
Exportar aguacate mexicano a Estados Unidos comienza a exigir una trazabilidad más amplia que ya no se limita a demostrar la sanidad de la fruta.
Agricultura y el Servicio de Administración Tributaria (SAT) anunciaron nuevas disposiciones para fortalecer la formalización de una cadena exportadora valuada en alrededor de 3,500 millones de dólares anuales, mientras que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) puso en operación un certificado para acreditar cumplimiento laboral y de seguridad social.
Para productores, empacadores y empresas que buscan vender alimentos en mercados internacionales, el cambio muestra una tendencia relevante: exportar exige cada vez mayor capacidad para demostrar de dónde proviene un producto, quién lo produjo, cómo se compró y bajo qué condiciones laborales llegó hasta el mercado de destino.
El SAT incorporó el criterio normativo 60/ISR/N, dirigido a empacadoras que exportan aguacate a Estados Unidos.
A partir del 31 de diciembre de 2026, las empresas deberán acreditar el cumplimiento de las disposiciones fitosanitarias establecidas por Agricultura para que las compras del fruto puedan considerarse deducibles para efectos del ISR.
Entre los requisitos, el aguacate deberá:
Las empacadoras deberán además conservar la documentación necesaria para demostrar el cumplimiento de estas condiciones.
El objetivo declarado por las autoridades es combatir la intermediación informal y mejorar la trazabilidad fiscal y sanitaria de la cadena.
La formalización no termina en facturas y certificación fitosanitaria.
Desde el 1 de octubre de 2026, las personas físicas y morales que exportan aguacate deben contar con el Certificado Laboral para la Agroexportación (CLA), emitido por la STPS mediante la plataforma VELAGRO.
El certificado acredita el cumplimiento de obligaciones laborales y de seguridad social de quienes participan en la cadena de valor.
Solo el exportador tramita directamente el CLA, pero productores, cortadores, empacadores y demás participantes vinculados con esa empresa deben mantener en orden sus obligaciones correspondientes.
La implementación se realiza mediante un programa piloto progresivo. La primera fase permite exportar con certificados vigentes del 1 de octubre al 7 de noviembre, mientras las etapas posteriores incorporarán información sobre productores, huertos, registros patronales ante el IMSS y otros componentes hasta llegar al régimen permanente.
Las exportaciones mexicanas de aguacate hacia Estados Unidos representan alrededor de 3,500 millones de dólares anuales, de acuerdo con Agricultura.
La cadena se concentra principalmente en Michoacán y Jalisco y genera miles de empleos vinculados con producción, cosecha, empaque, transporte y exportación.
El tamaño del mercado explica la importancia de conservar acceso estable a Estados Unidos y de elevar los estándares de trazabilidad.
Para una empresa agroalimentaria, la lección va más allá del aguacate: cumplir únicamente con la calidad del producto puede dejar de ser suficiente.
Documentación fiscal, sanidad, trazabilidad, condiciones laborales, seguridad social y requisitos ambientales comienzan a integrarse dentro del mismo expediente de competitividad internacional.
Las empresas involucradas en la cadena del aguacate deberán revisar principalmente quién les vende la fruta, de qué huerto procede, quién emite el CFDI y si los participantes mantienen en orden sus obligaciones laborales y de seguridad social.
Para nuevos exportadores, el caso también funciona como advertencia: entrar a un mercado internacional implica construir procesos administrativos y de cumplimiento desde antes de realizar el primer embarque.
En el comercio agroalimentario moderno, conocer el origen de un producto ya no es únicamente una cuestión sanitaria. También puede determinar si una compra es deducible, si una mercancía puede despacharse en aduana y si una empresa puede seguir participando en una cadena exportadora.

