
Una de las figuras más reconocidas del mundo tecnológico y filantrópico —Bill Gates— se vio obligada a romper el silencio sobre un capítulo incómodo de su vida profesional al enfrentar la controversia generada por sus encuentros pasados con el fallecido financiero convicto Jeffrey Epstein.
En una reunión con empleados de la Fundación Bill y Melinda Gates, Gates admitió que relacionarse con Epstein fue “un gran error” y pidió disculpas por el impacto que esto tuvo en la reputación de la organización, aunque sostuvo que no participó en actividades ilícitas ni fue testigo de ellas. El episodio resurge en medio de la publicación de miles de documentos judiciales conocidos como los Epstein Files, que han puesto bajo escrutinio a numerosas figuras públicas.
La disculpa de Bill Gates se produjo en una reunión interna con empleados de la Fundación Bill y Melinda Gates, donde abordó directamente sus antiguas reuniones con Jeffrey Epstein, quien fue condenado en 2008 por delitos sexuales contra menores. Según reportes de Reuters y otros medios, Gates admitió que fue un gran error pasar tiempo con Epstein y permitir que ejecutivos de su fundación también participaran en encuentros con él.
La ocasión coincidió con la publicación masiva de documentos del caso Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos, conocidos como los Epstein Files. Estos archivos incluyen correos electrónicos, calendarios y fotografías que ponen en evidencia múltiples interacciones entre Gates y Epstein tras la condena de este último, lo que ha reactivado el escrutinio público sobre esa relación pasada.
Gates fue claro al enfatizar que no hubo ningún acto ilícito de su parte ni participó ni fue testigo de delitos cometidos por Epstein. En la reunión, según The Wall Street Journal, el cofundador de Microsoft explicó que ciertas imágenes que aparecen en los documentos fueron tomadas a petición de Epstein con asistentes femeninas, pero insistió: “no pasé tiempo con víctimas ni con las mujeres que lo rodeaban”.
A pesar de esto, Gates reconoció que su asociación con Epstein puso a la Fundación en una posición difícil, afectando su reputación en momentos en que la organización se encuentra al frente de iniciativas críticas en salud global, desarrollo y educación. La disculpa no solo se planteó como un gesto personal, sino como un intento de restaurar la confianza interna y pública en la misión de la fundación.
Durante la reunión, Gates también abordó aspectos de su vida personal que se cruzaron con la controversia. Según varios reportes, admitió que tuvo dos relaciones fuera de su matrimonio con mujeres rusas, un detalle que Epstein llegó a conocer y que posteriormente generó tensiones adicionales alrededor de su nombre. Sin embargo, el empresario subrayó que estas relaciones no involucraron a víctimas de Epstein ni formaron parte de actividades delictivas.
Estas revelaciones se dan en un contexto donde la fundación busca separar sus objetivos filantrópicos de cualquier mención negativa relacionada con las figuras que alguna vez estuvieron vinculadas con Epstein, y donde empleados y stakeholders han exigido claridad y liderazgo ético frente a cuestionamientos externos.
La reciente divulgación de documentos judiciales en Estados Unidos ha tenido consecuencias profundas más allá de las disculpas de Gates. Varios académicos y figuras públicas han enfrentado renuncias y cuestionamientos por sus propios vínculos con Epstein, y la publicación de casi tres millones de archivos ha alimentado un debate internacional sobre la responsabilidad de figuras de alto perfil que se relacionaron con él después de su primera condena.
Por su parte, algunas decisiones profesionales de Gates, como el retiro de su participación como orador principal en eventos relevantes, han sido interpretadas como medidas para minimizar distracciones a iniciativas mayores en innovación y filantropía en las que continúa involucrado, incluyendo temas de salud mundial y tecnología.

