
A medida que noviembre avanza, una nueva tradición gana terreno en México: el Friendsgiving. Esta celebración —que combina la gratitud clásica del “Thanksgiving” con un espacio para amigos que se sienten como familia— no solo invita a compartir mesa y convicción, sino que abre la puerta a oportunidades de negocio específicas para la temporada: desde menús especiales y cenas itinerantes hasta packs de regalo o experiencias digitales. Aquí te explicamos qué es exactamente Friendsgiving y cómo puede convertirse en un negocio de temporada rentable.
La palabra “Friendsgiving” es un acrónimo entre friends (amigos) y Thanksgiving (Acción de Gracias). Surgió en Estados Unidos a mediados de la década de 2000 como una cena informal entre amigos —como alternativa o complemento a la tradicional con la familia— y hacia 2007 ya aparecía en foros y redes sociales.
Esta celebración se caracteriza por:
En el ámbito mexicano, aunque la tradición de Acción de Gracias no es tan arraigada como en EE.UU., el concepto Friendsgiving ya empieza a ser adoptado por restaurantes y grupos sociales, como parte del mes de noviembre. Por ejemplo, medios indican que la celebración de “thanksgiving” y sus variaciones están teniendo presencia creciente en México.
Para restaurantes, servicios de catering o food-services, Friendsgiving abre un espacio de menú temático: cenas entre amigos, menús colaborativos o brunchs a la moda. Según un informe sobre marketing de restaurantes, las cadenas ya han identificado y trabajado estas oportunidades en EE.UU.
Lo relevante: ofrecer platos pensados para grupos de amigos, opciones adaptables (potluck, porciones compartidas), o formatos “menos formales” que la cena tradicional, lo cual puede atraer un nuevo público.
La flexibilidad de Friendsgiving permite formatos de negocio más creativos: brunchs en vez de cenas, eventos colaborativos, “paquetes entre amigos” para llevar, pop-ups, rooms temáticos. Por ejemplo, una guía de ideas lo menciona como brunch o fiesta de cócteles entre amigos.
Esto permite a marcas o emprendedores montar eventos de temporada (una sola noche, edición limitada) que generen urgencia y exclusividad, clave para negocios estacionales.
Más allá de alimentos preparados, Friendsgiving puede trasladarse al retail: packs de ingredientes para “arma tu cena”, sets de mesa temáticos, menús de entrega a domicilio, kits de decoración de mesa, etc. Las marcas lo han identificado como tendencia de marketing: evento coyuntural, llamado “gathering” de amigos.
En México, podría aprovecharse la cultura de los “amigos que se reúnen en casa” y generar productos de alto valor emocional: “kit Friendsgiving”, “experiencia entre amigos”, etc.
El auge de Friendsgiving crea un espacio para que marcas de alimentos, bebidas, servicios de entrega, retail o entretenimiento se posicionen como facilitadores de la celebración entre amigos. Esto permite campañas estacionales, colaboraciones, promociones dirigidas al consumidor joven o urbano. Un análisis señala que las marcas han aprovechado esta festividad emergente para activaciones de marketing.
Desde el punto de vista estratégico, la posibilidad de captar un segmento que busca celebrar “con amigos” y diferenciarse de la cena familiar tradicional es una ventaja.
Aunque el fenómeno proviene de EE.UU., la adaptación al mercado mexicano presenta ventajas: los negocios pueden combinar elementos locales (cocina mexicana, ambiente relajado, tradición de reuniones sociales) con la novedad del concepto Friendsgiving. Esto permite una diferenciación frente a la cena tradicional de fin de año o Navidad. La cobertura mediática indica que Thanksgiving y sus variantes ya tienen presencia en México.
La clave será adaptar el formato y comunicarlo de forma que resuene culturalmente, por ejemplo: amigos que se reúnen en casa, coworking que celebra, etc., más que imitar la versión norteamericana al pie de la letra.
El Friendsgiving no es solo una cena más entre amigos: es una tendencia emergente que abre múltiples caminos de negocio de temporada en gastronomía, retail, experiencias y marketing. Al combinar la gratitud de una celebración con la cercanía de la amistad y un formato más flexible que la cena tradicional, se genera un espacio propicio para innovar, atraer nuevos públicos y activar ventas antes del cierre del año. Para emprendedores y negocios, detectarlo a tiempo y ofrecer soluciones adaptadas al mercado mexicano puede marcar la diferencia en esta ventana estacional.

