
En medio de una conversación que comenzó entre bromas sobre mi fondo “espacial” en la videollamada, Patrick Raschle, Head of UBS Advisory Office México, aterriza rápido en el punto clave: el mundo puede estar en llamas, pero los empresarios no lo perciben así. O, al menos, no del todo.
Mientras las noticias globales se llenan de tensiones geopolíticas, inflación y riesgos de recesión, los datos del Global Entrepreneur Report 2026 de UBS cuentan otra historia: la de una comunidad empresarial que no solo resiste, sino que avanza con ambición, impulsada por la innovación, la inteligencia artificial y una obsesión estructural por crecer.
“El reporte es, en cierta forma, no sorprendente”, me dice Raschle. Y lo explica con una claridad casi incómoda: el optimismo empresarial no es una reacción al entorno, sino parte del ADN del emprendedor.
Los datos lo respaldan. El informe de UBS revela que 68% de los empresarios globales se siente optimista respecto al año siguiente, impulsado por la demanda de clientes y los avances tecnológicos.
En palabras de Raschle:
“Una persona que no es positiva no decide emprender… el empresario se levanta pensando en cómo crecer y se duerme pensando en cómo crecer”.
Por qué importa: En un entorno donde los indicadores macro generan cautela, el optimismo empresarial actúa como motor de inversión, innovación y empleo.
Más allá del optimismo, el crecimiento es la constante. El reporte indica que 45% de los empresarios considera expandirse internacionalmente para acceder a nuevos mercados .
Para Raschle, esto no es una “nueva ola”, sino una pulsión natural: “El empresario no se puede quedar estancado… siempre está buscando cómo avanzar”.
En el caso de México, esta dinámica tiene dos caras:
Pero el reto es claro: México debe convertirse no solo en un país que recibe inversión, sino que retiene talento y crecimiento.
La inteligencia artificial es, sin duda, el eje transversal del reporte. 61% de los empresarios la considera la mayor oportunidad tecnológica.
Sin embargo, hay una paradoja:
Raschle lo reconoce: “Nos falta entender realmente cómo maximizar su uso… estamos en una curva de aprendizaje”.
Esto coincide con tendencias globales. Estudios recientes muestran que la IA está generando nuevas categorías laborales y redefiniendo el empleo, más que destruyéndolo.
En un mundo obsesionado con la automatización, el dato sorprendente es que más de la mitad de los empresarios planea contratar más personal.
Raschle lo explica desde la historia: “Cada revolución tecnológica ha generado crecimiento… no sustitución total”.
Además, el reto no es la tecnología, sino el talento.
En América Latina, esto se traduce en una brecha clara:
“Probablemente el factor más importante es una brecha de talento digital”, señala.
La IA no está sustituyendo al humano, sino reconfigurando su rol.
Cuando le pregunto qué distingue a las empresas que avanzan, Raschle no duda:
“Innovar. Reinventarse constantemente”.
El reporte confirma que 66% de los empresarios está enfocándose en eficiencia operativa , pero no desde la cautela, sino desde la sofisticación.
El paralelismo que usa es simple pero poderoso: los smartphones llevan casi 20 años evolucionando, pero nunca dejan de mejorar.
En un entorno cambiante, la ventaja competitiva no es el tamaño, sino la capacidad de adaptación.
Uno de los hallazgos más reveladores del reporte es humano, no financiero: casi un tercio de los empresarios admite no haber construido suficiente patrimonio personal.
Raschle lo resume así: “El empresario le dedica todo a su negocio… es su bebé”.
Esto abre un nuevo frente:
Estamos ante una ola de transferencia de riqueza global, con implicaciones profundas para banca, inversión y legado.
El Global Entrepreneur Report 2026 no es un retrato de euforia, sino de convicción. Los empresarios saben que el entorno es incierto, pero también entienden que la única estrategia viable es avanzar.
Raschle lo deja claro al cierre de la conversación: pensar a largo plazo, filtrar el ruido y mantener disciplina. En un mundo saturado de información, esa puede ser la ventaja más subestimada.
Porque si algo revela este reporte es que el verdadero diferencial no está en la tecnología ni en el capital, sino en la mentalidad: la capacidad de seguir construyendo, incluso cuando todo alrededor parece desmoronarse.

