
Hay gente que simplemente tiene talento para ser un jefe odiado.
A lo largo de mi vida profesional he tenido la obligación de contratar gente y tener gente a mi cargo. Pero nunca me ha encantado tener subordinados. Mi personalidad, mi estilo de vida y la manera en que me gusta trabajar tienden a no ser compatibles con puestos de este tipo. Por suerte, existen trabajos en los que uno tiene la posibilidad de crecer sin tener un equipo que liderar. Encontré uno y me encanta.
Hay mucha gente que quiere ser jefe sin saber que va a ser un terrible jefe. He aquí una pequeña lista de lo que que hay que hacer para ser un jefe odiado.
Responde correos electrónicos únicamente si quieres. Si hay cambios en el equipo o en la empresa, espera a que tus empleados se enteren por otras fuentes. Si hay un miembro del equipo nuevo, deja que los demás le enseñen. No muevas un dedo.
No confíes en que tus subordinados pueden hacer las cosas bien por ellos mismos. Vigila que todo componente esté de acuerdo con lo que tú piensas. Recuerda también de cuestionar de vez en cuando la experiencia de tus empleados.
No hay mejor manera de llegar a un desacuerdo que por medio del correo electrónico. Evita las llamadas y las conversaciones cara a cara. Por correo electrónico todo es mucho más confuso.
Tu equipo va antes que todo, a menos que quieras ser amigo con otras áreas de “stakeholders“. Entonces tienes que sacrificar los intereses de tu equipo por aquellos que necesitas complacer.
Ellos tienen que hacer las cosas bien. Tú no. Por algo eres jefe. Pon la llaga en el dedo y no la dejes ir hasta que cambien. No importa que tú cojees del mismo pie.
Quien quiera seguir estos consejos al cabo de muy poco tiempo terminará siendo un mal jefe.
Si respondes afirmativamente a las siguientes preguntas podrás saberlo:
Si descubres que estás comportándote como un mal jefe, no te preocupes. Siempre puedes empezar a hacer lo contrario a estas sugerencias y cambiar el rumbo.
Por El Inconformista

