Buscador
FRANQUICIAS IDEAS DE NEGOCIO GUÍA DEL EMPRENDEDOR
Español Español (Original)
English English
Français Français
Português Português
Deutsch Deutsch
中文 中文
Ver revista digital

Lo que parecía inútil terminó revolucionando la ciencia

COLUMNA

La historia de Susumu Kitagawa desafía la idea de que toda innovación debe generar resultados inmediatos.

Filosofía, arte y ciencia convergen en la historia del Nobel japonés Susumu Kitagawa.
Filosofía, arte y ciencia convergen en la historia del Nobel japonés Susumu Kitagawa. © Imagen hecha con IA vía DALL-E

El premio Nobel suele asociarse con avances altamente técnicos, que contribuyen a resolver problemas científicos de gran complejidad. Bajo esa perspectiva, parecería que la filosofía, la literatura o las artes ocupan un lugar secundario. Sin embargo, el caso del profesor japonés Susumu Kitagawa, de la Universidad de Kioto, sugiere lo contrario: el conocimiento no técnico también puede ofrecer lecciones valiosas para la innovación.

Cómo nació una innovación que parecía inútil

En 2025, el profesor Kitagawa recibió el Premio Nobel de Química junto con Richard Robson y Omar Yaghi por el desarrollo de las estructuras metal-orgánicas (metal-organic frameworks, MOF). Se trata de estructuras cristalinas formadas por iones metálicos y ligandos orgánicos que generan un número extraordinario de cavidades diminutas –nanoporos—, estructuras invisibles al ojo humano capaces de almacenar, capturar, separar y purificar distintas sustancias.

Kitagawa suele mencionar a Zhuangzi, filósofo taoísta chino del siglo IV a.C., como una influencia decisiva en su forma de hacer ciencia, en parte a través de los ensayos de Hideki Yukawa, primer nobel japonés. De ahí retoma la noción de la “utilidad de lo inútil” (muyo-no-yo, en japonés). Esta misma fue desarrollada por Abraham Flexner en su ensayo de 1939, The Usefulness of Useless Knowledge. En otras palabras, lo que hoy parece irrelevante puede convertirse mañana en una fuente de valor insospechado.

Innovación: el valor de mirar lo que otros descartan

A veces, ese giro tarda décadas. En el caso de los MOF, ha pasado medio siglo desde que surgió la idea original. Hoy, el campo cuenta con más de 120,000 publicaciones, más de 26,000 familias de patentes y 55 startups. Pero durante mucho tiempo, estas estructuras fueron vistas como inestables y sin utilidad práctica.

De hecho, Kitagawa no recibió reconocimiento amplio ni financiamiento hasta después de cumplir 50 años.

Paradójicamente, lo que parecía un defecto –los espacios vacíos dentro de los materiales– terminó siendo su clave funcional. Esto sugiere que muchas innovaciones no nacen de optimizar lo que ya existe, sino de replantear lo que había sido descartado. El caso de los MOF revela que, más allá de crear materiales “mejores” en el sentido convencional, la mirada se dirigió hacia lo ignorado: el espacio vacío en el material.

Curiosidad, ciencia y pensamiento interdisciplinario

Solemos asociar la innovación con resultados inmediatos, tangibles y fáciles de entender. La trayectoria de Kitagawa apunta en otra dirección: su trabajo se centró en territorios que el consenso consideraba marginales. En este sentido, cobra relevancia la frase de Louis Pasteur: la suerte favorece a la mente preparada. Sin una curiosidad sostenida, los hallazgos inesperados rara vez se reconocen como oportunidades. Más bien, suelen verse como defectos o rarezas que se apartan demasiado de lo “normal” y deben erradicarse, en lugar de como anomalías con potencial de exploración.

El propio Kitagawa ha señalado en entrevistas su interés temprano por las bellas artes. En algún momento quiso ser arquitecto y ha mencionado su fascinación por Antoni Gaudí. No resulta descabellado pensar que esa sensibilidad estética haya influido en su aproximación al diseño molecular. Del mismo modo, ha reconocido la influencia de conceptos filosóficos sobre cambio y dinamicidad, como la fluidez de Heráclito (s. VI-V a.C.) o reflexiones del monje budista japonés Kamo no Chōmei (s. XI), en el desarrollo de los llamados cristales porosos blandos.

La innovación también necesita imaginación

Por supuesto, la literatura, el arte o la filosofía no resuelven por sí solos los problemas científicos. Pero pueden sensibilizarnos para ver los problemas desde perspectivas distintas y ayudarnos a formular mejores preguntas, capaces de llevarnos a soluciones más radicales, como ocurrió con los MOF. El contexto también importa. No es casual que la Universidad de Kioto haya cultivado históricamente una tradición de originalidad y libertad académica, reflejada en sus 10 premios Nobel desde 1949.

 ¿Qué deja esta historia para quienes trabajan en innovación? Que no siempre se trata de optimizar lo visible, sino de entrenar la mirada para detectar lo que otros pasan por alto. Esto requiere curiosidad sostenida, impulsada por una imaginación polifacética colectiva, alimentada por fuentes científicas, filosóficas y estéticas, así como la disposición de avanzar incluso cuando el valor de una idea aún no es claro. A veces, hay que ir a contracorriente. A esta actitud se le ha llamado de muchas formas: “terc@s”, “contrarians” e “insurgentes”. Más allá de las etiquetas, la lección es más simple y exigente: explorar nuevas trayectorias sin abandonar lo que ya funciona, es decir, practicar la ambidestreza. 

Desde la calma surgen las ideas más disruptivas

Después del anuncio del Nobel, ya de regreso en su oficina, Kitagawa dijo que su vida de “hombre viejo ordinario” había terminado. Lo que más le inquietaba no era la exposición pública, sino la pérdida de esos momentos de calma en los que, según él mismo, suelen surgir sus ideas.

(*) El autor trabajó como Specially-Appointed Assistant Professor en el grupo de Innovation Management del Institute for Integrated Cell-Material Sciences (iCeMS) de la Universidad de Kioto durante el período en que el profesor Susumu Kitagawa era su director.

Alfonso Ávila-Robinson ciencia e innovación creatividad curiosidad científica estructuras metal-orgánicas imaginación y ciencia Innovación innovación empresarial innovación tecnológica MOF pensamiento interdisciplinario Premio Nobel de Química Susumu Kitagawa Universidad de Kioto utilidad de lo inútil