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Las 5 cosas que siempre, SIEMPRE hace un jefe odiado

COLUMNA

Si no quieres ser un directivo terrible que afecte la motivación y productividad de su equipo, evita estos comportamientos.

© Los Simpson / Disney

Hay gente que simplemente tiene talento para ser un jefe odiado.

A lo largo de mi vida profesional he tenido la obligación de contratar gente y tener gente a mi cargo. Pero nunca me ha encantado tener subordinados. Mi personalidad, mi estilo de vida y la manera en que me gusta trabajar tienden a no ser compatibles con puestos de este tipo. Por suerte, existen trabajos en los que uno tiene la posibilidad de crecer sin tener un equipo que liderar. Encontré uno y me encanta.

Hay mucha gente que quiere ser jefe sin saber que va a ser un terrible jefe. He aquí una pequeña lista de lo que que hay que hacer para ser un jefe odiado.

Cómo ser un jefe odiado

1. Da poca información

Responde correos electrónicos únicamente si quieres. Si hay cambios en el equipo o en la empresa, espera a que tus empleados se enteren por otras fuentes. Si hay un miembro del equipo nuevo, deja que los demás le enseñen. No muevas un dedo.

2. Microgestiona

No confíes en que tus subordinados pueden hacer las cosas bien por ellos mismos. Vigila que todo componente esté de acuerdo con lo que tú piensas. Recuerda también de cuestionar de vez en cuando la experiencia de tus empleados.

3. Discute vía correo electrónico

No hay mejor manera de llegar a un desacuerdo que por medio del correo electrónico. Evita las llamadas y las conversaciones cara a cara. Por correo electrónico todo es mucho más confuso.

4. Ten en cuenta los intereses de otras áreas antes que los de tu equipo

Tu equipo va antes que todo, a menos que quieras ser amigo con otras áreas de “stakeholders“. Entonces tienes que sacrificar los intereses de tu equipo por aquellos que necesitas complacer.

5. No pongas el ejemplo

Ellos tienen que hacer las cosas bien. Tú no. Por algo eres jefe. Pon la llaga en el dedo y no la dejes ir hasta que cambien. No importa que tú cojees del mismo pie.

Quien quiera seguir estos consejos al cabo de muy poco tiempo terminará siendo un mal jefe.

¿Y cómo saber si ya eres un jefe odiado?

Si respondes afirmativamente a las siguientes preguntas podrás saberlo:

  • ¿Desconozco lo que mi equipo necesita?
  • ¿He hablado menos de dos veces al mes con todos los miembros de mi equipo?
  • ¿Me importa poco lo que le preocupe a mi equipo?
  • ¿Guardo información para que vean que soy poderoso?
  • ¿Me gusta cuestionar lo que hacen las personas que trabajan bajo mi mando?

Si descubres que estás comportándote como un mal jefe, no te preocupes. Siempre puedes empezar a hacer lo contrario a estas sugerencias y cambiar el rumbo.

Por El Inconformista

liderazgo Malos jefes
autor El equipo editorial de EMPRENDEDOR.com, que por más de 27 años ha trabajado en impulsar el emprendimiento.