
“¿Cuánto ganan al año?” La pregunta, repetida de manera confrontativa frente a trabajadores de una taquería de Ciudad de México, terminó convirtiéndose en uno de los videos virales de la semana. Una mujer a la que usuarios de redes bautizaron como “Lady Gringa” protagonizó una discusión dentro de una sucursal de Taquería Orinoco en la colonia Condesa.
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Las imágenes muestran a la visitante discutiendo con personal y clientes mientras insiste en conocer sus ingresos y una empleada le pide que se retire.
El usuario que difundió las grabaciones aseguró que la mujer también insultó a personas fuera del establecimiento, exigió que empleados solicitaran un automóvil de aplicación para ella y posteriormente lo golpeó y arrojó su comida.
Esas partes corresponden a su testimonio y no han sido verificadas de manera independiente. Tampoco existe información pública que confirme si hubo detención o denuncia formal.
Para emprendedores y restauranteros, sin embargo, el episodio plantea una pregunta práctica: ¿qué debe hacer un negocio cuando un cliente comienza a humillar, amenazar o agredir a sus trabajadores?
El peor escenario es convertir al empleado de primer contacto en responsable de resolver solo una situación violenta.
Cuando una discusión escala, el trabajador debe poder pedir apoyo inmediatamente a un supervisor, gerente o personal de seguridad.
La NOM-035 obliga a los centros de trabajo a establecer políticas para prevenir la violencia laboral, disponer de mecanismos seguros para recibir denuncias y atender acontecimientos traumáticos ocurridos durante el trabajo. También establece la importancia del apoyo social y la capacitación.
La lección operativa es sencilla: ningún empleado debería tener que soportar insultos simplemente porque “el cliente siempre tiene la razón”.
Ante un cliente alterado, discutir sobre quién tiene razón suele aumentar la tensión.
Un protocolo puede establecer frases neutrales y directas:
“Podemos atenderle, pero no podemos continuar mientras insulte al personal”.
Si la conducta continúa:
“Necesitamos que se retire del establecimiento”.
Lo importante es que la regla se base en conducta, no en nacionalidad, género, edad, apariencia u otra característica.
COPRED recuerda que los establecimientos mercantiles de CDMX deben garantizar servicios sin discriminación y ofrece incluso una guía estandarizada para capacitar al personal en trato igualitario.
Hay un punto en que la situación deja de ser un problema de hospitalidad.
Si existen golpes, amenazas o riesgo para trabajadores y clientes, la prioridad debe ser alejar a las personas de la confrontación y solicitar apoyo de seguridad o de las autoridades, en vez de intentar contener físicamente al agresor.
El Consejo Ciudadano de CDMX recomienda justamente evitar confrontaciones cuando existe riesgo y solicitar apoyo de seguridad o autoridades. Su Línea de Seguridad y Chat de Confianza ofrece además orientación jurídica y psicológica gratuita las 24 horas.
Las cámaras de seguridad, reportes de trabajadores, tickets y datos de hora pueden ser fundamentales si posteriormente existe una denuncia.
Un negocio debería contar con un formato interno que registre:
Eso es muy distinto de obligar a empleados a grabar con sus propios teléfonos mientras son agredidos.
La documentación debe buscar seguridad y trazabilidad, no viralidad.
Una agresión no termina cuando el cliente cruza la puerta.
Un trabajador puede quedar alterado, asustado o preocupado por aparecer en videos que circulan en internet. La NOM-035 contempla precisamente la necesidad de identificar y canalizar a personas que hayan vivido acontecimientos traumáticos severos durante o con motivo del trabajo.
Dependiendo de la gravedad, puede ser apropiado permitir una pausa, cambiar temporalmente de función, ofrecer apoyo emocional y acompañar al empleado si decide presentar una denuncia.
El testigo del incidente aseguró que Taquería Orinoco repuso los alimentos que le fueron arrojados durante la confrontación.
Puede parecer un detalle menor, pero muestra otra parte de la gestión de crisis: atender también a clientes que resultaron afectados por la conducta de un tercero.
Hasta ahora no se localizó un comunicado público de Taquería Orinoco explicando su protocolo o detallando el incidente.

