
Electronic Arts (EA), una de las compañías más emblemáticas en la industria de los videojuegos, anunció su venta en una operación privada valorada en 55 mil millones de dólares liderada por un consorcio inversor que incluye a Affinity Partners, fondo del yerno del expresidente Donald Trump, Jared Kushner.
El acuerdo, el mayor “take-private” con financiamiento apalancado en la historia, ofrecerá a los accionistas de EA 210 USD por acción, un 25 % sobre el precio previo. El consorcio sumó también al fondo soberano saudí (PIF) y a Silver Lake.
EA confirmó en un comunicado que ha llegado a un acuerdo definitivo para ser adquirida en efectivo por un consorcio formado por Public Investment Fund (PIF) de Arabia Saudita, Silver Lake y Affinity Partners. El valor total de la transacción —que incluye capital y deuda— es de alrededor de 55 mil millones de dólares. EA ofrecerá 210 dólares por acción, lo que representa una prima del 25% sobre el precio previo no afectado del mercado.
Según el comunicado oficial, PIF rolliza su participación existente del 9.9%, mientras que el financiamiento del resto del pago provendrá en parte de deuda estructurada que será provista por JPMorgan y otros intermediarios.
Este consorcio no es casual: Affinity Partners, dirigida por Jared Kushner, yerno de Donald Trump, será parte clave de la operación. Su rol incluirá aporte de capital y, potencialmente, colaboración estratégica en el desarrollo alineado con nuevos modelos de negocio digital y entretenimiento interactivo.
Por su parte, PIF, el fondo soberano saudí, fortalece su interés creciente en gaming, e-sports y entretenimiento digital. Silver Lake aporta músculo de capital privado con experiencia previa en adquisiciones tecnológicas.
La industria de los videojuegos atraviesa un periodo de consolidación, con crecientes costos de desarrollo, saturación de plataformas y altas expectativas de retorno. EA posee franquicias históricas como Madden, The Sims, Battlefield y EA Sports FC, lo cual la convierte en activo estratégico.
El consorcio apuesta a que, lejos de las presiones del mercado público, EA pueda innovar más libremente, adoptar esquemas de monetización novedosos y negociar alianzas sin la visibilidad constante del mercado bursátil como obstáculo.
Tras el anuncio, las acciones de EA subieron alrededor de 4.6%, reflejando la confianza de los inversores en el precio ofrecido.
Aunque el acuerdo está aprobado por la junta directiva de EA, está sujeto a la aprobación de reguladores y accionistas, así como a condiciones habituales de cierre —se espera que concluya en el primer trimestre del año fiscal 2027.
Según el comunicado, Andrew Wilson, actual CEO de EA, permanecerá en su cargo, y la sede de la empresa seguirá establecida en Redwood City, California. Esto apunta a una transición más suave entre administración y estrategia sin rupturas drásticas.
La operación representará la mayor compra apalancada privada de la historia si se concreta tal como fue anunciada, superando acuerdos previos emblemáticos como el de TXU Energy en 2007.
Aunque la compra tiene potencial, no está exenta de riesgos. Entre los retos:
La adquisición de EA por 55 mil millones de dólares por un consorcio que incluye al fondo del yerno de Trump marca un momento trascendental en la industria de los videojuegos. Va más allá de un simple cambio de manos: representa la apuesta de capital privado y soberano por la consolidación del entretenimiento interactivo. Para los inversionistas y analistas del sector, este movimiento redefine quién controla las franquicias más relevantes y cómo se financiarán los grandes proyectos que vienen.
