
Hace más de mil años, en la ciudad de Fez, en Marruecos, una mujer tomó una decisión que transformaría para siempre la historia del conocimiento. Su nombre era Fátima al-Fihri (o Fathma Al Fihri) y utilizó la herencia familiar para construir un centro de aprendizaje que con el tiempo se convertiría en la Universidad de al-Qarawiyyin, considerada por muchos historiadores, así como por la UNESCO y Guinness World Records, como la institución educativa en funcionamiento continuo más antigua del mundo.
Su historia no solo habla del origen de una universidad milenaria, sino también del papel que una mujer visionaria tuvo en la construcción de uno de los centros intelectuales más influyentes del mundo medieval.
Fátima bint Muhammad al-Fihri nació alrededor del año 800 en Kairuán (actual Túnez), dentro de una familia acomodada dedicada al comercio. Más tarde su familia emigró a Fez, en Marruecos, una ciudad que en ese momento se estaba consolidando como un importante centro cultural y económico del mundo islámico.
Tras la muerte de su padre, un próspero comerciante, Fátima y su hermana heredaron una considerable fortuna. Mientras su hermana Mariam decidió fundar otra mezquita en la ciudad, Fátima optó por invertir su herencia en un proyecto que beneficiara a su comunidad: la construcción de una gran mezquita que también sirviera como lugar de enseñanza.
De acuerdo con crónicas medievales, Fátima supervisó personalmente la construcción del edificio, iniciada alrededor del año 859, y se dice que incluso ayunó durante el periodo de obras como muestra de devoción.
La institución fundada por Fátima al-Fihri comenzó como la mezquita de al-Qarawiyyin, llamada así por la comunidad de migrantes provenientes de Kairuán que vivían en Fez. Con el tiempo, este espacio religioso evolucionó en un centro de estudio donde eruditos impartían lecciones sobre diversas disciplinas.
En sus primeros siglos, funcionó como una madrasa, es decir, una escuela de educación superior dedicada principalmente a la enseñanza de derecho islámico, teología, gramática árabe y estudios religiosos. Sin embargo, también se impartían materias relacionadas con filosofía, astronomía, medicina y matemáticas.
Este modelo educativo atrajo a estudiantes y pensadores de diversas regiones del mundo islámico y del Mediterráneo. Con el paso del tiempo, el complejo se consolidó como uno de los centros intelectuales más influyentes de la Edad Media en el norte de África.
Actualmente, la institución forma parte del sistema universitario estatal de Marruecos desde 1963 y conserva el nombre de Universidad de al-Qarawiyyin.
La relevancia histórica de al-Qarawiyyin radica en su continuidad académica. A diferencia de muchas instituciones medievales que desaparecieron o se transformaron, este centro educativo ha mantenido su actividad durante más de un milenio.
Diversas fuentes, entre ellas UNESCO y Guinness World Records, lo consideran la institución educativa en funcionamiento continuo más antigua del mundo, anterior incluso a universidades europeas como Bolonia (1088) u Oxford (1096).
Además del complejo universitario, el lugar alberga una biblioteca histórica considerada una de las más antiguas del planeta, con miles de manuscritos que abarcan disciplinas como teología, medicina, astronomía y filosofía.
A lo largo de los siglos, al-Qarawiyyin recibió a estudiantes y académicos de diversas culturas y religiones, lo que consolidó su reputación como un punto clave en la transmisión del conocimiento entre África, el mundo islámico y Europa.


