
A las cinco de la mañana, mientras la mayoría duerme, Patricio Lombardo ya está levantando pesas. “Ahí es donde medito”, me dice entre risas, como si hablara de un ritual secreto. Esa disciplina —la misma con la que inició una pequeña tienda en Interlomas en 2008 junto a su hermana Daniela— hoy se refleja en una marca que pasó de un local a casi 20 años de historia, presencia internacional y una expansión que ya no busca crecer “a lo loco”, sino con eficiencia quirúrgica. Cassava Roots no quiere ser la copia de nadie. Y esa decisión está marcando su nueva etapa.
Cuando Cassava Roots nació en 2008, el mercado mexicano apenas conocía el bubble tea. “Lo más importante es no copiar”, afirma Lombardo. Mientras otras marcas replicaban modelos extranjeros con estéticas pastel, él apostó por una identidad negra, rockera y disruptiva.
La categoría global de bubble tea ha mostrado un crecimiento sostenido: según Grand View Research, el mercado mundial superó los 2,600 millones de dólares en 2022 y mantiene una tasa de crecimiento anual superior al 7%. Sin embargo, en México el desarrollo ha sido más orgánico y local. Cassava fue pionera.
El interés del público fue inmediato. Clientes preguntaban cuándo abrirían en Santa Fe o Polanco. “Ahí vimos que el modelo tenía potencial para franquicia”, recuerda.
La clave fue la estandarización: recetas, métricas y procesos replicables. Según la Asociación Mexicana de Franquicias (AMF), el sector genera más de 1 millón de empleos en México y aporta alrededor del 5% del PIB nacional. Insertarse en ese ecosistema exigía estructura.
Uno de los diferenciadores frente a competidores internacionales es que Cassava Roots es 100% mexicana. “El franquiciatario puede hablar con el creador de la marca”, subraya Lombardo.
En un mercado donde cadenas asiáticas como Gong Cha han expandido su presencia global, el componente local se convierte en valor agregado para inversionistas que buscan cercanía en decisiones estratégicas.
En su punto más alto reciente, la marca alcanzó 88 unidades. Hoy opera entre 69 y 71 en México, además de presencia en Estados Unidos y España.
“Estamos cerrando sucursales para darle eficiencia a la marca”, explica.
La decisión no responde a crisis, sino a optimización: priorizar rentabilidad por unidad en lugar de volumen.
Esta estrategia coincide con tendencias globales del retail, donde gigantes como Starbucks han anunciado cierres estratégicos para fortalecer ubicaciones clave.
Lombardo vive actualmente en McAllen, Texas, donde opera dos tiendas activas y prepara una tercera en Austin. También mantienen presencia en Madrid.
Estados Unidos representa una oportunidad clave: el mercado de bebidas especiales es uno de los segmentos de mayor crecimiento dentro del foodservice, según datos de IBISWorld.
En 2025 la marca intentó innovar agresivamente su menú. El resultado fue una lección. “Se nos fue de las manos y tuvimos que regresar”, admite.
El consumidor post-COVID es más escrutinizador, más digital y menos leal. Redes sociales amplifican cualquier error. La innovación, hoy, debe ser estratégica.
Uno de los cambios más significativos ha sido interno: dejar de llamarse corporativo para convertirse en “Centro de Atención a Tiendas”.
La intención es clara: recordar que el negocio está en el punto de venta. Sistemas de monitoreo en tiempo real permiten revisar ventas por producto y controlar inventarios con precisión.
La marca ha desarrollado colaboraciones con estudios como Netflix y Sony, además de campañas vinculadas a estrenos como Venom y Wicked.
Estas estrategias de co-branding fortalecen posicionamiento y generan tráfico incremental, una tendencia creciente en QSR y retail experiencial.
Durante la pandemia, Cassava dejó de importar el 90% de sus insumos y migró a proveedores nacionales.
La decisión respondió tanto a cierres logísticos como a ajustes fiscales, incluyendo cambios en IEPS y aranceles. El aprendizaje: la cadena de suministro debe ser flexible y localizable.
La curva de aprendizaje ha sido extensa. Hoy el filtro es más riguroso.
“Esto no es solo inversión, es trabajo”, enfatiza.
El franquiciatario ideal participa activamente al menos los primeros dos años. El indicador más claro de éxito: muchos operadores poseen múltiples unidades.
Lombardo, ingeniero industrial de formación, mantiene un fuerte interés en sistemas, automatización y análisis de datos.
La digitalización permite decisiones rápidas en inventario, ventas y marketing. En un entorno donde el consumo fuera del hogar compite con delivery y e-commerce, la eficiencia tecnológica se vuelve crítica.
Entre los planes está incursionar en supermercados y tiendas de conveniencia con productos embotellados.
El desarrollo de bebidas listas para consumo podría abrir un nuevo canal de ingresos. De acuerdo con Statista, el mercado global de bebidas RTD mantiene crecimiento sostenido impulsado por consumidores jóvenes.
Si antes su estilo era más “Montessori”, hoy Lombardo define su liderazgo como disciplinado y constante.
“La empresa necesita resultados”, afirma. Tras el COVID aprendió que la flexibilidad debe combinarse con métricas claras.
Cassava Roots está entrando en su segunda gran etapa. Ya no se trata solo de ser pionero del bubble tea en México, sino de consolidar una marca con casi dos décadas de trayectoria que entiende cuándo expandirse y cuándo replegarse.
La historia de Patricio Lombardo no es la del emprendedor que evitó crisis, sino la del fundador que aprendió a hacerse más pequeño para ser más fuerte. En un entorno cambiante, su apuesta sigue siendo la misma que en 2008: probar ser original.


