
Como emprendedora digital y como mujer plus size que durante años disfrutó del contenido de La Fatshionista, me resulta inevitable analizar la reciente crisis de imagen y la mala gestión comunicacional que vivió Priscila Arias tras su salida del popular podcast 6 de Copas. Más allá de debates personales o ideológicos, su caso ofrece lecciones claras sobre negocios, reputación y manejo de relaciones con socios que cualquier profesional —especialmente en el ecosistema digital— debería considerar con atención.
Esta columna examino lo ocurrido desde una mirada estratégica, fundamentada en hechos recientes y en las reacciones que han generado impacto en audiencias, marca personal y alianzas.
Priscila Arias, mejor conocida como La Fatshionista, es una influencer mexicana con más de una década de trayectoria, especializada en moda, belleza y activismo corporal. Su contenido, enfocado en la inclusión de tallas grandes y en la aceptación del cuerpo, la convirtió en una figura influyente dentro de la comunidad plus size, con una audiencia significativa en redes sociales.
Su participación en el podcast 6 de Copas —un espacio digital donde varias creadoras compartían experiencias y reflexiones— consolidó aún más su presencia mediática. El proyecto, basado en una colaboración entre seis mujeres, funcionó durante meses como un referente de conversaciones genuinas y cercanas con su público.
A finales de 2025 y comienzos de 2026, Priscila anunció su salida de 6 de Copas, argumentando que el ritmo de trabajo del podcast exigía una carga que le restaba tiempo para otros proyectos personales y afectaba su bienestar emocional.
En sus propias palabras, la decisión fue tomada después de meses de reflexión y cansancio acumulado.
Sin embargo, la comunicación de esa salida fue el primer punto crítico: más allá de explicar motivos profesionales, la narrativa se centró en el desgaste emocional y, posteriormente, en fuertes declaraciones sobre la responsabilidad de los seguidores y críticos por el impacto de la situación en su salud mental. Ese enfoque, aunque pudo nacer desde una posición vulnerable, encendió reacciones polarizadas en redes sociales.
Tras su anuncio, Priscila publicó un video en el que responsabilizó a usuarios de las redes por “destruir su salud mental”, señalando el acoso digital como factor determinante en su experiencia tras dejar el podcast. Sus declaraciones incluyeron frases directas sobre cómo el hostigamiento habría afectado su equilibrio emocional y físico, desencadenando una respuesta intensa tanto de defensores como de críticos.
@lafatshionista Hay muchos temas en el mundo mucho más interesantes e importantes, sobre todo con lo que está pasando últimamente en este continente como para que una decisión que yo tome se vuelva tan relevante. Les invito a poner nuestra atención a donde más se necesita. Si estás atravesando un momento de depresión, ansiedad o una crisis emocional, no tienes que vivirlo solx Hay personas y organizaciones que pueden ayudarte 📞 Línea de la Vida – Gobierno de México 800 911 2000 | Atención gratuita 24/7 📞 SAPTEL – Atención Psicológica Telefónica 55 5259 8121 | Orientación emocional 🏥 Centro de Integración Juvenil (CIJ) Atención en salud mental y apoyo emocional en distintos puntos del país.
♬ sonido original – La Fatshionista
Desde un punto de vista de negocios y comunicación estratégica, este tipo de posicionamiento puede resultar delicado. Al colocar el foco de atención en la audiencia y terceros internos o externos, se corre el riesgo de diluir responsabilidades propias en la gestión de acuerdos profesionales o de expresar una narrativa que se percibe como reactiva en lugar de constructiva.
Este caso pone de relieve varias lecciones clave para quienes gestionan colaboraciones, proyectos compartidos o alianzas en el ámbito profesional:
Antes de comprometerse a largo plazo, es fundamental que todos los socios definan claramente roles, cargas de trabajo y límites personales. Ignorar estas conversaciones puede llevar a sobrecargas y malentendidos.
La forma de comunicar una salida o un conflicto puede definir si la narrativa favorece la comprensión o alimenta la polémica. Priorizar claridad, empatía y responsabilidad contribuye a preservar la reputación.
Si bien es legítimo expresar emociones, en contextos de negocio es recomendable equilibrar vulnerabilidad con profesionalismo para no amplificar malentendidos.
Las redes sociales son terreno de alto impacto; saber manejar críticas y responder con mensajes alineados a los valores de la marca puede marcar la diferencia entre una crisis y una oportunidad de refuerzo de posicionamiento.
Muchos seguidores de La Fatshionista reconocen su autenticidad y su lucha constante contra estereotipos de belleza —un valor que ha definido su marca— pero éste también es el momento de traer a la mesa la necesidad de estrategias comunicacionales claras cuando se transitan crisis en espacios compartidos. Incluso las figuras más queridas por su audiencia pueden enfrentar reacciones adversas si no se gestiona la comunicación con precisión.
La crisis de imagen que vive Priscila Arias revela, más allá de una controversia mediática, la importancia de comunicar con intención y estrategia en momentos clave de una carrera profesional.
Cuando se trata de negocios, alianzas y construcción de marca, la narrativa que se elige puede tener efectos duraderos: no sólo en la percepción del público, sino en la salud de las relaciones con socios y colaboradores. Detrás de cada decisión profesional debe haber claridad, responsabilidad y una comunicación que refleje tanto los valores personales como los compromisos adquiridos.

