
La conversación arranca entre risas y un comentario casual sobre el COVID que me dio enero, pero rápidamente Alejandro Toiber, country manager de Xepelin México, aterriza en una realidad incómoda: muchas empresas no fracasan por malas ideas, sino por algo mucho más silencioso.
“Una empresa sin flujo de caja se muere inmediatamente”, dice. No es una frase dramática: es el núcleo del modelo de negocio de una fintech que, en pocos años, pasó de ser una startup chilena a uno de los jugadores más relevantes en financiamiento empresarial en América Latina.
Fundada en 2019 en Chile, Xepelin nació con una premisa clara: democratizar el acceso al financiamiento para empresas en América Latina.
Desde entonces, ha evolucionado hacia lo que su propio modelo define como un “CFO digital”: una plataforma que no solo financia, sino que permite gestionar pagos, cobros y flujo de caja en tiempo real.
Hoy, la compañía atiende a decenas de miles de empresas en la región y ha levantado más de 400 millones de dólares en inversión, consolidándose como uno de los referentes fintech del segmento B2B .
Toiber lo resume de forma simple:
“Ayudamos a las empresas a tener visibilidad en tiempo real de su negocio y acceso a financiamiento para optimizar su flujo de efectivo”.
Detrás del crecimiento de Xepelin hay un problema estructural en la región.
De acuerdo con estudios recientes, solo el 10% de las Pymes en América Latina tiene una gestión financiera estratégica, lo que limita su acceso al crédito y su capacidad de crecimiento .
En otras palabras: las empresas no saben con precisión cuándo cobrarán ni cuándo deberán pagar.
Toiber lo explica con una metáfora contundente: “El flujo de caja en una empresa es como el aire… sin él, se muere inmediatamente”.
La falta de visibilidad financiera no solo afecta la operación diaria, sino que explica por qué tantas pymes no sobreviven más allá de sus primeros años.
A diferencia de la banca tradicional, Xepelin no empieza vendiendo crédito.
Primero ofrece un software gratuito que permite a las empresas entender su operación en tiempo real. Después, sobre esa información, construye soluciones de financiamiento personalizadas.
“Nosotros entendemos el flujo de caja de cada empresa y diseñamos productos a la medida”, explica Toiber.
Este enfoque rompe con el modelo tradicional de crédito estandarizado y responde a una realidad:
no todas las empresas tienen las mismas necesidades de liquidez.
En la práctica, esto se traduce en productos como:
El crecimiento de Xepelin ocurre en un contexto donde las fintech están redefiniendo el sistema financiero.
En México, estas empresas están captando segmentos históricamente desatendidos por la banca, especialmente Pymes, gracias a menores costos y procesos digitales.
Además, el ecosistema fintech en América Latina se ha cuadruplicado en los últimos años, superando las 3,000 startups.
Toiber lo plantea sin rodeos: “No ofrecemos un producto genérico… entendemos a las compañías”.
La competencia ya no es solo por tasas de interés, sino por quién entiende mejor los datos del negocio.
Aunque nació en Chile, Xepelin tiene claro dónde está su futuro: México.
El país concentra gran parte de su operación y representa el mayor potencial de expansión, en un mercado con cerca de 5 millones de empresas, donde las Pymes generan alrededor del 80% del PIB y 70% del empleo, según datos compartidos en la entrevista.
Pero ese potencial también implica retos.
Toiber señala que uno de los mayores desafíos es llegar a empresas fuera de los grandes centros urbanos:
“México es un país muy grande y con mucha complejidad económica… llegar a empresas menos tecnificadas es un reto clave”.
La evolución del modelo fintech está profundamente ligada a la tecnología.
Hoy, herramientas de inteligencia artificial permiten analizar datos financieros, predecir flujos de caja y automatizar decisiones, algo que antes solo estaba al alcance de grandes corporativos.
Esto es especialmente relevante en un entorno donde muchas empresas aún operan sin presupuestos ni proyecciones financieras, como lo muestra el estudio de Xepelin .
“La toma de decisiones rápidas, pero con información, es lo que hace crecer a una empresa”, afirma Toiber.
El contexto económico global no es sencillo: tensiones geopolíticas, cambios comerciales y volatilidad.
Sin embargo, Toiber ve 2026 como un punto de inflexión: “Es un año de consolidación… las empresas tienen que robustecer sus operaciones”.
Esto implica:
El dato clave: No se trata solo de sobrevivir, sino de construir empresas más sólidas.
La historia de Xepelin no es solo la de una fintech en expansión, sino la de una transformación más profunda: la forma en que las empresas entienden su dinero.
Alejandro Toiber insiste en que el objetivo no es solo prestar dinero, sino ayudar a las empresas a tomar mejores decisiones. Y en ese matiz está la diferencia.
Porque en un ecosistema donde el acceso al crédito sigue siendo limitado, el verdadero valor no está solo en financiar, sino en entender.
Y quizás ahí esté la clave del futuro empresarial en América Latina: menos intuición, más datos; menos urgencia, más estrategia.

