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Lecciones del mejor pitch de ‘Shark Tank’ que debes adoptar para tus presentaciones

Si al igual que el creador de Scrub Daddy tú sabes cómo vender correctamente tu producto o servicio, puedes incrementar tus probabilidades de alcanzar los objetivos planteados.

Scrub Daddy es uno de los casos más famosos de Shark Tank.
Scrub Daddy es uno de los casos más famosos de Shark Tank. © Shark Tank Global vía YouTube

Son muchos los emprendimientos que han triunfado en el exitoso programa Shark Tank; sin embargo, uno de los que mayor éxito ha tenido con su pitch es sin dudas Scrub Daddy. Estas “inocentes” esponjas de cocina se convirtieron en un negocio multimillonario para su creador, Aaron Krause.

Su aparición en el aclamado show de la televisora ABC hizo que Lori Greiner, reconocida empresaria estadounidense, creyera y apostara por su empresa, llevándola así a otro nivel. Si bien el producto hablaba por sí solo, el pitch con el que Krause vendió su negocio fue tan atractivo y convincente que logró el cometido de atraer inversionistas.

Al igual que este hombre de negocios, tú puedes crear un discurso tan poderoso que ayude a impulsar tu emprendimiento. En Emprendedor.com te contamos las claves para lograrlo.

¿Qué es Scrub Daddy?

Se trata de un producto descubierto de manera accidental pero que revolucionó el mundo de la limpieza gracias a lo innovador de sus atributos. A diferencia del resto de esponjas que se podían encontrar en cualquier hogar, las Scrub Daddy tienen la característica de cambiar su consistencia dependiendo de la temperatura: con calor se reblandecen y con frío se endurecen, haciéndolas perfectas para lavar todo tipo de trastes y superficies.

Para saber más: De emprendedor a tiburón de Shark Tank: él es Aaron Krause, creador de Scrub Daddy

Su creación fue más una mezcla de suerte y experiencias pues su desarrollo inició mientras Aaron Krause tenía un autolavado. En una ocasión, debido a la mala calidad de la esponja que utilizó, el emprendedor dañó un carro mientras intentaba pulirlo, tras esto se propuso crear un nuevo producto hecho con los mejores materiales, fue así que surgió la primera versión de lo que más adelante sería Scrub Daddy.

Tan efectivo fue su invento que comenzó a venderlo, y fue tal el éxito, que pudo fundar un nuevo negocio al que se dedicó de tiempo completo, dejando atrás el autolavado. Ya en su siguiente empresa, la esponja tomó más la forma que conocemos en la actualidad al adoptar una de las características más famosas: la cara feliz.

El negocio llamó la atención de la multinacional 3M quien compró la empresa a Krause, todo excepto esas esponjas sonrientes. Años más tarde, mientras limpiaba su garaje, descubrió una caja con ese producto y al usarlo se percató de una característica que no había notado: los cambios de consistencia en función de la temperatura.

Un pitch exitoso que cautivó tiburones de Shark Tank

Sabedor del innovador y funcional producto que tenía en sus manos, recurrió a los infomerciales para su impulsar su venta, pero no sería sino hasta su llegada a Shark Tank cuando realmente despegaría.

Krause, confiado de su negocio y con la experiencia previa de las ventas por televisión, presentó un pitch memorable ante los tiburones. Su precisión, pasión, soltura, por mencionar algunas claves, lograron que la empresaria Lori Greiner decidiera invertir en su negocio y hacerlo crecer de manera exponencial.

Como resultado, su empresa se internacionalizó, llegando a 17 países entre los que está México, además amplió su catálogo de productos y, por si fuera poco, se estima su valor neto en 200 millones de dólares.

Aprende a hacer un pitch ganador como el de Scrub Daddy

Tanto para atraer inversionistas, socios, patrocinadores o hasta para conseguir clientes, necesitas saber vender tu producto o servicio. El caso de Scrub Daddy tiene varias lecciones que puedes replicar para así obtener grandes beneficios. Estas son algunas de las claves del pitch que hizo Aaron Krause en Shark Tank:

1. Producto innovador

Elempresario tomó un artículo ya existente, pero lo dotó de características únicas y funcionales, haciéndolo por demás atractivo para los inversionistas quienes vieron una gran oportunidad de negocio.

2. Demostración efectiva

Krause conocía a la perfección los puntos fuertes de su producto por lo que encontró una forma muy educativa y clara de presentarlos.

3. Personalidad carismática y preparación del emprendedor

Su experiencia en infomerciales le dio la soltura y confianza necesaria para, en cuestión de minutos, vender su curiosa esponja. Su discurso y lenguaje no verbal también influyeron en mantener cautiva la atención de los posibles inversionistas.

4. Claridad en los números

Krause contaba con todos los datos como cifras de ventas, incremento en la demanda, puntos de venta, entre otros más que respaldaran su empresa y así dar más argumentos de por qué deberían creer en su emprendimiento. Además, mostró suficiente claridad sobre el futuro de su proyecto.

Conoce más: ¡Sorpresa! Producto caro de ‘Shark Tank aparece en Tiendas 3B

5. Impacto visual

El dicho popular “una acción vale más que mil palabras” es perfecto para describir este pitch, pues desde la demostración de la esponja en acción, los “tiburones” quedaron impresionados.

6. Solución a un problema real

El uso que mostró es tan cotidiano en todos los hogares, que evidenció el potencial de Scrub Daddy y por qué valía la pena invertir en la empresa.

7. Oferta atractiva y negociación

El emprendedor tenía muy claro qué era lo que necesitaba su empresa, por lo que rechazó ofertas que no convenían al negocio y supo hasta qué punto acceder a las propuestas de los “tiburones”.

El pitch de Aaron Krause y sus Scrub Daddy fue clave para conseguir el capital que necesitaba su negocio. Si al igual que él tú sabes cómo vender correctamente tu producto o servicio, puedes incrementar tus probabilidades de alcanzar la meta que te hayas propuesto.

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autor Comunicóloga y mamá. Con 10 años de experiencia, he podido contar historias relacionadas con los negocios, finanzas personales, cultura laboral, emprendimiento y tecnología.