
El negocio de la belleza en México está dejando de girar solamente alrededor del corte de cabello y las uñas. Servicios como microblading, lash lifting, diseño de cejas, depilación y barbería están capturando una mayor proporción del consumo registrado por AgendaPro, plataforma especializada en la gestión de negocios de belleza, salud y bienestar.
De acuerdo con su Índice de Bienestar México, el gasto en maquillaje, cejas y pestañas aumentó 219% entre 2023 y 2025, el mayor crecimiento entre las categorías de belleza tradicional analizadas. Depilación avanzó 204.3% y barbería 161.3%.
El cambio no significa que los servicios tradicionales estén desapareciendo. Uñas y cabello todavía concentran conjuntamente 45.6% del gasto observado por la plataforma. Lo que empieza a cambiar es la cantidad de ocasiones en las que un consumidor puede acudir a un negocio de belleza.
Durante años, una visita a un establecimiento podía concentrarse en corte, tinte, manicure o pedicure. Ahora aparecen negocios que construyen buena parte de su propuesta alrededor de una zona específica del cuerpo o de un procedimiento concreto.
AgendaPro menciona precisamente microblading y lash lifting como ejemplos de esa especialización.
La consecuencia comercial es importante.
Una clienta puede continuar pagando por cabello y uñas y, al mismo tiempo, incorporar periódicamente diseño de cejas, lifting de pestañas, depilación u otros procedimientos. En lugar de sustituir necesariamente un gasto por otro, pueden aparecer nuevas ocasiones de consumo.
Para un emprendedor del sector, esto abre la posibilidad de construir negocios más verticales: estudios especializados en mirada, brow bars, centros de depilación o conceptos de barbería con servicios adicionales.
Pero también incrementa la competencia por tiempo y presupuesto del consumidor.
La oportunidad ocurre dentro de un mercado empresarial particularmente fragmentado.
Los Censos Económicos 2024 del INEGI contabilizaron 275,618 salones, clínicas de belleza y peluquerías en 2023, lo que colocó a esta actividad como la segunda con mayor número de establecimientos del país.
Entre 2018 y 2023 se añadieron 71,883 establecimientos de esta clase, con una tasa media anual de crecimiento de 6.2%, según los resultados definitivos del mismo censo.
Dentro del sector de servicios privados no financieros, INEGI calcula que aproximadamente 13 de cada 100 establecimientos corresponden a salones y clínicas de belleza.
Eso significa que detectar una categoría que crece rápidamente no equivale automáticamente a encontrar un mercado sin competencia.
La oportunidad está más bien en la diferenciación: ubicación, experiencia, especialización técnica, precio, recurrencia y capacidad para conseguir que un cliente vuelva.
Un negocio dedicado a pestañas no opera exactamente igual que una peluquería.
Los procedimientos pueden tener duraciones distintas, requerir técnicos especializados, espacios particulares, insumos específicos y frecuencias de mantenimiento diferentes.
AgendaPro señala que la diversificación de la demanda obliga a administrar las citas en función del servicio solicitado y de las preferencias de cada cliente.
Ese punto tiene implicaciones más amplias que vender software.
Cuando una empresa incorpora más servicios, también aumenta la complejidad de manejar horarios, inventario, productividad por especialista, comisiones, cancelaciones, duración de citas y recurrencia.
Por ejemplo, un emprendedor puede descubrir que el servicio con mayor precio no necesariamente es el que deja mayor margen si consume demasiado tiempo del especialista o tiene un costo elevado de insumos.
La especialización obliga, por tanto, a medir cada tratamiento casi como una unidad de negocio independiente.
El crecimiento de categorías como cejas, pestañas y depilación deja una lectura interesante para emprendedores.
En un mercado con cientos de miles de establecimientos, competir únicamente bajo el concepto genérico de “salón de belleza” puede hacer más difícil diferenciarse.
La especialización permite construir una propuesta alrededor de una necesidad concreta, desarrollar habilidades difíciles de replicar, generar mantenimiento recurrente y crear paquetes o servicios complementarios.
Pero un crecimiento rápido tampoco garantiza éxito.
Antes de abrir un establecimiento dedicado a pestañas, microblading o depilación, conviene validar demanda local, precios, frecuencia de recompra, regulaciones aplicables, costos de insumos y oferta existente.
El dato de 219% puede señalar hacia dónde se está moviendo parte del consumo. Convertir esa tendencia en un negocio rentable requiere demostrar que existe suficiente demanda en una ubicación y para una propuesta específica.
