste en desmitificar la analítica predictiva: “No usamos una bola de cristal”.
Los modelos aprenden de información histórica y se vuelven más robustos con el tiempo. El valor está en adelantarse a problemas reales —clima laboral, distancia al trabajo, esquemas de flexibilidad— con evidencia.
Vender analítica de talento implica hablar con dos públicos: quienes viven el problema (RH) y quienes deciden la inversión (dirección). “Tenemos que transmitir el valor monetario”, afirma Ocaña. El cambio generacional ayuda: nuevos líderes entienden que cuidar al colaborador impacta al cliente y al negocio.
Las nuevas generaciones conciben el trabajo como una experiencia. “Se desuscriben cuando deja de funcionar”, dice Ocaña. Fleet analiza estas tendencias para ayudar a equilibrar lo que quieren las personas y lo que necesita la empresa, un reto clave en un mercado con altos niveles de estrés laboral.
Ocaña, español de origen y con más de una década en México, se define como un “aprendiz perpetuo”. Su trayectoria —del área comercial a operaciones y growth— le dio una visión empática para liderar. “Escuchar activamente me ha ayudado en la vida”, confiesa.
Levantar capital es, para él, una escuela de resiliencia. “Recibes muchos más ‘no’ que ‘sí’”, admite. El aprendizaje: aceptar retroalimentación sin que destruya el ánimo y mantener al equipo motivado incluso en los momentos más duros del camino emprendedor,
A tres o cuatro años, Ocaña imagina a Fleet como un sistema operativo de personas: una plataforma estratégica para tomar decisiones sobre talento con impacto real en la productividad. “No existe algo así en el mercado”, dice. Ese es su norte.
La historia de Leopoldo Ocaña es la de un emprendedor que entendió que el futuro del trabajo no se decide solo con discursos, sino con datos. Fleet busca demostrar que las personas son el principal activo financiero de una empresa y que, cuando se les entiende mejor, el negocio crece. La lección es clara: medir, escuchar y actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre perder talento o convertirlo en ventaja competitiva.

